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Se va el jefe de seguridad alimentaria en China

La crisis de la leche adulterada en China se cobró el lunes a su primera víctima política con la dimisión del máximo responsable de seguridad alimentaria, Li Changjiang, después de que cuatro bebés murieran y casi 53.000 estén afectados. Foto: EFE.

el 15 sep 2009 / 15:35 h.

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La crisis de la leche adulterada en China se cobró el lunes a su primera víctima política en el Gobierno central con la dimisión del máximo responsable de seguridad alimentaria, Li Changjiang, después de que cuatro bebés murieran y casi 53.000 estén afectados.

La dimisión se hizo pública a través de un escueto comunicado de la agencia oficial de noticias Xinhua, en el que se recordaba que, según el último informe de Sanidad, 12.857 niños continúan hospitalizados, 104 de ellos en situación grave.

El Consejo de Estado (Ejecutivo chino) aceptó la dimisión de Li, que hasta la fecha fue el director general de la Administración de Supervisión de Calidad, Inspección y Cuarentena (AQSIQ), un cargo que ocupará a partir de ahora Wang Yong, ex subsecretario general del Ejecutivo y responsable del principal órgano disciplinario.

Los niños afectados ingirieron leche mezclada fraudulentamente con melamina, un químico tóxico que engaña a los detectores de proteínas y produce cálculos renales en los menores.

Li Changjiang fue nombrado ministro y segundo responsable del Partido Comunista (PCCh) para la AQSIQ en 2001, y este año ascendió a líder de esta cartera, después de haber sobrevivido a los escándalos por intoxicación protagonizados por las exportaciones de juguetes, medicamentos y alimentos chinos el año pasado.

De hecho, Li reiteró en el último año que su campaña para garantizar la seguridad de los productos había sido efectiva y que los alimentos para los atletas olímpicos estaban garantizados, a pesar de que la firma Yili, una de las 22 implicadas en el escándalo, era suministradora olímpica.

El hecho de que no se encontrara restos de melamina en la leche destinada a la Villa Olímpica ha crispado los ánimos de los padres chinos, en estado de pánico desde que se destapó el escándalo.

Las autoridades no desvelaron las intoxicaciones hasta el pasado 13 de septiembre, aunque la primera muerte se produjo en mayo.

La de Li es la primera dimisión de un alto cargo en Pekín por esta nueva crisis alimentaria, después de que fueran expulsados de sus cargos el secretario general del PCCh en Shijiazhuang, Wu Xianguo, y Ji Chuntang, alcalde de esta misma localidad en la que la firma láctea Sanlu, principal implicada, concentra su producción.

Además de estos funcionarios, la presidenta de Sanlu, Tian Wenhua, fue detenida la semana pasada.

Un total de 46 sospechosos, en su mayoría los intermediarios que compraron la leche a los granjeros y la vendieron a firmas como Mengniu, Bright Dairy o Suncare, han sido arrestados o interrogados.

Mientras tanto, el lunes se produjo el primer caso fuera de las fronteras chinas, el de una niña de tres años en Hong Kong que tuvo que ser tratada de cálculos renales tras ingerir leche de Yili.

Varias de las empresas implicadas en la adulteración exportaban a países como Japón, Corea del Norte, Malasia, Myanmar, Tanzania, Brunei y Gabón, donde se ha prohibido la venta de leche china.

La dimisión de Li Changjiang, nombrado en tiempos del ex presidente Jiang Zemin, se produce en vísperas de la reunión anual del PCCh, en la que en esta ocasión se espera que el presidente Hu Jintao coloque a sus acólitos en puestos clave para un "retorno" al socialismo.

En este sentido, incluso un protegido de Hu, el gobernador de Shanxi, Meng Xuenong, fue expulsado de su cargo la semana pasada después de que un accidente minero en la provincia se cobrara la vida de 265 personas este mes.

Según los analistas, estas dos dimisiones indican una llamada de atención por parte de Pekín al resto de la jerarquía del Partido-Estado que gobierna China desde 1949 y que han adoptado un credo capitalista en las últimas décadas con el que la población está descontenta.

El catedrático de la Escuela Nacional de Administración Wang Wei cree que Hu está advirtiendo de que los funcionarios implicados tendrán que pagar por sus errores y corruptelas, en una sociedad en la que ha aumentado la desigualdad y las crisis por negligencia política.

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