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Seña de identidad

En el PSOE de Sevilla corren los mismos vientos de siempre, es decir, los del conflicto, porque en el PSOE de Sevilla sólo de vez en cuando las aguas se calman, eso sí, siempre a la espera de que a alguien se le ocurra reactivar la tormenta de fondo que no cesa.

el 15 sep 2009 / 04:02 h.

En el PSOE de Sevilla corren los mismos vientos de siempre, es decir, los del conflicto, porque en el PSOE de Sevilla sólo de vez en cuando las aguas se calman, eso sí, siempre a la espera de que a alguien se le ocurra reactivar la tormenta de fondo que no cesa. Ahora ha sido el alcalde el que, ante la celebración del próximo congreso, ha tomado la delantera y se ha puesto al frente de la manifestación por la renovación. Ha sido asomarse al balcón y empezar a producirse opiniones, no exactamente para todos los gustos, porque el actual secretario general, aludido directamente por el alcalde para que dé un paso atrás, siguiendo su ejemplo, guarda silencio.

A la espera, otras voces se han alzado y el debate se ha puesto en el escaparate, que es algo que a los partidos les gusta hacer. No tengo nada claro que sea bueno para un partido exhibir sus divisiones, porque esas divisiones y las luchas por el poder que las provocan, se llevan muchas energías, que es lícito pensar que se le quitan a otros trabajos más directamente relacionados con los ciudadanos. Pero las divisiones en el PSOE de Sevilla son una seña de identidad, algo consustancial a su propia existencia y aun con ellas, no ha dejado de ser una máquina de ganar elecciones, lo que sin embargo no debe ser argumento para insistir en el error de no alcanzar el acuerdo, entre personas cuya ambición de poder no tiene que ser considerada como algo negativo, siempre que el poder se quiera para tener manos libres, para trabajar en beneficio de la sociedad, actividad primera y última de un partido político.

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