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Seis horas diarias entre Tuenti y la tele

Los expertos defienden el uso de las nuevas tecnologías pero los padres tienen que implicarse

el 27 nov 2010 / 19:10 h.

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¿Qué hace una niña de 15 años cenando sola en su cuarto mientras lee en internet uno de los muchos blogs que defienden la anorexia? ¿O un menor consultando páginas pornográficas? El mensaje de los expertos es claro: las nuevas tecnologías son más que buenas para la educación de los adolescentes, pero los padres deben estar atentos ante el riesgo de que algunos, por pocos que sean, se enreden en su lado más maligno:la adicción a Tuenti, a Facebook o al móvil, el ciberacoso o un uso indebido que los exponga a contenidos pornográficos, proclives a la violencia, al racismo o la xenofobia, a trastornos alimenticios o a cualquier otro mensaje difícil de digerir a edades tempranas.

El Instituto Andaluz de la Juventud dice que el 85% de los chavales usa internet y sólo entre un 1% y un 4% hace un uso abusivo. "Es un porcentaje marginal, pero tenemos que trabajar con la comunidad científica para prevenir y adelantarnos a los problemas, porque las nuevas tecnologías son el idioma del siglo XXI", afirma su director, Raúl Perales, que esta semana participó en el simposio internacional Adicciones a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes, organizado por este organismo y por la fundación Gaudium.El catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco Enrique Echeburúa, que defiende las "ventajas obvias" de las nuevas tecnologías, no cree que engancharse sea el riesgo más grave, aunque a su consulta ya llega gente que ha perdido el control: no por usar la red, el móvil o videojuegos mucho tiempo, sino porque "su vida digital sustituye a la real".

Francisco Labrador, catedrático de la misma disciplina en la Universidad Complutense de Madrid y coautor del libro Adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes y jóvenes, cifra en más de dos horas el tiempo que los jóvenes dedican a ver la tele. Más de dos horas a internet, más de una a los videojuegos y ese mismo tiempo a utilizar el móvil, según un estudio con 1.700 chavales de 12 a 17 años. En total, seis horas y media al día.

Sin embargo, Echeburúa mantiene que la mayoría de las veces el abuso de internet no es más que el síntoma de otros conflictos. El profesor recuerda a un joven, hijo de padres separados, que nunca encontraba a nadie al llegar a casa y se metía en su cuarto con la bandeja de la cena a bichear su Tuenti durante cuatro o cinco horas. El chico sufría un grave problema de acné, tenía poca relación con su hermana porque se llevaban muchos años y, sumándolo todo, se había vuelto una persona introvertida, aislada y con dificultades para relacionarse. Internet fue su aliado hasta que comenzó a comerse su vida real.

"Hay personas acomplejadas que inventan una imagen ficticia de ellas mismas, pero llega un momento en que no pueden trasladarla a la realidad y eso les lleva al desengaño y la frustración", explica. También existe el peligro de que tantas horas en el mundo digital -"mucho más activo por las noches", recuerda Echeburúa-, afecte a su rendimiento diario, a sus estudios, o le impida mantener aficiones como el deporte o los amigos.
Internet tiene otros dos peligros: los contenidos inapropiados y el ciberacoso de "auténticos depredadores que pasan horas frente al ordenador buscando adolescentes a los que chantajear con fines sexuales, por ejemplo". Para ello, se aprovechan de la confusión que las redes sociales propician entre las esferas pública, íntima y privada: "Facebook te dice que tienes no sé cuántos amigos, cuando lo que tienes son contactos".
Echeburúa cree que la solución es que los padres conozcan lo que hacen sus hijos a través de las nuevas tecnologías, igual que conocen a sus amigos de carne y hueso: sigue vigente el consejo de que el ordenador esté en el salón para que los padres controlen el tiempo que se usa, y que naveguen son sus hijos para tener idea de a qué se dedican en la red. Sin embargo, según Labrador, esta premisa no se cumple. En el caso de la tele, por ejemplo, el 60% de los padres cree que sus hijos la ven demasiado tiempo, pero sólo el 25% la ve con ellos. "Y eso es la televisión, a la que damos menos importancia porque llevamos más tiempo con ella. Internet ha creado más alarma" entre los padres.

Es difícil cuantificar cuándo hay un problema. "Se pueden pasar muchas horas ante el ordenador, trabajando o interactuando en las redes sociales de forma sana, el problema no es el tiempo sino el mal uso. Lo lógico es pensar que la mayoría de las personas usan bien las nuevas tecnologías", dice Labrador. Tampoco hay edad para usar el móvil: "Mejor empezar a usarlo a los 12 controlado por los padres, que a los 14 sin control". En lo que todos coinciden es en que la excusa de que los padres saben menos de internet que sus hijos no vale: "Da igual, se tienen que poner las pilas porque las tecnologías no se van a marchar, han venido a quedarse".

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