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Semana de tregua

Llega la Semana Santa como agua de mayo para los hombres y mujeres que trabajaron en la tensa y larga campaña electoral. Las ojerosas miradas, en ganadores y no ganadores, clamaban por el descanso. Y ciertamente, es deseable que disfruten de una tregua que enfríe ánimos.

el 15 sep 2009 / 01:51 h.

Llega la Semana Santa como agua de mayo para los hombres y mujeres que trabajaron en la tensa y larga campaña electoral. Las ojerosas miradas, en ganadores y no ganadores, clamaban por el descanso. Y ciertamente, es deseable que disfruten de una tregua que enfríe ánimos y aclare las mentes. La ciudadanía, comprometida con su alta votación, merece una legislatura con mayor madurez política. Los Poderes del Estado deben reflexionar y mejorar actitudes.

Es de esperar un trabajo en el Parlamento de alto nivel ante nuevos retos en economía, en la consolidación de avances sociales, contra las amenazas terroristas, o para afrontar el desequilibrio mundial que alimenta la inmigración desesperada. El Ejecutivo ha dado un buen paso al anunciar su intención de gobernar para todos, de tender manos y encontrar puntos de consenso. Y en el Judicial tiene mucho trabajo, porque el conservador Consejo General del Poder Judicial ha tomado partido sin tregua los últimos años y sigue en crisis el Constitucional. Ahora es el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el que ha tomado una decisión, contaminada por sospechas de hipotecas ideológicas, al conceder el derecho a la objeción sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Les urge recuperar su imagen de independencia.

También tiene que reflexionar sobre su papel la actual jerarquía de la Iglesia Católica. Debe saber que la España constitucional y no confesional es generosa, se ve estos días en las calles, pero no puede tolerar interferencias de unos sobre los derechos de todos.

Periodista. opinion@correoandalucia.es

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