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"Sé que he perdido a mi hija"

Un juzgado separó la custodia de dos hermanas, que llevan más de un año sin verse

el 27 jun 2010 / 17:57 h.

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M.N.R. no sabe nada de su hija desde abril de 2009.

M.N.R. ha aprendido a vivir sin tener bajo su techo a su hija mayor, pero no a estar sin verla aunque sólo sea unas horas a la semana. Su ex marido tiene la custodia de la joven, que hace poco cumplió 18 años, y ella tiene la de la hija pequeña, de diez años. Desde hace tres casi no tiene contacto con ella, hasta que en abril de 2009 lo perdió por completo. Pero lo que más le duele es que tampoco sepa nada de ella su hermana pequeña. "Mis hijas han perdido la relación de fraternidad. El día de mañana no se van a tener la una a la otra", explica esta madre de 42 años, que ahora teme perder a su hija pequeña, ante la "insistencia" de su ex pareja para que ésta se vaya a vivir con él. "Es una injusticia. Sé que he perdido a mi hija. Sólo espero que recapacite".


Todo comenzó hace casi diez años, cuando el matrimonio se separó. Ella recuerda un final "tortuoso". Era diciembre de 2000 y ella se quedó con la custodia de las dos hijas y el disfrute de la vivienda. La actitud de su hija mayor, según cuenta, comenzó a cambiar. "Con 12 o 13 años ya me contradecía todo", mientras que "su padre le consentía todo lo que yo no le permitía".


Cuatro años después, su ex marido solicitó el divorcio y reclamó la custodia y la vivienda. El Juzgado de Familia número 17 mantuvo entonces a las niñas con la madre y estableció un régimen de visitas con el padre. M.N.R. reconoce que durante ese tiempo la relación con su hija mayor se fue deteriorando y que ésta cada vez le obedecía menos, según su versión, "por la influencia del padre, que incluso dejó de pagar parte de la pensión. Es un maltrato psicológico". "Me decía me voy a ir con mi padre y te vas a enterar lo que tiene preparado". El 12 de marzo de 2007 su hija mayor se marchaba de casa. "Cogió unas bolsas y se fue sin decir nada", explica.


M. N. R. comenzó a tener entonces graves problemas de salud, ya que tuvo "mononucleosis" y su hija pequeña también precisó atención psicológica "porque no asimilaba la marcha de su hermana". Su ex presentó entonces una demanda ante el juzgado reclamando de nuevo la custodia de las dos menores y el piso. En la demanda su ex marido le acusó de "un ambiente materno hostil" y de que las menores vivían en "un constante y permanente estado de sufrimiento". En el escrito aseguró que ella incluso insultaba a las hijas y que pasaba gran parte del día "peleando". Esta situación, según la otra parte, provocaba a las niñas un "calvario", llegando la menor a manifestar un "tic nervioso" que cuando estaba con el padre "desaparecía". Pese a este escrito, que M. N. R. califica de "injurioso y torticero", el juzgado no le dio la custodia de las dos hijas al padre, sino sólo de la mayor, que ya entonces vivía con él. Sin embargo, el régimen de visitas que estableció para la madre no fijaba los días concretos, sino que sólo señaló que debía ser "amplio y flexible". "Los derechos de mi hija pequeña nadie los ha tenido en cuenta", señala ella, ya que la menor "dejó de ver a su hermana". Pese a los numerosos problemas, la pareja decidió acogerse a un plan de mediación familiar de la Junta de Andalucía.


En noviembre de 2008, la hija mayor de M.N.R. volvió a casa porque, según explica, "no podía más con su padre". El mediador, de la Unidad de Día del hospital Macarena comenzó "a exigirle que volviera con su padre, lo que no hacía conmigo cuando ella estaba con mi ex". Por ello, decidió interponer una queja y dejar de acudir a la mediación "por tendenciosa". "Da la casualidad de que el lugar donde se celebraba la mediación era el que eligió el padre de mis hijas".


En marzo de 2009, la hija mayor volvió a irse con el padre. Ahora su preocupación es que la menor también se vaya, porque me ha confesado que "su padre le insiste" y que por eso "no quiere verle". El juzgado oyó entonces a la niña que ante la juez dijo que "no se quería ir con él porque no quería dejar de verme como le ha pasado a su hermana". En septiembre habrá una vista y ella teme perderla. "Es una injusticia porque mi ex lo único que quiere es quedarse con la vivienda. Yo no la quiero, de hecho la he puesto en venta para repartirla, pero no quiere, pues ha pedido trasladarse allí con su nueva familia".

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