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Seis razones para soñar

Aarón Natera, canario de nacimiento y morisco de corazón, es el ‘9’ de moda en Cuarta Andaluza. Anotó seis goles con el Puebla de Cazalla ante el filial de La Barrera. Se sometió a una prueba en el Betis cuando era juvenil.

el 02 oct 2014 / 16:07 h.

Aaron copiar Aarón besa el escudo del Puebla de Cazalla en la Gota de Leche. Foto: Bernardo Ruiz. Es el hombre más popular de La Puebla de Cazalla. Aarón Natera Recio (Adeje, Tenerife, 21-8-1990) firmó el pasado domingo un hito histórico con el Puebla de Cazalla, una escuadra que trata de recuperar el prestigio de antaño en una Liga, la Cuarta Andaluza, en la que asume el papel de favorita del bombo I. El canario, de 24 años y oriundo de la localidad de la Sierra Sur, anotó 6 goles ante el filial de La Barrera, la segunda mejor cifra de su singladura en edad sénior y la más brillante del club morisco desde 1998. Su curriculum es un álbum de fotos repleto de vivencias en las que Sevilla y su provincia siempre han sido testigos privilegiados de sus peripecias y andanzas. Fue canterano del Écija Balompié, se sometió a un examen en las filas del Real Betis y ahora busca triunfar en su pueblo adoptivo, aquel al que viajaba de niño para jugar con sus abuelos y en el que conoció a su verdadero amor. Aarón apenas era un zagal cuando se unió a la disciplina del San Lorenzo de Adeje, su localidad natal. Muy pronto se ganó la admiración de los cazatalentos de la isla. Juan Miguel Borges, el seleccionador de Tenerife, propició que se incorporara al combinado infantil, en el que coincidió con jugadores de la talla del exbético Bruno o el argentino Pablo Paz, que alcanzó el rango de internacional. Fue en el I’Gara, uno de los conjuntos más laureados de la zona, donde explotó siendo juvenil. Con 17 años asumió el papel de estrella del once tinerfeño, en el que anotó 45 goles entre el juvenil y el sénior, unos números con los que aterrizó en la Ciudad Deportiva Luis del Sol. “Estuve haciendo una prueba durante dos semanas y cuando iba a fichar, el club decidió bajar a Manu Gavilán desde el filial al División de Honor”. El relato, siete años después, emana de unos ojos vidriosos. “La verdad es que me dio pena no quedarme”, dice. Poco después recibió una llamada del Écija Balompié, en cuyo División de Honor juvenil apenas completó cuatro meses. “Nunca me adapté al frío”, apunta. I’Gara y San Lorenzo, en el que fue el pichichi de la Primera Regional tinerfeña –equivalente a la Segunda Andaluza– con 25 goles, fueron sus últimos destinos antes de retirar un billete de avión y volar a Granada por una cuestión laboral. Hijo de hosteleros –sus padres, Antonio y Lola, suelen trabajar en los hoteles de la isla–, este delantero con fama de chico familiar y amigo de sus amigos sueña con triunfar en Sevilla. El pasado domingo, bajo la atenta mirada de su abuelo, con el que convive, y con el cariño de su novia, Esther, natural de La Puebla de Cazalla, facturó 6 dianas ante el filial de La Barrera. “La verdad es que me hizo muy feliz”, comenta en tono jocoso. Sus compañeros le regalaron un balón firmado y su entrenador, Kiko Vargas, ensalzó su destreza ofensiva en pleno vestuario. Y en las calles de su pueblo de adopción, felicitaciones y miradas cómplices al canario que emigró de niño y que retorna ahora para compatibilizar su vida familiar con el fútbol, su auténtica pasión. El próximo domingo se calzará de nuevo las botas para repetir el ritual del gol. Con el Puebla de Cazalla, el equipo de su tierra de corazón, y con más miradas que las que acostumbran a espiar a los talentos que buscan el pan y la sal en el mundo más modesto, auténtico y genuino.

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