Cofradías

«Ser el número uno no tiene ningún mérito»

No es consciente de haber vivido sin ser hermano del Museo y devoto nazareno de la Virgen de las Aguas, a la que comenzó a acompañar hace aproximadamente 70 años.

el 28 mar 2010 / 21:41 h.

Alfredo Jiménez lleva 70 años saliendo de nazareno.

Cumplir las bodas de platino en una hermandad y celebrarlo con el rostro cubierto por el antifaz no es nada común, pero este año en el Museo se da esa curiosa circunstancia. Alfredo Jiménez Nuñez, de 78 años de edad, no es consciente de haber vivido sin ser hermano del Museo y devoto nazareno de la Virgen de las Aguas, a la que comenzó a acompañar hace aproximadamente 70 años.

Don Alfredo procesiona desde hace un lustro en la manigueta izquierda delantera del originalísimo paso de palio de la Virgen de las Aguas, aunque con tantos años ha ocupado muchos puestos en la estación de penitencia, incluso perteneció a la junta de gobierno en dos ocasiones. "Siempre he salido en la Virgen, ya que en mi familia hay un gran predominio por Ella", confirma. De hecho, a la vuelta de la cofradía permuta durante algún tiempo su puesto en la manigueta delantera con su hermano que, diez años menor que él, procesiona en una de las maniguetas traseras.

Este hermano del Museo, que escribió para El Correo hace medio siglo, se encuentra muy vinculado desde sus raíces a la corporación, de hecho recuerda que su padre "murió un Lunes Santo siendo el número 1 de la nómina de hermanos". Precisamente ese es el número que ocupa él en la actualidad y desde hace unos tres años, pero no es algo de lo que presuma."Ser el número 1 no tiene ningún mérito, Dios me ha dado mucha vida y mi padre me apuntó muy pequeño a la cofradía. No tiene más".

Como es natural, este hermano no tiene ningún problema para elegir el sitio en la cofradía y, tras él, figura una amplia ristra de familiares que visten la túnica nazarena el Lunes Santo. "Mis hijos, ya casados, se visten en mi casa con mis nietos e incluso unos familiares de Madrid también lo hacen. Después, venimos todos en taxi hacia la plaza del Museo". Pese a todo, sus estudios de joven en los Estados Unidos y algún viaje de trabajo le han impedido estar algún Lunes Santo junto a su Virgen.

Como hombre de edad, valora con perspectiva la situación de la Semana Santa. "Existe un auge de las hermandades y, sin embargo, cada vez más vivimos tiempos de hostilidad y violencia verbal hacia la Iglesia", denuncia el hermano más antiguo del Museo.

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