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Sevilla está entre las diez capitales del país menos desarrolladas

Sevilla es la novena capital de provincia menos desarrollada de las 50 de España. Lo afirma el Ministerio de Medio Ambiente usando parámetros de la ONU como educación, paro, consumo, modelos de transporte e ingresos.

el 15 sep 2009 / 23:43 h.

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Sevilla es la novena capital de provincia menos desarrollada de las 50 de España. Lo afirma el Ministerio de Medio Ambiente usando parámetros de la ONU como educación, paro, consumo, modelos de transporte e ingresos. Toda Andalucía, salvo Granada, está en el furgón de cola. La brecha entre norte y sur se deja notar hasta en la vieja Europa.

El estudio La sostenibilidad local: una aproximación urbana y rural ha sido elaborado por el Observatorio de la Sostenibilidad de España (OSE, un conglomerado del Ministerio de Medio Ambiente, la Fundación General de la Universidad de Alcalá de Henares y la Fundación Biodiversidad), con expertos de la Federación Española de Municipios y provincias (FEMP), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y de 10 universidades españolas. Es, por tanto, la mejor radiografía de la sostenibilidad en España, con datos que abarcan una década, hasta 2008.

En sus 573 páginas, el estudio revela que el nivel de desarrollo en Sevilla es de los más bajos de España, el noveno por la cola. Técnicamente, el índice sintético de desarrollo humano de Sevilla es de 0,867, cuando la media española está en el 0,897. Las diferencias entra ambas cifras no es muy alta, porque el informe reconoce que el desarrollo en todo el país es una realidad tangible tras 30 años de democracia, pero sí que deja en evidencia que aún las ciudades del sur no han alcanzado los estándares medios que fija la ONU para ese parámetro, y que van desde el nivel de desarrollo tecnológico al de formación, desempleo, ingresos por familia, cualificación laboral, relación con el medio ambiente y esperanza de vida, entre otros.

De hecho, siete capitales andaluzas -todas salvo Granada, que es la decimoprimera ciudad más desarrollada del país- están entre las 10 capitales más atrasadas, junto a Badajoz, Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Diferente es la situación en el norte, donde los niveles de desarrollo son del 0,963 de San Sebastián o el 0,957 de Pamplona. Sus niveles son propios de Dinamarca o Francia; los de Sevilla se comparan con los de la República Checa, ya que el desarrollo industrial es "mucho menor" que la media y que existe "un mayor peso económico del sector agrícola y una mayor superficie natural".

Los datos de Sevilla se apuntalan con datos de realidades muy diversas. Por ejemplo, el OSE afirma que en niveles de actividad económica, Sevilla es la ciudad número 23 de las españolas, más o menos en la media. Su índice es de 2,42, cuatro décimas por debajo del de las ciudades de más de 500.000 habitantes -equivalente a ciudades como Valladolid y Oviedo- y punto y medio por debajo. Con la tasa de paro ocurre a la inversa, es casi tres puntos superior a la media de las grandes capitales (9,38 puntos, al alza según los últimos datos del Ministerio de Trabajo), casi el doble que en Zaragoza o Barcelona. Sevilla es la octava capital con más paro acumulado de España en los últimos 10 años.

La tasa de desarrollo también se mide por la concienciación de los ciudadanos a la hora de consumir recursos. En el caso de Sevilla destacan sobre todo los contrastes. Por un lado, tiene la novena tasa más alta en generación de residuos, al nivel de las demás ciudades andaluzas, con 1,4 kilos producidos por habitante y día, cuando la ONU estima como prudente para un país occidental no más de un kilo al día. Madrid o Bilbao generan menos basura que la capital hispalense. No existen datos fiables sobre reciclado, porque el Ayuntamiento, como casi el 90% de los de las demás capitales de provincia, no ha aportado estadísticas "concretas" para el estudio.

En cuanto a consumo de energía eléctrica por habitante, también los sevillanos se pasan de la raya, con unos cuatro megawatios por habitante, uno más que la media. Se gasta luz al mismo ritmo que las demás grandes capitales, donde el "derroche" sigue sin controlarse "debidamente", apunta el estudio. Donde sí hay conciencia clara del gasto es en materia de agua, pues aquí el volumen de agua doméstica consumida en litros por habitante y día es de 137, es decir, un 17,5% menos que la media española. No se trata de una conquista de la educación ambiental, sino del miedo instalado entre los ciudadanos desde la gran sequía de los años 1992 a 1995, que redujo drásticamente los niveles de gasto. Aún así, cada sevillano gasta 32 litros más que un almeriense y 25 más que un coruñés o un bilbaíno.

El OSE explica que sigue haciendo falta una apuesta por los transportes públicos, pues 60 de cada 100 sevillanos tiene algún tipo de vehículo (59,32 vehículos por cada cien habitantes), una cifra 1,1 puntos superior a la media de las grandes capitales (nueve más que en Zaragoza, dos más que en Barcelona). "Este índice resalta la necesidad de reducir la dependencia que tiene el transporte urbano respecto de los vehículos privados de motor".

Desde Medio Ambiente reconocen que el modelo de ciudad está en pleno cambio y que se dejarán notar los nuevos medios de transporte -el tranvía, el Metro por venir-. Ellos estabilizarán los niveles de contaminación que refleja el estudio: la concentración de dióxido de nitrógeno es la décima mayor del país pero no supera la media saludable y lo mismo sucede con las partículas en suspensión, que ya no supera la media cuando hace cinco años era el principal problema de contaminación de la ciudad.

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