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"Sé que mi marido vive en personas como ellas"

El marido de María, fallecido hace once años, donó sus órganos

el 31 oct 2010 / 19:14 h.

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  • Hace 11 años, la vida le dio un duro golpe a María Gracia Nuñez. Tras 40 años de matrimonio, su marido falleció mientras jugaba una partida de ajedrez. “Era un deportista nato, en Mercasevilla le llamaban el karateka”, recuerda esta mujer que regentaba con su marido una pescadería en Carmona.


    Ella vive la donación de órganos desde la otra orilla y asegura que le da “fuerzas para seguir adelante”. Su marido sufrió un derrame vascular en el cerebro debido a una malformación congénita que ambos desconocían que tuviera. Los médicos poco pudieron hacer, pero albergaron la esperanza de salvar otras vidas gracias a él. “No lo dudé ni un momento, aunque sinceramente, en ese momento no pensé en hacer el bien, sólo quería mantener algo vivo de él como fuera”, confiesa. Gracias a sus órganos se salvaron cinco personas, entre ellas un hombre que estaba en código cero, esperando un hígado en el hospital Virgen Macarena. Las personas que están en el citado código cero reciben el primer órgano disponible y compatible que haya en toda España por la gravedad de su situación.


    Para agradecerlo también participa activamente en las charlas del doctor José Pérez Bernal, dando su testimonio. “Los jóvenes tienen otra mentalidad, te preguntan y les informas, pero son los padres los que muchas veces desconocen de qué va y no saben lo importante que es la donación de órganos”, añade. “Me han llegado a decir burradas, que por qué lo hago con lo que eso se quiere... precisamente por lo que se quiere, quise que viviera en otros”, argumenta.


    Esta mujer ofrece la entrevista acompañada por dos trasplantadas de Carmona: María Luisa García y Ana María Muñoz. La primera fue trasplantada de corazón hace 13 años. De ser de las que “no había ido al médico nunca”, a tener un infarto y necesitar con urgencia un órgano vital.


    El corazón de una joven de 15 años vive ahora en ella: “Todos los días doy gracias a esa niña y a su familia, me han dado la vida que ya no tenía”. La segunda es la última trasplantada de Carmona. El pasado mes de agosto le trasplantaron un riñón. “Cuando me hablaron de diálisis pensé que eso no iba conmigo, lo pasé muy mal”, comenta.


    Las tres se han reunido en la plaza Donantes de Órganos de Carmona, reinaugurada recientemente tras construir un polideportivo en sus aledaños, una excusa más para atraer a la juventud hasta el lugar. “Las veo a ellas tan bien y eso para mí es lo más grande”, sonríe María Gracia. “Sé que mi marido vive en personas como ellas”.

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