Seis años de cárcel a un fotógrafo por abusar de una menor

La menor acudió a todas estas sesiones acompañada, en la primera de ellas de su madre y dos hermanas pequeñas.

el 29 oct 2014 / 17:29 h.

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de seis años de  cárcel impuesta a un fotógrafo acusado de abusar sexualmente de una  menor de 14 años de edad durante varias sesiones de fotos realizada  en su estudio profesional de la localidad sevillana de Mairena del  Alcor, todo ello mientras la madre y las hermanas de la víctima  esperaban en una habitación contigua. En un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, el Alto Tribunal  rechaza el recurso interpuesto por el imputado contra la sentencia de  la Audiencia Provincial de Sevilla que lo condenó a cuatro años de  prisión por un delito de abusos sexuales con introducción de miembro  corporal y a dos años de cárcel por sendos delitos de abusos  sexuales, así como al pago de una indemnización de 6.200 euros por  los daños morales y las lesiones. Los hechos tuvieron lugar en 2007, cuando el padre de la menor  tuvo un encuentro "casual" con el acusado, fotógrafo profesional al  que conocía de haber realizado con anterioridad varios reportajes con  ocasión de celebraciones familiares, y en esa conversación el  imputado se ofreció a realizar a la víctima un reportaje fotográfico,  afirmando que los realizaba para casting para Canal Sur donde  presentaría las fotos que tomase. A los padres de la menor lo anterior les pareció buena idea, por  lo que quedaron en que las sesiones de fotos se realizarían en el  estudio profesional del procesado, tras lo que llegaron a celebrarse  tres sesiones, la primera de ellas en enero de 2007, la segunda en el  mes de febrero y la tercera el 24 de abril, según el auto consultado  por Europa Press. La menor acudió a todas estas sesiones acompañada, en la primera  de ellas de su madre y dos hermanas pequeñas; en la segunda de las  mismas personas y además de una prima, si bien la madre se ausentó al  poco de comenzar, y en la tercera por sus dos hermanas y la prima,  aunque a petición del acusado los acompañantes no estuvieron  presentes en las sesiones de fotos, permaneciendo en un pequeño  cuarto contiguo al estudio con la puerta cerrada. TRES SESIONES DE FOTOS En la primera de las sesiones, la menor fue fotografiada vestida  de calle, si bien se quitó el sujetador a petición del acusado, quien  le tocó los pechos por debajo de la ropa con la explicación de que  tenía que realzarlos para que se notaran más en las fotos, "si bien  lo hizo para satisfacer sus deseos libidinosos sobre la menor". En la segunda sesión, el acusado fotografió a la víctima con  varios modelos de bikini y, con la misma excusa profesional de  resaltar los senos "y camuflar sus reales deseos lúbricos", volvió a  tocarle los pechos y también los pezones, así como la ingle, esto  último "con el pretexto de que había que esconder el vello púbico  para que no saliese en las fotos". Asimismo, y ya en la última sesión, que "fue buscada de propósito"  por el imputado "con la excusa de que se habían perdido las  anteriores fotos", el acusado "chupó" los pechos de la menor  "diciéndole que era para agrandar el pezón" y también le introdujo  los dedos en la vagina. El acusado recurrió la condena alegando que no existen pruebas  contra él y que el testimonio de la menor no reúne los requisitos  para ser considerado prueba de cargo suficiente para destruir su  presunción de inocencia, pero el Supremo considera que la declaración  de la menor ha sido "persistente y uniforme", ya que "las  matizaciones que ofrece en su relato en el juicio lo son sobre  aspectos puramente secundarios, y matizando algún punto con la  intención de ajustarse al máximo a lo realmente sucedido, lo que  viene a dotar si cabe de mayor credibilidad" a su relato. RELATO "INCONSISTENTE" DEL ACUSADO La menor "narró descriptivamente cómo y dónde sucedieron los  hechos y en qué consistieron en cada caso los abusos", asegura el  Supremo, que indica que el testimonio de la menor viene corroborado  por el informe psicológico, según el cual el relato de la afectada es  "probablemente veraz", por el informe forense de lesiones, "que viene  a confirmar las sufridas en el último episodio, cuando el acusado le  introdujo los dedos en la vagina", y por las declaraciones de los  padres de la menor y de otros familiares. Frente a ello, la declaración del acusado "resultó inconsistente",  ya que "ofreció diferentes versiones en sus diversas declaraciones,  tratando en fin de justificar su conducta cuando reconoció los  tocamientos en los pechos y en la zona de las ingles, para finalmente  en el juicio venir a negar la existencia de esos tocamientos". El Supremo, por todo ello, considera que "no cabe hablar de  ninguna vulneración del derecho a la presunción de inocencia", ya que  "existió prueba de cargo, debidamente valorada por el tribunal y  suficiente para justificar la condena del acusado".

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