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"Ser ministro degradaría mi condición social"

el 28 jun 2011 / 21:28 h.

José María del Nido.

-Si, pongamos por caso, le confieso de antemano que su interlocutor en esta entrevista es bético, ¿condicionaríamos el diálogo para mal?

-Al revés. Seguro que lo haría más afable.

-"Ser Papa y ser presidente del Sevilla FC son los dos puestos más importantes que existen". Son palabras suyas. ¿A qué trabajo aspira en el futuro?

-Yo dije que me sentía el hombre más importante del mundo ejerciendo de presidente del Sevilla FC después del Papa por mi condición de católico. Cuando me retire de la presidencia, algo que, por cierto, no lo atisbo en la lontananza, me iré a mi localidad de tribuna en el Sánchez Pizjuán para seguir disfrutando con mi equipo, tanto cuando gane como cuando le toque perder.

-Tiene usted imagen de persona brava. ¿Hay una pizca de interpretación y puesta en escena o es usted Del Nido al 100% siempre?

-100% auténtico. Soy como me ven a las nueve de la mañana y a las doce de la noche.

-¿Tiene patentado su "sí o sí" o está planteándoselo?

-Cuando en las semifinales de la Copa de la UEFA, allá por el mes de mayo de 2006, le dije a Manuel Vizcaíno [director de Marketing] que quería colocar en la grada de Gol Sur el lema "Eindhoven sí o sí" quiso hasta convocar un consejo de administración para desautorizarme porque entendía que me estaba jugando el pescuezo si el Schalke nos eliminaba. Yo le dije que había dos posibilidades: o colocar el cartel o colocarlo, es decir, sí o sí. Después lo ha utilizado todo el mundo: desde Rafa Nadal a Vicente del Bosque pasando por Luis Aragonés o José Luis Rodríguez Zapatero.

-No tengo un gran interés por el fútbol. Si nos encerraran en una habitación, ¿de qué hablaríamos usted y yo?

-Si nos encierran en una habitación y nos dan tiempo suficiente su condición de bético la cambiaría yo por la de sevillista.

-Y si un mago se le apareciera ahora mismo y le ofreciera presidir el Real Madrid borrando su historial de presidente del Sevilla ¿cuánto tardaría en pensárselo?

-Ni un segundo. Diría que sí. Arreglaría el problema de los derechos económicos televisivos... y después volvería al Sevilla FC.

-Le imagino feliz con el cambio de alcalde, de un bético del PSOE a un sevillista del PP...

-Los cambios en la democracia son buenos porque no eternizan ni ideas ni cargos. Si hubiese salido Juan Espadas me habría congratulado igual desde el punto de vista político. Aunque sí es verdad que, en lo personal, soy amigo de Zoido desde que teníamos 17 años porque lo conocí en primero de Derecho.

-Si ha descendido el River Plate, ¿podría bajar a Segunda el Madrid o el Barcelona?

-En la situación económica actual no. Y yo creo que si eso se atisbara habría un terremoto para impedirlo. Ya hubo una vez que bajó el Atlético Aviación en 1936 y hubo una Guerra Civil...

-Cuando llegó al cargo finiquitó la deuda que heredó en pocos meses. ¿No le tienta el Ministerio de Economía?

-En absoluto. Eso sería degradar mi condición social, le recuerdo que soy presidente del Sevilla Fútbol Club.

-Ordene como crea estos tres nombres: Sánchez Pizjuán, Luis Cuervas y Del Nido.

-Objetivamente: el primero Sánchez Pizjuán. Desde la amistad: el segundo, Luis Cuervas.

-¿Le halagaría tener un busto en el estadio a semejanza del que tuvo Lopera?

-Durante mi vida no lo permitiré. Cuando yo muera, los sevillistas que vengan que hagan lo que quieran. Yo se lo puse a Sánchez Pizjuán...

-¿Sabe vivir sin presión?

-No. Yo siempre estoy tensionado porque creo que la presión es la base del éxito. De no ser así no sería capaz de dirigir 15 empresas, tener 1.300 empleados y estar peleando con el Real Madrid y no con el Alicante Club de Fútbol.

-¿Le gustan las setas?

-Con revuelto están riquísimas. Si se refiere a la Encarnación, la obra es magnífica. Lo que habría que analizar es si económicamente Sevilla estaba en condiciones de hacer ese desembolso. Pero si se piensa a largo plazo, posiblemente haya sido una buena inversión.

-¿Ha colgado ya el costal?

-Estoy operado de hernia discal pero... si es fruto de otra promesa, volvería a la trabajadera.

-En Facebook tiene defensores y detractores acérrimos. ¿Se le caen las llaves cada vez que le mencionan para mal?

-Me encanta. Me gustaría tener más detractores que defensores. Eso me motiva. No lo paso bien cuando en la Junta General del Sevilla se aprueba todo por unanimidad.

-¿Qué es más difícil, llegar a presidir la Casablanca o alcanzar la dirección del Sevilla FC?

-A mí me ha sido muy complicado llegar a la presidencia porque tuve muchos tropezones en el camino. Y porque por mi carácter me creé tantos enemigos como amigos.

EL PERFIL
Con la palabra exacta en cada instante

Si quisiera, José María del Nido podría presidir un partido político rotundo, quizás hasta de éxito. Y en esta época donde triunfan los argumentos esquemáticos y severos es posible que hasta gozara de una larga carrera. No se le verá en el intento. "Del Sevilla Fútbol Club al cielo". Las comillas son nuestras. No lo expresa así, pero casi. Si para él eso de ser ministro de Economía es "degradar" su condición social -ahora las comillas sí que son suyas- imagínense qué pensará del oficio de mitinero. Por ahora no se le contemplará en otro atril que no sea el de presidente mayestático del club de Nervión. Del Nido impone respeto. Él lo sabe, sus adversarios más aún. Casi siempre es aguerrido: cuando la pregunta le incomoda un tanto serena los brazos y clava la mirada en la presa. Nada de aspavientos ni agitaciones corporales que llamen al despiste. El presidente desmonta argumentos con titulares lapidarios. Se podrá o no estar de acuerdo entonces, pero para cuando el interlocutor comience a discernir el rayo comunicativo ya lo habrá fulminado. Tan recia es su figura y tan seguro se siente este abogado que se jacta, sin atisbo de impostura, de preferir "los detractores a los defensores". No le hace falta salir a la palestra a buscarlos. Los tiene, en un lado y en otro, y forman dos liguillas bien nutridas y vociferantes. Y, en medio de todo, paradójicamente, la "paz social". Con el Betis no quiere más confrontación que la estrictamente deportiva. Casi se diría que su gran caballo de batalla son los derechos audiovisuales del fútbol. Guita tiene para seguir apretando clavijas y para aguantar que otros se las aprieten a él. En medio del océano de marrones en el que anda envuelto (o le han envuelto, vaya usted a saber), Del Nido echa balones fuera y se presenta como un señor sin miedo, con la palabra exacta en cada instante. Y aunque por momentos el verbo se le anime y saque de la chistera al empresario de hierro y al ideólogo polémico, con sus argumentos, hasta el más fiero león se queda panza arriba... si quiera unos segundos. No titubea. Sobrevuela a todos. El nido lo abandonó hace mucho tiempo.

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