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Sevilla, al minuto

Javier Magüesín Torner es el encargado de que la ciudad no pierda ni un minuto. Cuida los relojes municipales y de la Universidad de Sevilla.

el 16 sep 2009 / 01:32 h.

No llega puntual a la cita, pero tampoco es su obligación. Javier Magüesín Torner es relojero y desde hace 22 años es el encargado de tener a la ciudad en hora. Su verdadera obligación es que los relojes del Ayuntamiento y de la Universidad de Sevilla funcionen a la perfección. El día de la prueba de fuego es el 31 de diciembre, cuando el reloj municipal de la Plaza Nueva es el centro de miles de sevillanos que van al Centro a tomarse las uvas. Para entonces, "se le hace una revisión entera. Es el reloj más complejo", explica Magüesín Torner, miembro de una familia relojera de toda la vida con un negocio señero en la calle Sagasta desde 1877 cuando fue fundado.

Fue precisamente uno de sus familiares, Rafael Torner, el que montó el reloj que hay en el patio de Maese Rodrigo del Rectorado. La máquina -hecha en Tarragona- está resguardada en el interior de la espadaña, agrietada y llena de avisperos. "Pero funciona puntualmente", afirma Torner mientras le echa un vistazo a los engranajes. El mantenimiento de este reloj consiste en engrasarlo y limpiarlo de vez en cuando. "Cualquier cambio brusco puede afectarle", reconoce el experto.

El reloj que actualmente funciona convive con una pieza digna de un museo, pero que está arrumbada. "Es de 1700 aproximadamente", recuerda Javier, para el que, sin embargo, la joya de la relojería sevillana está en la Catedral, en el monumental mausoleo de Cristóbal Colón. "Es de 1788 y todavía sigue andando. Los vigilantes son los encargados de darle cuerda todos los días y una vez al año se le hace una revisión en profundidad."

Javier Magüesín es un trabajador más de la Universidad de Sevilla. Además de encargarse del reloj del patio de Maese Rodrigo, vigila el funcionamiento de otras dos joyitas que están en el despacho del rector. "Cuando puedas, fíjate en el reloj inglés que tiene. Es muy bueno", le pide a la periodista. Cualquiera podría pensar que el trabajo de Javier es un chollo. "Estresante no es, la verdad, pero parado no estoy nunca", se defiende.

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