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Seis citas románticas

el 13 feb 2012 / 19:47 h.

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Posiblemente, en medio de una ola de frío burgalés -para ser siberiano de verdad le falta una mijita de más mala leche- como la que atraviesa Sevilla estos días, el lugar más romántico del universo pueda situarlo el lector en alguna remota playa caribeña con su hamaca y cocotero mediante. O incluso en una cabaña sobre el mar a pocos metros de una orilla paradisiaca de Micronesia.

En cambio, mira a su alrededor y lo que tiene es un flamante Prado de San Sebastián con su Metrocentro arriba y abajo; o un Puente del Quinto Centenario con el carril reversible cerrado -Ley de Murphy mediante- siempre en el sentido en el que circula usted. Y hoy es San Valentín. ¿A qué merluzo se le ocurriría ponerlo en febrero y permitir que caiga entre semana? Pero que no se hunda el ánimo. Todavía está a tiempo de sorprender a su pareja con un paseo hispalense. Invítela (Invítelo... según corresponda) a redescubrir los sitios más románticos, esos por los que habrá pasado más de cien veces y que nunca habrá contemplado bajo el influjo de San Valentín.

Es cuestión de echarle imaginación y una pizca de voluntad. No sea cenizo. Todavía está a tiempo de salvar los papeles en el día de los enamorados y hasta quedar bien. El blog oficial Venasevilla.es realizó meses atrás una encuesta para determinar cuáles eran los rincones más arrebatadoramente románticos de Sevilla. En la lista no falta ninguno de los más célebres pero... ¿acaso se le ocurren propuestas mejores que perderse por las callejuelas del barrio de Santa Cruz, contemplar una puesta de sol a los pies de la Torre del Oro, acaramelarse bajo un naranjo del Real Alcázar, jurarse amor eterno en una barca de la Plaza de España y retozar moderadamente en el Parque de Maria Luisa?

A nosotros sí. Culminar la noche en algún hotel acorde con la festividad. Como el Silken Al Andalus en el que los diseñadores Victorio & Lucchino vistieron una planta con nueve suites que convocan, aquí sí, a la lujuria más descarriada. Pero si no quiere que el presupuesto se desmadre, retomemos la lista de ilustres sitios en los que habitan Cupido y su tropa de angelotes. No es casualidad que las calles del barrio de Santa Cruz sean escenario habitual de sesiones fotográficas de boda, pues era esta antiguamente una de las más importantes juderías de España. Pese a estar situado en pleno centro de la ciudad, el silencio de sus calles hace posible oír el murmullo del agua que proviene de sus pequeñas fuentes. El tiempo parece detenido al caer la tarde y algunos turistas aseguran que vivir en una casita encalada del Callejón del Agua sería un sueño mayor que poseer una mansión en Miami.

La infanta María Luisa de Borbón, (duquesa de Montpensier), quiso que todo quisqui disfrutara de su parque y lo donó a la ciudad de Sevilla en 1893. Su trazado irregular está inspirado en el concepto del amor romántico, apasionado y salvaje. Integrada en los jardines del Parque de María Luisa, esta imponente construcción es uno de los lugares más románticos de Sevilla. Su gran fuente central, su interminable galería semicircular y, sobre todo, su pequeño canal con barcas de remo y circundado por cientos de rosas harán que la visita en San Valentín sea difícilmente olvidable.

Y para sentirse como una ‘reina mora' o un auténtico califa de las Mil y una noches el Real Alcázar invita al deleite con la exuberante naturaleza e impactante arquitectura. Conviene a tal efecto acercarse a la fuente de Mercurio, un lugar único y especial que dejará un recuerdo imborrable. Por último, el Paseo Marqués de Contadero al atardecer. El río Guadalquivir se torna de un azul añil en la anochecida y los duendes corretean entre los árboles. Cuidado, el paseo puede acabar en boda.

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