Cofradías

Semana de Sol con lunar en el Lunes

Excelente acogida a la estética añeja de la cofradía del Plantinar

el 04 abr 2010 / 21:24 h.

El gozo no pudo ser pleno. La lluvia rompió el Lunes Santo a la mitad impidiendo que cuatro cofradías -de las 60 que este año había en nómina- pudieran realizar su estaciones de penitencia. Dos de ellas, San Gonzalo y Santa Marta, ni siquiera abrieron el portón de sus iglesias, mientras que Santa Genoveva se volvió sobre sus pasos y el Polígono de San Pablo, en una inexplicable decisión, prefirió plantarse en el Salvador cuando el aguacero le sorprendió en Luis Montoto, razón por la que ayer hubo propina de pasos en las calles.

La incorporación de la hermandad del Sol al Sábado Santo protagoniza uno de los grandes titulares de la Semana Santa de 2010. La ovación cerrada con la que la Campana recibió a los nazarenos de verde ruán resume la acogida unánime de la oficialidad cofradiera a una hermandad que ha logrado hacerse un hueco en la nómina merced a su singular estética y a su peculiar idiosincrasia, basada en la recuperación de elementos decimonónicos. Que la Semana Santa de Sevilla aplauda la integración de un palio de madera de caoba pintado es una prueba de enorme madurez para una fiesta basada en la ostentación y de cánones indudablemente barrocos.

El bajonazo de público en las horas nocturnas de la Madrugá merece unas líneas en este balance apresurado de la Semana Santa. Nunca como este año se ha podido transitar con más comodidad por las calles, al menos hasta que la amanecida colmató de nuevo de público los regresos de las cofradías de capa. El temor latente a la noche que persiste en el imaginario colectivo desde las famosas carreritas del año 2000 y la extraordinaria cobertura televisiva de las procesiones por parte de la nueva emisora de televisión municipal podrían explicar este notorio descenso de público en la Madrugá más tranquila de la última década.

Destacable ha sido también el extraordinario esfuerzo desplegado por las cofradías para cumplir sus horarios, especialmente en la Madrugá, con los nazarenos de la Macarena y de Los Gitanos dispuestos en filas de a cuatro en su ingreso en Carrera Oficial, una imagen poco edificante. Por lo general, todas las jornadas de la Semana Santa no acumularon grandes retrasos. Especial mención merece el Miércoles Santo, que ha corregido a la perfección los errores que el pasado año le llevó a acumular casi una hora de retraso.

En el apartado estético, los pasos lucen como nunca, con exornos florales elegantemente innovadores, como el monte de tulipanes granates del Cristo de la Fundación o los montes silvestres de las Siete Palabras o el Cristo de la Conversión.


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