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Sevilla lanza un 'Kejío' a Eurovisión

¿Chikilicuatres? ¿Karmeles? Sevilla tiene una apuesta mucho mejor para el concurso musical más popular del mundo: el grupo Kejío. Su canción, ‘Una parte de mí', arrasa en Youtube.

el 14 ene 2010 / 21:05 h.

El grupo sevillano de pop fusión Kejío ha presentado su candidatura para participar en nombre de España en el próximo festival de Eurovisión, cuya final se celebrará en Oslo (Noruega) el 29 de mayo.

El lunes que viene empezará en Madrid la fase clasificatoria entre los 400 inscritos, auténtica pelea de gallos en el extrarradio del mundo de la canción, y la cosa se antoja polémica en vista de la abultada lista de ridículos patrios que conforman el precedente, los Chikilicuatres y sus herederos espirituales.

Pero que nadie mire a Kejío como si tuviese algo que ver con esa timba: quien piense que sólo se trata de otro grupito más con delirios de grandeza, que vaya tomando nota de un dato: en tan sólo una semana, el clip de su canción, Una parte de mí, se ha colocado como el segundo vídeo más visto de todo el ranking de Youtube: 236.823 visitas... y subiendo. Jorge Kandel y Juanpe Ordóñez, sus voces cantantes, no parecen haberse atragantado de éxito y disfrutan con humildad, aunque con legítima alegría, de este tiempo de gloria: "La verdad es que nosotros no somos nadie", dice Juanpe, "pero antes todavía éramos menos".

Jorge Kandel nació en Gelves, tiene 24 años (sólo hasta el domingo), es gestor telefónico en paro, estudió en Triana y es tan sevillista que cada vez que juega su equipo se aplazan los ensayos del grupo. Un capricho que se le podrá disculpar, llevando el hombre como lleva desde los diez años dándole a la garganta, cuando comenzó entonando latines como niño cantor de la Santa Espina del Valle. Juanpe (Juan Pedro), de 27, es de la gaditana Ubrique pero desde hace siete años vive en Sevilla, donde trabaja como técnico deportivo en un centro municipal poniendo en forma a los mayores, entre otras tareas.

Toca el clarinete y ha actuado en bandas de música. Ambos se conocieron hace seis años, cuando a Jorge le dio por ponerse a cantar con sus amigos en un banco de la calle y al otro, que pasaba por allí con los suyos, le dio por asomarse y participar. De ahí a darse los móviles medió el tiempo que canta un gallo.

Ayer continuaban los dos entre eufóricos y estupefactos por la acogida que están obteniendo en internet. Rendían homenaje a sus orígenes, cuando se apuntaron a la moda de buscar la piedra filosofal de la música andaluza en una aleación de flamenco y rock, y acababan confiando no ya en jugársela en Eurovisión, sino en algo mucho menos fortuito: poder vivir en la música (y ojalá que también de la música) el resto de sus vidas.

"La letra de nuestra canción Una parte de mí se presta a muchas interpretaciones: puede ser alguien que te ilusiona, o bien que la música forma parte de nosotros", explicaba Kandel. La música sólo tiene una cosa fea: el hecho de compartir con los reiterados fiascos que la preceden en la historia el adjetivo pegadiza. De modo que Juanpe se siente obligado a intervenir: "La gente suele criticar las canciones que van al festival cuando no son eso que se llama eurovisivas. Yo qué sé. A mí no me parece que haga falta que las canciones sean en inglés." Si no le dan el premio, no será por falta de razón.

Kejío ya tiene unos quince temas compuestos. En diciembre pasado ganaron un concurso en la sala Mítico cuyo premio era grabar tres canciones con calidad disco, y ahí andan. Seguramente no pase mucho hasta que los magnates del negocio se peleen por esta "mezcla de El Canto del Loco, David de María, Andy & Lucas y Radio Macandé", ingredientes, según Jorge, del sofrito de su obra musical. Sea o no así, su misión ahora es una: "Dar las gracias a todos, tanto a los que les gustamos como a los que no, porque nos ayudan a seguir trabajando y a esforzarnos por ser mejores".

Video promocional del grupo Kejio para el certamen de eurovision en Oslo 2010:

 

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