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Cultura

Sevilla es un manicomio: Juan Ramón Biedma publica ‘El humo en la botella’

La editorial Salto de Página publica esta novela ambientada en una Sevilla que nada tiene que ver con la de postal.

el 15 jun 2010 / 20:04 h.

Un paciente fugado de un psiquiátrico, unos antiguos enfermos mentales conjurados para planear un secuestro, una quinceañera psicópata, una pareja de varones sadomasoquistas, un amor obsesivo...

Son los inquietantes ingredientes de El humo en la botella (Salto de Página), la última novela del sevillano Juan Ramón Biedma, que no está ambientada en Detroit ni en Londres, sino en una Sevilla convertida en manicomio por obra y gracia del arte de narrar.

Novela inclasificable, como su propio autor admite, pues como las anteriores -El espejo del monstruo, El imán y la brújula, El efecto Transilvania- "tienen siempre elementos del gótico, y un punto fantástico, aunque también son fuertemente sociales. Pero la constante de mi obra es la novela negra, el vehículo del que me sirvo para presentar a mis personajes y hablar de mi ciudad", explica.

Una ciudad que difícilmente aparece en las postales. "Tengo lectores que creen que hago política-ficción, pero no saben que hay una Sevilla con ambientes realmente oscuros, suburbios que hace docenas de años se quieren hacer desaparecer, zonas de la ciudad realmente inseguras... Y también es una responsabilidad de los escritores mostrarla".

Sin ir más lejos, en El humo en la botella "aparece una indigente que duerme desde hace mucho cobijado bajo tres paraguas frente al ambulatorio Marqués de Paradas, o un albergue real, el único de la ciudad, en el que sólo hay plazas para 54 personas. Es una Sevilla que puede chocarnos, pero que si nos damos cuenta resulta más familiar de lo que parece".

Sobre el hecho de jugar con la locura para estructurar sus tramas, Biedma opina que "no hay un fenómeno más parecido al proceso de un novelista que el delirio de un enfermo mental, pues ambos se nutren de su vida y de su entorno para desarrollar lo que surge de su cabeza.

De hecho, en El humo en la botella juego un poco con esa doble ficción, por una parte con los personajes que yo mismo he inventado y que a la vez viven en esa mundo inventado por ellos mismos. Es algo que da mucho juego, y que de paso me parece un territorio muy poco explorado", añade el escritor, quien se confiesa deudor de Dostoievski -"por sus personajes atormentados y alucinados, capaces de involucrarse hasta las últimas consecuencias"-, de Camilo José Cela -"aunque ahora casi esté mal visto decirlo, pero el tremendismo y los comportamientos extremos que describe me han influido mucho"- y de Graham Green "y su mundo católico soterrado", concluye.

Una ficción dibujada sobre el plano de la realidad. Biedma sitúa la acción de su última novela, El humo en la botella, principalmente en la Sevilla del Centro, "en esa zona de la Catedral eminentemente turística, pero a dos pasos de la cual te encuentras a un montón de indigentes". También aparecen Triana, la Pila del Pato, suburbios del polígono Norte, Las Candelarias... Y algún escenario inventado.

"Nunca me han llegado reproches de los chauvinistas", asegura. "Creo que la gente entiende que los novelistas estamos obligados a contar cosas y no inventarnos soluciones fáciles".

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