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"Seguimos tan endeudados con los bancos alemanes como en el XVI"

Matilde Asensi viaja a la Sevilla del Siglo de Oro en ‘La conjura de Cortés’, broche de su exitosa trilogía.

el 23 ago 2012 / 19:52 h.

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Matilde Asensi regresa a Sevilla para poner el punto final a la trilogía de Martín Ojo de Plata
Que dos de los libros más vendidos del verano sean novelas históricas no es de extrañar; pero que ambas estén ambientadas en el Siglo de Oro, y tengan como escenario principal la ciudad de Sevilla, sí es algo poco menos que extraordinario. Uno de esos arrolladores best-sellers es La leyenda del ladrón, de Juan Gómez-Jurado. El otro, La conjura de Cortés (Planeta), digno broche de la exitosa trilogía protagonizada por Martín Ojo de Plata, con la que Matilde Asensi ha batido récords de venta en el mundo hispano.

"Sonará a creído, pero estoy muy satisfecha con esta novela", afirma la autora. Con las dos anteriores entregas sufrí mucho, pero como Venganza en Sevilla había ido tan bien y tenía tanto material guardado, durante todo el proceso de escritura de La conjura tenía el pálpito de que iba muy bien. Han sido seis años con los mismos personajes. la noche que acabé, a las seis y media de la mañana, encendí un cigarrillo y no era capaz de creerme que había llegado el fin. Luego pasas unos días como colgada en el vacío, pero sabes que el libro ya no te pertenece: sólo es tuyo el original del ordenador".

Vuelve, pues, esa Catalina Solís enamorada de Alonso y embarcada en una nueva aventura que tomará vuelo cuando aparezca en escena un mapa con información sobre el paradero del tesoro de Hernán Cortés, lo cual no le hará olvidar su determinación de acabar con los Curvo.
"Catalina está algo acomplejada, viste de hombre y además ha perdido un ojo, pero su atracción por Alonso entra en una fase compleja. Se pregunta, ¿cómo se va a fijar en mí alguien tan guapo", explica Asensi. Por otro lado, el salto en la ficción al Nuevo Mundo le ha supuesto a la escritora "todo un reto, pero es que tengo el vicio de meterme en unos jardines de los que luego no sé si saldré. A ver si en adelante puedo estarme un poco más quietecita", bromea.
Pero, si la aventura americana de Martín Ojo de Plata exigió el máximo del talento de Asensi, "Sevilla no dio menos guerra", afirma. "Tuve que hacer un trabajo para documentar bien la época, encontrar mapas, planos, alzadas... Ahora camino por la ciudad y veo la sevilla antigua por todas partes", explica.

También tuvo que empaparse de la vida sevillana del siglo XVI: "Había que recrear aquella ciudad, desde la Cárcel Real hasta el mundo de los banqueros, que eran los compradores de oro y plata que desembarcaban de los galeones... Era un tramo que necesitaba cerrar muy bien para resolver el final, y no habría podido hacerlo sin la ayuda de la profesora Enriqueta Vila, que lo sabe todo de esa época".

Claro que uno de los atractivos de bucear en una época pasada es sin duda establecer analogías con el tiempo presente. Y, en ese sentido, Matilde Asensi parece haberse dado un festín: "La única diferencia es que entonces nosotros conquistábamos territorios, y luego pasamos a colonizar. El problema es que ahora estamos tan arruinados como entonces, y tan endeudados con los poderosos banqueros alemanes como en aquel tiempo. Las riquezas que llegaban a Sevilla sólo servían a menudo para pagar intereses"

Y no quedan ahí los paralelismos posibles con nuestro siglo XXI: "El rey se pasaba el día de cacería, y la gente del pueblo no veía nada de la riqueza del Nuevo Mundo, mientras que la vida se hacía cada vez más cara. Hoy nos suben la luz, los impuestos... Estamos igual, pero creo que como españoles nos merecemos algo mejor", agrega.

Alicantina de 1962, periodista de profesión, Matilde Asensi debutó como escritora en 1999 con El salón de ámbar, pero fue El último catón (2001) la novela que la catapultó a la fama pasando de largo el millón de ejemplares vendidos. En 2007 vio la luz Tierra firme, primera entrega de la trilogía de Martín Ojo de Plata, que acaba de culminar y que tenía previsto presentar este verano en Sudamérica. Cuando se le preguntó si no temía las suspicacias de los lectores del otro lado del Atlántico, respondió: "Pienso explicarles lo mismo que digo aquí: que las cosas no fueron como nos las han contado. Si quieren quedarse con la versión de que somos los culpables de todo lo malo que les pase, pero creo que han sido tan engañados como nosotros. Hace 200 años que nos fuimos de allí y, aunque son países riquísimos, han tenido tan malos gobernantes como los nuestros".

Ante la eterna pregunta -¿Para cuándo el cine?- no se inmuta: "Propuestas deshonestas siempre hay, pero las productoras están actualmente al límite. No creo que en España hoy se pueda hacer una gran película de aventuras. Y como he visto las barbas de otros vecinos pelar, prefiero cuidar ese tema".

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