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Semana laica

La idea de que otro mundo es posible impregna todos los actos convocados en el XIX Encuentro de Alternativas de Sevilla ‘Semillas de Esperanza’.

el 09 abr 2011 / 19:04 h.

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A siete días de la Semana Santa, Sevilla termina hoy su Fin de Semana Profano, si pudiera llamarse así. En parte es el mundo perroflauta, reunido en ese mar de gozo que es el Parque del Alamillo, para festejar el equinoccio sin cornetas ni capirotes; pero dejarlo ahí sería ofrecer sólo la caricatura de una cita que también es muchísimo más que eso. Es otra forma de celebrar la relación con la Tierra, entendida como planeta, como cosa que se pisa, como lugar donde se habita, como territorio incógnito y mágico, como albergue de la alegría y el estupor de vivir. Así dicho puede parecer bonito, pero allí va a hacer hoy un calor de salir chillando. Que también forma parte de la Tierra. De esta tierra, mejor dicho. Conclusión: hoy se vive allí el remate final del Encuentro de Alternativas. Si no tiene usted una alternativa mejor para pasar el día, elija ésta.

En serio: aquello es una diversión permanente para quien tenga buen sentido del humor y la disposición de compartir un bonito día de parque de forma desprejuiciada. Un poner: una de las convocatorias de este encuentro es la Degustación de Táper-Cuentos, a cargo de Escenoteca. ¿Se puede imaginar qué es esto? Pues sí, justamente lo que piensa: la gente tiene que llevar de casa un táper (o fiambrera) con un cuento escrito dentro que ocupe como máximo la carilla de un folio y el nombre de la persona que lo ha cocinado. Algunos de ellos se leerán luego en voz alta. O, por seguir con la metáfora, se hablará con la boca llena.

Esto será a la una de la tarde. Pero tanto antes como después, la fiesta va mucho más allá. Es la décima novena vez que se hace, o sea que experiencia no es que falte precisamente. Y si antes se decía que era una especie de cara B de la Semana Santa, o finde profano previo, no era en balde: el programa de actividades permite ver que la filosofía que derrama esta cita tiene un puntito reverente, religioso, druídico, celta, lo que sea: meditación, danza oriental, bioenergías, constelaciones familiares, manejo del péndulo, homeopatía (cuidado con las paraciencias, que las carga el diablo), naturopatía, yoga integral, alimentación holística... todo muy en plan Nueva Era. Y junto a ello, mezclado, lo que un sevillano castizo denominaría un porrón de cosas que no tienen nada que ver (¿o sí?): la lucha obrera del sector minero, huertas familiares, flamenco, capoeira...

Organiza este acontecimiento la asociación cultural El Bardal, bajo el lema Semillas de Esperanza. Este año se vive allí una especial sensibilidad para con los árboles y los bosques sostenibles. Tan es así que los organizadores han tenido el gran sentido de la decencia de pedir la colaboración de todos los participantes para el cuidado del Parque del Alamillo, y en general de cualquier sitio al que vayan. "Por eso te pedimos que todo lo que traigas de fuera (botellas, vasos, comestibles...) te lo lleves contigo o lo tires en los contenedores de basura correspondientes." Y a los que vayan con su mascota, una advertencia: no pueden andar sueltas.

Varias zonas de servicios, talleres y escenarios se reparten según se accede al recinto por la entrada sur. Todas ellas prometen verse hoy en su salsa de gente, con las actividades programadas desde las diez de la mañana hasta las diez de la noche. Desde la sesión de meditación inicial hasta el pasacalles batucada final de Hojalatasamba, de todo un poco. Lo mejor es ir mirando, acercarse a los puestos, ver, participar, improvisar. Opciones, a puñados: lactancia materna, qui gong, taller de alpaca, títeres con La rana Renata, tai-chi, taller de arcilla, conciertos de reggae y rock, taller de juguetes de madera, teatro, más conciertos... La filosofía de echar el día en ese ambiente prima sobre el programa en sí, de modo que relájese y, por un día, sea un poquito profano.

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