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"Ser una región de agricultores no es denigrante: nadie come plásticos"

La ganadora del I concurso Espíritu Emprendedor de la Olavide y licenciada en Ambientales ideó un proyecto para conseguir mejorar la producción vinícola de su pueblo.

el 19 nov 2011 / 20:19 h.

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Paula Martín Serrano posa en los parasoles de la nueva plaza de la Encarnación.

Paula Martín Serrano (Sevilla, 1985) decidió presentarse al primer concurso Espíritu Emprendedor de la Universidad Pablo de Olavide , que ganó con su proyecto Viticultura ecológica en zonas con riesgo de despoblación, con la intención de aportar su grano de arena para levantar el pequeño pueblo natal de su madre, Peñalsordo, en Badajoz. Allí ya quedan solo cuatro o cinco familias que cultivan viñedos y malvenden sus caldos. "Hay que volver al pueblo no para trabajar como los jornaleros de antes sino preparados para montar allí un negocio".

-Universitaria y emprendedora, dos palabras que no casan todavía bien. Los egresados terminan sus estudios y su máxima aspiración es un puesto de funcionario, según dicen todos los estudios. ¿Una rareza la suya?
-No, no, en absoluto. En la carrera tenía compañeros en Tercero que habían montado su propia empresa de reciclaje de aceites domésticos. Y les iba bien. Además, en mi carrera, en Ambientales, nos vendieron el dorado y después la realidad fue otra. Somos conscientes de que la sociedad no nos ve todavía como profesionales, así que desde que empezamos a estudiar tenemos muy presente que debemos buscarnos las habichuelas como sea.

-La situación para los recién egresados es dramática, con un 40% de paro juvenil. Además de abrir una empresa, ¿se ha planteado salir de España?
-No creo, como dicen, que mi generación sea una generación perdida para el empleo. Es ponerlo muy negro. Lo que hay que hacer es agudizar los sentidos. Hay que aprovechar esta coyuntura para formarse y destacarse, porque hay mucha competencia. Pero es un error que toda la formación tenga que ser universitaria. Ahí ha estado también parte del problema. Todo el mundo quería que su hijo fuera arquitecto, pero por cada arquitecto hay cuatro peritos, diez capataces y veinte peones. Esa pirámide se tiene que mantener y en cada una de sus escalas tienes que ser el mejor. Si eres albañil, debes ser el único que conoce una técnica de mortero que ya no se usa para que en una restauración te llamen a ti, por ejemplo.

-Usted es más de la filosofía de los chinos: toda crisis es una oportunidad.
-No tanto, pero no queda otra. ¿Una generación sin empleo para toda su vida? Ya se inventarán algo para salir adelante. Ya se buscarán las habichuelas.

-¿Esta crisis puede suponer una degradación del medio ambiente al recortarse en este tipo de políticas?
-El problema no es tanto que no haya dinero para el medio ambiente sino que en los años dorados, y desde siempre, el Medio Ambiente se gestiona mal. Se gastan demasiado dinero en proyectos como el del lince para que después monten una carretera que pasa por Doñana... ¿Cuántos linces se consiguen al año por reproducción asistida, cuatro? ¿Y mueren cinco atropellados? A nivel ecológico, un escarabajo miserable tiene el mismo valor que un lince.

-¿Se ha hecho mucho marketing con el medio ambiente?
-Sí, sí. No hay una política de conservación general. La gente de Medio Ambiente y Agricultura es a veces muy pesada en la gestión de ecosistemas. Gente que toda su vida ha tenido un castañar, tan mal no lo estaría haciendo, ¿no? Pues todas las políticas van encaminadas a prohibir.

-Su proyecto lo plantea como una manera de volver al pueblo natal de su madre y ayudar a levantarlo. Sobre esto hay mucho que decir y más en crisis.
-La gente va a terminar volviendo a los pueblos. Hay que regresar no como los jornaleros de antes sino preparados para montar allí un negocio. Andalucía tiene un potencial enorme y no entiendo por qué ser una región de agricultores o pescadores es denigrante. Al final, uno no come ni un plástico ni un chip. Se necesitan tomates y cereales, y cuanto más cerca se produzcan, mejor para nuestra economía y para el medio ambiente.

-¿Qué le parecen entonces las declaraciones de Duran Lleida cuando critica el PER?
-Los andaluces no somos vagos. Lo que hay que fomentar son políticas que no prohíban cultivar. El olivar, por ejemplo. Todo son pegas. En mi pueblo, por abandonar las ovejas dan un dinero durante un montón de años. Y ese dinero no te lo darían las ovejas ni aunque escupieran oro. No tiene sentido que te paguen por estar quieto.

-Si diera finalmente el paso y montara la empresa con la que ha ganado el concurso de la Olavide, ¿qué le pediría al nuevo Gobierno?
-Con que no diera mucho la lata me conformaría. Y que no todo sean AVE, AVE y AVE. El mundo rural tiene que tener buenas infraestructuras.

-Los estudiantes han salido a la calle para protestar por los recortes en la Universidad. ¿Existe la amenaza de que ésta se venda al mercado, como denuncian?
-Creo que se puede empezar a vender ahora, sobre todo si no le llega el dinero de las administraciones.

-¿Se enseña en la Universidad a ser emprendedor?
-No, toda carrera tendría que tener una asignatura para enseñarte a dar el salto al mundo empresarial. Yo lo habría agradecido mucho, la verdad.

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