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Sevilla Barroca, para comérsela

Casa con torreón del XVII, única en Sevilla, un laberinto de rincones acogedores para comer y beber mejor que bien.

el 17 feb 2012 / 13:51 h.

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Cada lunes, un guiso tradicional y otros aperitivos se saborean entre las castizas paredes de esta casa del Siglo de Oro.

En diciembre de 1995 nació en uno de los locales bajos del inmueble, a partir de allí se fue ampliando hasta que compraron la casa entera, un trozo de nuestro Siglo de Oro donde se respira autenticidad y sevillanía de rancio abolengo, nada de decoraciones clonadas de franquicias temáticas, aquí están los primeros y originales. Como abacería aún perviven tienda y panadería en el negocio y, aunque parezca que el bar ha ganado la partida a la tienda, hay más de trescientas referencias en el establecimiento entre marcas de primera calidad de legumbres, conservas vegetales y marineras, miel, mermeladas, aceite, quesos, vinos y licores, se pueden comprar para llevar a casa.

A través de las diversas estancias, donde encontramos desde acogedores rincones para picar en la intimidad de buenos amigos, comedor para un buen grupo o simplemente disfrutar de unas tapas en su barra de madera, nos recreamos en las múltiples cosas que decoran cada rincón: pinturas, fotos, muebles antiguos, botellas, latas, aperos de labranza. Casi un museo etnográfico que nos arropa para probar las ricas viandas que elabora Ramón y su equipo. Lo que más trabajan son los guisos caseros, los quesos variados y el lomo de ibérico a la sal, que probamos frío, y la versión con manteca de pella casera en montadito caliente, en ambos casos, rebanada y panecillo, un magnífico pan prieto de Burguillos.

Ya que es lunes, nos acomodamos en la gran mesa del salón de la primera planta, hecha con cierto con antiguas puertas de la casa. Y digo lo del lunes, porque ese día La Antigua Abacería organiza un guiso tradicional, donde se pueden comer los platos que uno aguante y beber del vino del día lo que sea menester, todo por 10,00 euros, la casa además aporta algún que otro aperitivo mientras Ramón, a pie de mesa, elabora en gran caldero la receta elegida. Fue una patatas a la riojana, chorizo y costilla en unas patatas (de La Rinconada, por cierto) de untuosa ternura y gran sabor. Previamente caldeamos el estómago probando una sopa de ajo con huevo cuajado de sabor intenso y evocador, también se cató una berza jerezana, con verdadera berza y, como todos los guisos de la casa, hechas de un día para otro, así la cosa cogió sustancia y un sabor que me entraron ganas de pedirle a Ramón un tupper y salir corriendo a casa de mi madre para decirle, mira mamá como las que me hacías en la calle Castilla.

No quedó hay la cosa, los aperitivos previos al guiso del día consistieron en una muy buena ensaladilla con el toque original de unas sardinillas en aceite y, como diría un moderno de gastro bar, dúo de morcillas de Burgos, una de ellas con curioso aliño dulce.Tanta buena comida se regó con un tinto Consejo de la Alta 2009, un vino con sabor a terruño que no desentonó, sin ser nada especial, por su evocación a la tierra riojana. Precisamente la cuestión vinícola merece un aparte en el comentario, y de elogio, pues la carta es amplia y variada y casi todo se puede copear. Hay una especial atención a los vinos andaluces, cada vez más demandados. No sólo en vinos, todos los buenos que allí se venden, tienen que pasar el "filtro de Ramón". Si al jefe no le gusta, no se vende.

Dice mi amigo, el profesor José Manuel Cansino, que me ha dado por los santos, pues hoy cerramos la trilogía, después de San Bernardo y San Eloy, nos despedimos en San Lorenzo, que para eso murió a la parrilla.

Los datos
Antigua Abacería de San Lorenzo
Calle Teodosio, 53 esquina con Marqués de la Mina, Sevilla
Tlf. 954 380 067  

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