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Secuestran en su casa a un director de banco para atracar su sucursal

La Policía Nacional busca a tres encapuchados con armas cortas que lo llevaron hasta su oficina y lo obligaron a abrir la caja.

el 22 nov 2011 / 08:04 h.

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La sucursal de Afán de Ribera atracada.

Tres encapuchados cometieron ayer un secuestro exprés a punta de pistola para conseguir el dinero de la caja fuerte del Banco de Santander del Cerro del Águila. Es la hipótesis principal con la que trabaja el grupo de Atracos de la Policía Nacional, que investiga el asalto que sufrió  ayer el director de la sucursal del Santander en la calle Afán de Ribera, al que tres hombres con pasamontañas esperaron a primerísima hora de la mañana a las puertas de su casa para obligarlo a dirigirse con ellos a las oficinas y abrirles la caja fuerte, de la que se llevaron un botín que ni la Policía ni la entidad bancaria han querido precisar.

Los atracadores llevaban armas cortas de fuego –pistolas o revólveres–, con las que amenazaron al directivo, sin que se sepa si eran reales o simuladas. Dos se montaron en el coche de la víctima para llegar desde su domicilio hasta el banco, y el tercero los siguió en otro vehículo, en el que los tres huyeron después de haber conseguido el dinero.

De confirmarse todos estos extremos, todo apunta a que este atraco con secuestro, sin precedentes en los últimos años en Sevilla, habría estado muy bien organizado. No se descarta que se trate de una banda especializada y se baraja la posibilidad de que llevasen varios días vigilando al director, lo que les habría permitido conocer su domicilio y sus horarios. El hombre solía llegar muy temprano al banco cada día, según dependientes de varios comercios cercanos; y el seguir esta rutina habría facilitado el plan de los atracadores.

Todo ocurrió antes de las ocho de la mañana, cuando apenas había negocios abiertos, por lo que lo más probable es que no haya más testigos que el director de la sucursal, que lleva en ese puesto alrededor de un año y según los vecinos es un hombre de una gran corpulencia, por lo que a nadie le extrañaba que hubiesen participado en el atraco hasta tres personas.

La sucursal bancaria está situada en pleno centro del concurrido Cerro del Águila, por lo que la elección de la hora no parece casual. Además, pese a encontrarse en un cruce de una calle principal, Afán de Ribera, las calles no dejan de ser estrechas y de un solo sentido, de ahí la necesidad de tener preparado un vehículo para la huida.

Varios vecinos vieron salir a la víctima del banco por su propio pie después del suceso, al parecer acompañado por policías de paisano, y la oficina de prensa del Banco de Santander confirmó  que se encuentra “perfectamente” y no sufrió ningún daño durante el asalto, aparte del “susto”.

Ni los investigadores ni el banco han precisado tampoco si algún otro empleado de la sucursal llegó a las oficinas mientras los atracadores todavía estaban allí. Los trabajadores, cuatro según varios testigos, después de “tomarse una tila” para calmar los nervios pasaron el resto de la mañana en el banco, que a partir de las 11 de la mañana comenzó a atender a los clientes normalmente, aunque un guardia de seguridad hacía una criba asegurándose de quién entraba, manteniendo la puerta cerrada.

La Policía Científica acudió al lugar para hacer una inspección ocular y recabar las pruebas pertinentes, aunque la forma de actuar de los atracadores hace prever que no hayan sido tan despistados como para haber dejado huellas dactilares o haber permitido que se les viera la cara una vez dentro de las oficinas.

Lo habitual es que las oficinas bancarias cuenten con cámaras de seguridad cuyas cintas se habrán llevado los investigadores, y que tengan dispositivos que impidan sacar el dinero de forma masiva, aunque el Santander no precisó si es así en esta oficina.

Inmediatamente después del atraco hubo numerosos coches de la Policía patrullando por las calles del barrio, por el que se extendieron rumores de lo más variopinto durante toda la mañana, ya que hasta las dos de la tarde la Policía no facilitó ningún dato oficial sobre lo ocurrido. Algunos vecinos decían que los atracadores llevaban una granada explosiva y se barajaron elevadas cifras de dinero robado, que por ahora no han sido confirmadas. También se especuló con la vivienda del director del banco, que algunos situaban en el Aljarafe.

Los vecinos, preocupados por los trabajadores del banco, no dejaban de hacer correr la voz sobre lo ocurrido; algunos entraron sólo para preguntar. Otros clientes, en cambio, optaban por no ingresar dinero al conocer el suceso.

En todo caso, el asalto se resolvió de forma rápida y sin consecuencias personales; muy al contrario del que el mismo Banco de Santander sufrió hace un año en la localidad de Cambrils, en Tarragona, en el que una empleada de 25 años falleció al recibir un disparo de un atracador.

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