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Sevilla es la cuarta capital que más crece pese a la caída de la natalidad

La ciudad registra en 2010 el número más bajo de nacimientos en los últimos ocho años tras el ‘baby boom’ de 2008

el 14 ago 2011 / 19:30 h.

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La familia Pacheco Sánchez recibe a la pequeña Blanca, que fue una de las 7.589 personas que nacieron en 2010

Sevilla se estanca desde la cuna. La capital sufrió un descenso del 5% en el número de nacimientos, mucho más brusco que en el resto de España, que lo sitúa en los mismos registros que tenía hace una década. Sólo vinieron al mundo 7.589 nuevos sevillanos durante 2010, lo que supone un freno a un aumento de población que la ciudad mantiene desde hace más de tres años para, a corto plazo, seguir por encima de los 700.000 habitantes y, ya en perspectiva, evitar ser desbancado por Zaragoza como cuarta capital del país.


Pese a ese descenso, Sevilla se consagra como de las grandes capitales en crecimiento vegetativo -es decir, el número de nacidos menos el número fallecidos-, ya que el descenso de la natalidad es un síntoma de todo el país. Es la cuarta capital en aumento natural de población (+1719), superada sólo por Madrid, Murcia y Málaga. Sin embargo, eso ha sido a costa de cierto retroceso con respecto al año anterior. En los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) correspondientes a 2009, Sevilla fue la segunda capital del país en aumento natural de población por detrás de Madrid. Todo ello fue gracias, en especial, a que registró el tercer mejor año de alumbramientos de la década. Pero ese particular baby boom se ha desvanecido en los datos de 2010, donde la ciudad ha registrado la cifra más baja de nacimientos desde 2002.


Las cifras son incluso peores si se comparan con 2008, donde las sevillanas dieron a luz a 8.254 bebés, un 8,1% más que en 2010. Ese detalle fue clave para que en el padrón de 2009 se sobrepasaran los 700.000 habitantes tras dos años estando por debajo, algo que acarreaba efectos políticos con la pérdida de concejales, pero sobre todo efectos económicos, dato que el Ayuntamiento percibiría menos fondos del Estado. En el padrón de 2011, que se dará a conocer a finales de año, asumirá un papel determinante esos datos nada halagüeños. Los nacimientos son, junto a la campaña de empadronamiento de inmigrantes -que también sufre un retroceso por la crisis-, el motor que sostiene la población de una capital que, por ahora, no entra dentro de sus aspiraciones alcanzar su techo de población -que data de hace 15 años, cuando llegó a los 719.588 habitantes-.


El resto de parámetros no son favorables a Sevilla, salvo el de la mortalidad, que en 2010 fue de 5.870 fallecimientos, un 1,8% inferior a los registros del año anterior y el mejor dato en cuatro años. Sin embargo, para conocer con exactitud el aumento o descenso de la población, no sólo hay que hacer las cuentas partiendo del crecimiento vegetativo, sino también con el saldo migratorio, es decir, los que se instalan en la ciudad y los que se van de ella. Esa segunda batalla la ha perdido históricamente la capital hispalense, sobre todo cuando esas variaciones residenciales se limitan a otros puntos de la provincia o de España, es decir, a migraciones interiores. En el último lustro, se han ido de la ciudad a otros destinos nacionales 95.000 personas, frente a las 70.000 que se instalaron en Sevilla. El saldo negativo en ese tiempo ha sido de 25.000 habitantes, que se compensa, en menor o mayor medida, con la migración del exterior -que suele arrojar balances positivos- y el crecimiento vegetativo. Tampoco ha variado mucho en el último año (2010), donde la pérdida fue de 3.501 habitantes.


El único dato que aún no se conoce para cuantificar la población de la capital es, precisamente, la llegada de inmigrantes. Desde el 1 de enero de 2007 hasta el mismo día de 2010, la población foránea creció un 48%, lo que supone un porcentaje mayor que capitales como Madrid o Barcelona. En términos globales, equivale a 12.195 personas inscritas en el padrón. Sin embargo, la crisis económica puede frenar esa evolución, ya que el inmigrante se empadrona en un lugar cuando ya está consolidada su estancia, es decir, si hay trabajo. En caso de no darse esa ecuación, optan por no fijar su lugar de residencia. De hecho, el Ayuntamiento manejaba hace algo más de un año la cifra de que había una población flotante de 30.000 residentes en Sevilla por periodos cortos y que no formalizan su registro en el padrón.


Bodas a la baja. Tampoco invitan al optimismo los enlaces matrimoniales -cíviles y religiosos- que siguen en caída libre. Aunque se puede asociar a priori esta bajada a la crisis económica, que sí ha agudizado esta bajada, la realidad marca que este descenso ha sido paulatino desde la última década. Desde el año 2000, los matrimonios han caído un tercio, pasando de los 3.692 a 2.519. En el último año, que en teoría fue el peor de la crisis, el descenso no fue tan acuciado y sólo hubo 61 bodas menos de un año a otro.En el caso de los matrimonios, sí que hay un vínculo más cercano entre población y número de enlaces. Sevilla es la cuarta capital en número de enlaces, superada por las tres que están por delante en habitantes: Madrid, Barcelona y Valencia. A la estela de la capital hispalense está Zaragoza y Málaga. Todos ellos han sufrido igualmente la tendencia a la baja de las bodas. Fuentes del INE recalcan que los matrimonios en España cayeron en todas las comunidades, salvo Galicia, además de señalar que el 21,5% de los enlaces celebrados, al menos uno de los cónyuges era extranjero y el 2,1% del total se producía entre personas del mismo sexo.

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