Economía

«Ser andaluz es todavía un lastre; fuera creen que no sabemos nada»

Es consejero administrador de Vorsevi, empresa que el próximo mes cumple 44 años. Jesús Barrios lamenta la dificultad añadida que tienen las empresas de la comunidad para ofertar en otras regiones. (Foto: J. M. Cabello).

el 15 sep 2009 / 00:35 h.

-Andalucía no es precisamente sinónimo de ingeniería. ¿Por qué cree que existe ese déficit?

-La parte de ingeniería y el control de calidad, que son las áreas que trabajamos más, están muy relacionadas con la investigación y el desarrollo. No se entiende una ingeniería que no evoluciona, que no tiene un horizonte. ¿Eso qué conlleva? Que hay un dinero que gastas en investigación y que parece que va a fondo perdido. Ahora hay ayudas, pero antes no y la gente no lo hacía. Otra cosa que nos preocupa es el poco aliciente que, para la gente joven, representa la vida industrial frente a la administración. La ilusión por investigar y por hacer cosas nuevas está limitando los planteamientos.

-¿Cómo inicia Vorsevi su actividad?

-El mes que viene hace 44 años. Empezamos tres socios y una persona trabajando en un local de 80 metros cuadrados una labor que al principio sólo era de calidad. Fíjate, hablar de calidad cuando faltaba lo esencial porque en ese tiempo había mucha necesidad.

-Pudiendo optar por cualquier actividad ¿Por qué la calidad?

-En esa época hubo un gran proyecto: la unión de Sevilla con la desembocadura del Guadalquivir con una margen enorme en la que se iba a disponer un gran número de industrias. Se decía que iba a ser algo así como la cuenca del Rhur en Alemania. Un empresario nos alentó a dedicarnos a la calidad y a investigar. Ese proyecto fue uno de los batacazos normales de esta ciudad a lo largo de su historia? Nacimos como consecuencia de aquella gran idea. Logramos sobrevivir por tener personas magníficas trabajando -ahora tenemos 490 personas en plantilla y más de 150 colaboradores- y porque hemos sido muy austeros en el gasto.

-¿Cuál fue el momento clave para el desarrollo de la empresa?

-Para nosotros el hito importante fue la Expo del 92. Supuso un espaldarazo fundamentalmente porque las nuevas tecnologías que se aplicaron nos obligaron a avanzar. Ahí nace la ingeniería porque antes simplemente éramos una empresa de control, de laboratorio, análisis y ensayos.

-¿Es cierto que las empresas andaluzas tienen más dificultades para optar a contratos fuera de la comunidad, cosa que no sucede en Andalucía con las foráneas?

-Algunas comunidades han hecho como reinos de taifas. Debido a nuestra idiosincrasia, Andalucía está abierta a todo el mundo, sin embargo, a nosotros se nos cierran muchas puertas en comunidades como Cataluña, País Vasco, Extremadura, Murcia? Lo malo es cuando tienen delegaciones con una o dos personas. No crean empleo, no crean innovación, no forman parte del desarrollo de Andalucía. El que está aquí es el que crea riqueza. Nos quejamos de que nos cuesta y nos ponen muchas veces el veto de que eres andaluz y no sabes de nada.

-¿Aún se sostiene ese tópico?

-No te puedes hacer una idea. En esos niveles de que prácticamente no sabemos nada. Aquí viene gente porque hacen una obra y hablan como si no supiéramos lo que dicen. Muchas veces el ser andaluz es un lastre porque la imagen del andaluz no se ha rehabilitado todo lo que debiera.

-¿Cómo ha ido 2007?

-Muy bien. Hemos crecido un 24% en facturación, hasta los 22 ó 23 millones de euros. En los últimos dos años el crecimiento acumulado ha sido del 47%.

-¿Y para este año qué espera?

-Nos hemos marcado el objetivo de crecer un 10% como mucho. De un 5 al 10%, por la situación. La verdad es que la obra pública está compensando la vivienda.

-Tenéis una línea de rehabilitación de edificios ¿cuál ha sido el caso más crítico que ha encontrado en Sevilla?

-El primer trabajo que hicimos en Sevilla que causó impacto fue el de la Giralda, comprobar su cimentación. También el estudio de la Torre del Oro, los pilares de la Catedral, el Giraldillo, El Salvador, Santa Catalina y un montón de iglesias y fundaciones. Quizás lo más doloroso para mí, porque me casé allí y bauticé a mis hijos, fue El Salvador, el estado tan lamentable en el que se encontraba.

-¿Cuál es su mirada al futuro?

-Adaptar las nuevas tecnologías que están apareciendo a las exigencias de la construcción. Ésa es la I+D que estamos desarrollando. Por ejemplo, para los estudios de rehabilitación teníamos que abrir agujeros, perforar? ahora están saliendo nuevas técnicas que se crearon para otros métodos. Puedo crear un tren de ondas dando un golpe con un martillo en el pilar de una iglesia. O la termografía para ver puntos calientes y fríos y dónde están las humedades en vez de abrir agujeros. Son técnicas que no son agresivas y nos dan una información enorme y mucho más precisa.

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