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Sevilla mantiene su población pese al parón en la llegada de inmigrantes

el 18 feb 2012 / 19:30 h.

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Sevilla mantiene el tipo y no pierde población pese al freno de la llegada de inmigrantes, que ya no ven en la capital un lugar idóneo en el que asentarse y formar una familia. La crisis, en ese sentido, es clave para el primer síntoma de estancamiento de la población sevillana: el extranjero no se empadrona ante la poca estabilidad laboral, pero la capital tampoco sufre el éxodo de jóvenes que deciden independizarse en la corona metropolitana, que fue una de las claves del desplome demográfico que sufrió en 2007, cuando se quedó en 699.145 habitantes, su cifra más baja desde 1996.  

El padrón del Instituto Nacional de Estadística, con fecha de enero de año pasado, no deja lugar a dudas sobre ese estancamiento:a lo largo de 2010 sólo se empadronaron 962 extranjeros más. Eso rompe una tendencia de tres años en los que Sevilla fue, de las grandes ciudades españolas, la que más creció en término porcentuales (+48%). No obstante, ya había datos que hacían presagiar la ralentización de este ritmo por la crisis: si en el padrón de 2008 y 2009 se incorporaron casi 5.000 inmigrantes por año, en el padrón de enero de 2010 ya se había reducido a la mitad, es decir, 2.673 extranjeros más. “El fenómeno es tan reciente que necesita una reflexión, pero  hay mucho inmigrante en el paro y eso lleva a que se vayan a otros lugares a buscar un empleo”, razonó la profesora de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla Pilar Almoguera, que señala que es una tendencia generalizada del país que, según la última revisión del INE, arroja un saldo migratorio negativo después de muchos años de boom demográfico influenciado, sobre todo, por el colectivo extranjero.

Aguanta el tipo. Ese cambio de tendencia otorga más valor si cabe a los últimos datos de Sevilla donde, al menos, mantiene en positivo la llegada de inmigrantes, algo que no se ha producido en cambio en otras capitales con más habitantes. Mientras Sevilla ganó cerca de un millar de habitantes nuevos por los extranjeros,  Madrid perdió 13.404 inmigrantes, Barcelona se dejó otros 4.525 y Valencia sufrió una caída de 9.990 empadronamientos. Hasta Zaragoza, la principal competidora de Sevilla como la quinta ciudad del país, ha sido víctima del éxodo de extranjeros, aunque menos drástico que los anteriores:972 menos de 2010 a 2011.

Sin embargo, el fenómeno de la inmigración es reciente en Sevilla, que no es una ciudad muy dada a grandes volúmenes de población extranjera empadronada.  Aunque se disparó en los últimos tres años, la realidad marca que hay 41 capitales españolas que tienen un porcentaje mayor de población inmigrante que Sevilla, que sólo cuenta con un 5,45%, es decir, está muy alejado de fenómenos urbanos en potencia como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, donde rozan la frontera de un inmigrante por cada cinco habitantes empadronados.  Sin embargo, los síntomas de desgaste del colectivo extranjero se empiezan a notar, aunque  dependiendo de su procedencia. Los extranjeros siguen llegando al mismo ritmo de la Unión Europea. Prueba de ello es que han llegado más rumanos, alemanes, franceses, italianos, portugueses o británicos en 2010 con respecto al ejercicio anterior. De hecho, la población comunitaria ya representa el 21,8% de los 38.314 extranjeros que residen con papeles en la capital hispalense.

Ese mismo escenario ha ocurrido con los marroquíes, que se mantienen como el colectivo con más empadronamientos en la ciudad, con 4.228 personas. Descar- tado Europa, el Magreb y China –que ha crecido otro 10%–, se detecta que el epicentro del éxodo de extranjeros es América Latina. El desplome mayor lo representan los ecuatorianos (-11%), aunque ha descendido el padrón en  los colectivos naturales de Bolivia, Colombia, Brasil, Argentina, Perú, Chile o Uruguay. En la mayoría de los casos, experimentaron crecimiento el anterior año.
parón juvenil. Pese a esa ralentización, las cifras del padrón en la capital hispalense no se vieron mermadas en demasía, ya que sólo perdió 1.177 habitantes. Los expertos creen que el descenso ha sido más moderado debido, igualmente, a la crisis. Si los inmigrantes se marchan en busca de un empleo, los jóvenes sevillanos se quedan por la falta del mismo sumado a que aún no se ha producido una caída brusco de los precios de la vivienda, ni en la capital ni en la comarca del Aljarafe. Esas son las apreciaciones, por ejemplo, de Almoguera, que recuerda que la pérdida progresiva de población  autóctona se originó en los años de bonanza.

La prueba está en los fríos números del padrón de los últimos años.En el lustro de 2003 a 2008 abandonaron la capital hispalense una media de algo más de 5.000 españoles por año. Sin embargo, desde la irrupción de la crisis económica, las tornas han cambiado de manera drástica: de 2009 a 2011 abandonaron la ciudad el mismo número de personas que lo hacían antes en un solo año. Es más, en el último año solo marcharon con rumbo a otros destinos 2.139 habitantes. “Al no existir una oferta alternativa para acceder a un hogar a precio asequible, salvo alguna bolsa residencial aislada como Entrenúcleos, en Dos Hermanas, la migración se ha frenado en seco”, argumenta Pilar Almoguera.  

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