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Sevilla es rosa pálido

Con señeros locales de ambiente, barrios 'gayfriendly' y respaldo institucional, en Sevilla el colectivo gay sigue mirando de reojo a su ciudad. La polémica sobre el Orgullo del Sur, la marcha festiva de hoy, ha reabierto heridas sobre la necesidad de hacerse ver, pero también ha espoleado al activismo logrando que fragüe una asociación empresarial que llevaba años aparcada.

el 16 sep 2009 / 04:51 h.

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Con señeros locales de ambiente, barrios 'gayfriendly' -receptivos con los homosexuales- y respaldo institucional, en Sevilla el colectivo gay sigue mirando de reojo a su ciudad. La polémica sobre el Orgullo del Sur, la marcha festiva de hoy, ha reabierto heridas sobre la necesidad de hacerse ver, pero también ha espoleado al activismo logrando que fragüe una asociación empresarial que llevaba años aparcada.

Un ejemplo: el Guadalkibear es una reunión de osos convocada por el bar Men 2 men de Trajano, que en octubre cumplirá una década llenando la Alameda de hombres gruesos y peludos llegados de toda España y el extranjero. Pero cada octubre, los sevillanos se preguntan por qué de repente hay tanto gordito con barba, ya que la difusión de la cita es mínima fuera del ambiente.

Otro caso: la edición de una guía para atraer a visitantes homosexuales, editada por el Consorcio de Turismo con todos los parabienes oficiales, tuvo poca repercusión. Igual que las actividades de colectivos gays, lésbicos y transexuales, entre los que además hay serias diferencias.

El último enfrentamiento ha sido por la celebración del Día del Orgullo Gay con una manifestación festiva como en Madrid o Barcelona. La Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA) o Defrente, apoyadas por el Ayuntamiento, lo consideran esencial para dar visibilidad, reivindicar derechos aún no asumidos y hacer explícita la diversidad.

"Para mí, tan reivindicativa es la pancarta inicial como la última carroza", dice Toni Poveda, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales. Mar Cambrollé, presidenta de ATA, es contundente: "La visibilidad, el orgullo, son herramientas políticas". Pero Colegas cree que "una cabalgata con gente en tanga da una visión sesgada", según su presidente, Antonio Ferre.

Algo bueno ha tenido esta crisis. En los preparativos de la manifestación, tras volver a tropezar con sus poco engrasados engranajes, cinco propietarios gays crearon la asociación empresarial Asemgal, constituida el 31 de marzo, que envió sus estatutos a la Junta este mes. Muchos otros dueños de locales de ambiente han mostrado ya interés, según su presidente, Fabián Pérez, dueño del restaurante Naranja.

"Hay un hueco que no cubren las asociaciones, peculiaridades de estos negocios: discriminaciones ante las que no tenemos instrumentos legales; nexo de comunicación para hacer cosas, no sólo económicas sino por la normalización; y desde luego, ser interlocutores de la administración".

Pérez cree que "ha habido muchos intentos de promover a Sevilla como destino gay, sin frutos. Nosotros somos los más interesados y podemos ayudar". Prevén elaborar una nueva guía gay -la de Turismo es de 2006 y no se actualizó-, comprobando local a local si son gayfriendly, "porque muchos buscan el euro rosa, pero luego sí discriminan".

Feliz por la iniciativa, de la que es cofundador, está José Antonio Campillo, referente gay, dueño de la discoteca Itaca y la tienda de ropa Campillo: "Había un perfil de entidad que se echaba en falta, gente que quería hacer cosas y se quedó descolgada al desaparecer Somos -colectivo disuelto hace años-. Tenemos la filosofía de los que abrimos bares hace 30 años, cuando no eran un negocio sino una necesidad social, un punto de encuentro. Ahora ha surgido".

No ha habido pasos de gigante en la ciudad donde hace 11 años, en la Diputación, el I Congreso Andaluz sobre Homosexualidad puso sobre la mesa pretensiones que parecían inviables: el matrimonio -cuando aún se peleaba por el registro de parejas de hecho- o la adopción de niños. En la primera autonomía en la que la sanidad pública paga la operación de cambio de sexo, ATA aún denuncia agresiones.

Para avanzar han puesto su granito la desaparecida Somos; Colegas, ATA o Defrente. En Sevilla, la última de estas asociaciones es la que acoge a más lesbianas. Con 50 socios, realiza charlas en institutos de Secundaria, programas de prevención del sida, reparto de preservativos entre los jóvenes y hasta un ciclo de cine.

Tiene un grupo de familias homoparentales que irá a la manifestación, según su presidenta, Rosa Mena. ATA, con 78 socios, acompaña a las mujeres en su reasignación de sexo, desde el cambio del DNI a la operación; ayuda a tramitar la indemnización del Gobierno a transexuales vapuleadas en el marco de la ley franquista de peligrosidad social, y respalda a prostitutas.

Colegas, 125 socios, monta stands informativos en pueblos pequeños, tiene programas antisida -incluido el test rápido de saliva-, actividades lúdicas... Hay algo que todas las entidades defienden: sigue haciendo falta educación y concienciación, pero también dejarse ver. Muchas lo harán esta tarde.

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