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Sevilla a la vuelta de la esquina

¿Cuál es la esquina más célebre de Sevilla? ¿Y la más bonita? Mientras los paisanos se lo piensan, El Correo les da varias razones para tomárselas muy en serio.

el 06 ene 2010 / 21:51 h.

Benedetti les dedicó un poema; Pla, una canción; Borges, un cuento. El fútbol las llenó de emoción; el progreso, de semáforos; el amor, de impaciencia. En una de sus célebres comedias románticas, Meg Ryan tenía una preciosa librería a la vuelta de una de ellas. Tan importantes son las esquinas que han creado hasta su propio apellido, y tan mágicas se antojan que son el hábitat natural de los loteros, sabedores estos de que la suerte se forja y se reparte en ellas. Docenas de miles de esquinas deciden la tómbola diaria de una Sevilla que las tiene de todas clases, en las que ha sucedido de todo lo imaginable, donde se han forjado sus más bellas y emocionantes estampas cada primavera, pero a las que todavía nadie, desde Santiago Montoto, ha convertido en protagonistas de un gran libro. Que sería muy original, porque en las esquinas la vida y la historia siempre se cuentan de otra manera.

En una esquina de Sevilla destituyeron a Fernando VII en 1823 (San Hermenegildo, en Jesús del Gran Poder). Cerca de allí, en otra plaza donde se alza su estatua, nació Luis Daoiz, el héroe de la Independencia. Por la Alfalfa, en esos Cuatro Cantillos que hoy son la confluencia de Candilejo y Cabeza del Rey Don Pedro, el monarca tenido por cruel se batió en duelo y dio muerte a un caballero, ilegalidad que le costó la cabeza... aunque en piedra, un privilegio que se tomó por ser el que mandaba.

Tras la esquina de Santa Ana con Santa Clara se hornean los más exquisitos dulces de monjas. En otra, una que mira hacia el Arquillo, más que hacerse se comen con deleite: la de Filella. La de Arfe con García de Vinuesa tiene un karma especial: es cofradiera, es antigua, es juvenil a la vez y está repleta de vida, y en ella se mata quien sea por un café en cualquier tarde de Semana Santa. Por cierto: llegada esa fecha, ¿qué esquina del centro de Sevilla no ha visto lágrimas? Hasta la de Adriano, cuando uno encuentra aparcamiento. Por no hablar de la de la Plaza del Pan con Alcaicería, cuando por fin se divisan colgados, en la estrechez de la calle, los primeros capirotes.

Algunos dirán que la Campana; otros, que el Altozano; otros, que las Siete Revueltas. La esquina probablemente más famosa de Sevilla en realidad son dos: un kit, por así decirlo: la Punta del Diamante (esquina del Sagrario) y, menos popular, la Punta de la Esmeralda (la del Patio de los Naranjos). Pero el colmo de todo es que hubo una vía llamada Calle que da la Vuelta por Detrás de la Carnicería de la Gavidia. Pedazo de esquina.

Participe y elija la suya:

Si hay alguna esquina de Sevilla que le guste especialmente, o donde haya vivido una historia muy especial, o que crea digna de mención por la razón que sea, envíe un correo electrónico a massevilla@correoandalucia.es explicando cuál y por qué. Recuerde poner su nombre completo y su dirección postal.

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