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Sevilla, crecimiento cero

La provincia descarta alcanzar los dos millones de habitantes y empezará a perder población a partir de 2025, según la proyección elaborada por el INE.

el 29 oct 2014 / 10:45 h.

poblacionDesde el estallido demográfico que supuso la Expo 92, la capital de Sevilla ha estado en un periodo de hibernación demográfica.Tanto que, en los últimos 30 años, siempre ha estado coqueteando con esa barrera de los 700.000 habitantes. De eso se beneficiaba una provincia y, sobre todo, una corona metropolitana –Aljarafe, Dos Hermanas, Alcalá de Guadaíra,...– que se nutría de las parejas jóvenes que hace años se habían criado en la capital y que, al hacerse mayores, buscaban acomodo en zonas de expansión residencial más asequibles. Eso alienta la teoría hecha práctica de que la capital se estancaba mientras que la provincia florecía, con cifras que, en años como 2008 y 2009, se podían catalogar de boom demográfico. Esa tendencia, según los expertos en demografía, es decir, el dictado del Instituto Nacional de Estadística (INE), tiene sus días contados. Y es que la provincia se encamina a los mismos designios de la capital hispalense: el crecimiento cero. La Proyección de la Población de España para los próximos 15 años así lo dibuja. La provincia no sufre el desplome demográfico que experimentará España hasta 2029, que se estima en más de un millón de habitantes –de 46,5 a 45,4 millones–, pero sí que se resiente y, por supuesto, empieza a perder ese fuelle demográfico que venía demostrando en los últimos lustros. Si en los últimos 15 años, la población sevillana aumentó en cerca de 150.000 personas, en los siguientes 15 años ese empuje demográfico se verá diluido, hasta el punto de que apenas aumentaría un 0,54 por ciento. Es decir, sólo 10.405 habitantes más. Una evolución que, si se tira de estadística, antes se conseguía en un año. Un ejemplo: la población creció en 10.012 personas de 2011 a 2012. Eso echa por tierras cualquier perspectiva de alcanzar los dos millones de habitantes en una provincia que, en todo caso, no corre riesgo de dejar de ser de las más pobladas de España. Su gran competidora, Alicante, sufrirá un revés poblacional más agresivo, ya que se unirá la bajada de la natalidad con un agravamiento de la marcha de la población inmigrante, que fue su sostén en el padrón en los años de bonanza. El parón demográfico se barrunta, según el INE, a partir de 2020. El techo se marcaría en 1.950.000 habitantes, que se alcanzaría en 2020 y se mantendría, a duras penas, durante seis años. A partir de 2027, el descenso queda patente. Aunque levemente, perdería 2.895 empadronados en los tres años siguientes. Esa proyección se realiza porque se ve un ciclo de envejecimiento de la población sevillana. La juventud del Aljarafe propició un baby boom que hizo que varios pueblos (Castilleja de Guzmán, Bormujos, Espartinas,...) duplicaran y hasta triplicaran su población en diez años. Pero, una vez que ha pasado su edad para procrear, se da paso a otra generación menos numerosa y, por lo tanto, con menos posibilidades para emular los guarismos alcanzados por ejemplo, en 2008, cuando se llegaron a 25.000 alumbramientos. Con eso cuenta el propio Instituto Nacional de Estadística, que ya marca una caída de los nacimientos en la provincia, que se despide del ritmo de 20.000 nuevos sevillanos al mundo al año para instalarse en la horquilla de 15.000 alumbramientos, en la que se situará dentro de una década. De hecho, la proyección indica que 2024 será el último con crecimiento vegetativo positivo para la provincia de Sevilla, que pasará a partir de ese momento a perder población desde la cuna. En esos números rojos también contribuye el detalle de un aumento de los fallecimientos que, en el último año que se dibuja en las previsiones (2029), alcanza su techo de fallecidos con 16.046 personas, frente a los 15.351 nacimientos que hay previstos. A pesar de ese cambio de tendencia, Sevilla se puede sentir una privilegiada, según los augurios del INE. Y es que sólo 13 provincias ganarán habitantes en los próximos 15 años, según se expresa en los datos de proyección estadística. De estos cálculos se verá beneficiada también Andalucía, que figura entre las comunidades que ganarían si se mantiene la evolución actual, junto con Madrid, Canarias, Baleares, Murcia, y las ciudades autónomas.

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