Seis años de cárcel por dejar semiinconsciente a su novia

Está acusado de dejar semiinconsciente a su novia después de darle una paliza en la vivienda que ambos compartían en la localidad de La Rinconada.

el 19 ene 2014 / 12:51 h.

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de seis años de  cárcel impuesta a un hombre acusado de dejar semiinconsciente a su  novia después de darle una paliza en la vivienda que ambos compartían  en la localidad de La Rinconada, tras lo que llamó a la Guardia Civil  para que acudieran al inmueble y solicitaran una ambulancia. En la sentencia, consultada por Europa Press, la Sala de lo Penal  del Alto Tribunal rechaza el recurso presentado por el imputado  contra el fallo de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial que  lo condenó a cuatro años de prisión por un delito de lesiones  agravadas por su concreta peligrosidad; a dos años de cárcel por un  delito de violencia habitual en la pareja, y al pago de una  indemnización de 42.945 euros a la víctima. En el juicio, la Fiscalía pidió para el acusado nueve años de  cárcel por un delito de homicidio intentado; tres años por el delito  de maltrato habitual, y nueve meses de prisión por cada uno de los  cuatro delitos de lesiones que le imputaba, lo que hace un total de  15 años, mientras que la acusación particular llegó a pedir 17 años y  cuatro meses de cárcel. No obstante, la Audiencia lo absolvió del delito de homicidio  intentado porque, según argumenta, "por brutal que fuera la paliza y  por más que el informe médico-forense señale que las lesiones  producidas fueran susceptibles de causar un riesgo vital, no es menos  cierto que una agresión a puñetazos y patadas no parece precisamente  un procedimiento revelador de una intención homicida", y "menos aún  si la agresión se efectuó no solo con las manos desnudas sino también  con los pies descalzos". El acusado y la víctima, de nacionalidad paraguaya, entablaron a  partir de 2008 una relación de pareja estable con convivencia en un  piso de San José de la Rinconada, relación de la que nacieron dos  hijos en los años 2009 y 2010. "TOTAL SUMISION" DE LA VICTIMA Desde el comienzo de la convivencia, el imputado "sometió" a su  novia a "continuas" agresiones físicas y humillaciones verbales,  algunas de ellas en el domicilio común y en presencia de los hijos  menores de edad, dice el Tribunal, que asevera que la relación estuvo  marcada por "una total dependencia y sumisión" de la víctima, "lo que  motivaba que no llegara a denunciar" los hechos o truncara los  procedimientos ya iniciados acogiéndose a su derecho a no declarar  contra su pareja. Así, sólo una agresión ocurrida el 23 de junio de 2010 llegó a  juicio, siendo condenado el acusado a un año y medio de prisión. "En este contexto de permanente violencia", ambos mantuvieron una  "fuerte" discusión el 9 de febrero de 2011 mientras la víctima se  disponía a llevar a los niños a la guardería, para lo que llegó a  salir al rellano de la escalera, momento en el que el imputado  "agarró violentamente" a su pareja por el cuello y la introdujo de  nuevo en la vivienda, cerrando la puerta y dejando a los niños  fuera. "EXTRAORDINARIA" VIOLENCIA Una vez dentro, el procesado la golpeó "de manera indiscriminada y  con extraordinaria violencia", lanzándola contra la pared y contra el  suelo y propinándole "gran" número de patadas y puñetazos en la  cabeza y el tórax hasta dejarle semiinconsciente, momento en el que  el imputado llamó al puesto de la Guardia Civil para que acudieran a  su domicilio y llamaran a una ambulancia. A consecuencia de la agresión propinada por el procesado, que en  la época de los hechos consumía cocaína, la mujer sufrió un  traumatismo cráneo-encefálico con alteraciones de conciencia y  episodios de intensa agitación, un neumotórax izquierdo y la fractura  de los huesos propios de la nariz, señalando que las dos primeras  lesiones "eran susceptibles de comprometer la vida de la agredida". El acusado recurrió la sentencia de la Audiencia Provincial  alegando vulneración del derecho a la presunción de inocencia  respecto del delito de violencia habitual, ya que él no ha reconocido  ningún episodio de violencia salvo uno ocurrido en febrero de 2011  que se subsume en el delito de lesiones y que la perjudicada no  declaró. El Supremo rechaza este motivo y destaca "la realización de la  acción, con puñetazos y patadas, de forma indiscriminada y  extremadamente violenta, junto al resultado inmediato, al dejarla  semiinconsciente". La Audiencia ya dijo que la agresión de febrero de 2011 "fue  sustancialmente reconocida" por el procesado, que "desde un principio  avisó a la Guardia Civil de que había pegado una paliza a su pareja",  a lo que se suma que "la tesis parcialmente exculpatoria de que la  lesionada se produjo el traumatismo cráneo-encefálico al caer  accidentalmente al suelo desde el sofá donde la había colocado el  acusado después de finalizar su agresión es tan absurda que no merece  especial comentario".

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