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"Sevilla respondió de una manera distinta a la crisis del 98"

Tres expertos analizan la arquitectura sevillana en la etapa del regeneracionismo.

el 13 nov 2012 / 22:35 h.

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Ante la crisis de "espíritu" que sufrió España a partir de 1898 con la pérdida de las colonias (nada que ver con la de carácter económico que se vive ahora como consecuencia de la pérdida del estado de bienestar) y que azotó especialmente a Sevilla por ser "puerto y puerta de las Indias", la arquitectura local tenía ante sí un difícil reto. Se planteaban dos posibilidades de regeneración: abrirse a la cultura europea y permitir la entrada de lo que se estaba haciendo fuera, el modernismo, o por el contrario, investigar en su propio patrimonio, especialmente sus monumentos, "escaparate de la historia", para tratar de sacar nuevas ideas. En Sevilla se desechó el abrir las puertas Europa para apostar por un proyecto regionalista.

Ésta y otras muchas ideas flotaron en el transcurso de la mesa redonda sobre ‘Arquitectura y regeneracionismo' organizada este martes por el Foro Al Andalus dentro del ciclo ‘La reinvención de Sevilla. Debates en torno al regeneracionismo'. El evento reunió ayer en la Sala Juan de Mairena del Centro Cultural Cajasol a tres pesos pesados en materia de historia y arquitectura: el catedrático de Historia del Arte, Alberto Villar Movellán; el exconservador del Alcázar, José María Cabeza, y el nieto del arquitecto Aníbal González, médico estomatólogo y experto en la biografía de su abuelo hasta compartir su mismo nombre y apellido.

Durante su intervención, Movellán destacó que en esa búsqueda de una "identidad propia" desde el punto de vista arquitectónico España se prefabricó ante Europa la imagen de un país de tradición y cultura islámicas. Cada ciudad debía de tener su alma, su propia identidady ese "corazón" de Sevilla se hallaba, según José María Izquierdo, en la plaza del Triunfo, "esencia de la Sevilla de las Américas", reuniendo en apenas unos metros lo gótico, lo islámico o mudéjar y el renacimiento, esquema que repite Aníbal González en la Plaza de América de la Exposición del 29. El peso de la cultura islamista en la identificación de Sevilla se fue rompiendo progresivamente a partir de 1914 hacia un dominio delo barroco, primero con ese barroco del ladrillo que patrocinó Aníbal González y luego con el neobarroco inspirado en el campo o en el cortijo andaluz que proyecto Juan Talavera.

  • Aníbal González, por su parte, dedicó su intervención a glosar la biografía de su abuelo, ateneísta y gran dibujante ya desde su juventud, con ilustraciones en revistas como La Cómica Taurina, o maravillosos dibujos dedicados a la Semana Sana, caso del que retrara a la Virgen de la Esperanza Macarena por la calle Don Fadrique de vuelta de visitar a los enfermos del Hospital de las Cinco Llagas. Aunque el insigne arquitecto de la Exposición del 29 es conocido por sus obras regionalistas, su nieto también destacó su faceta como "aquitecto industrial", con obras como la Catalana de Gas, así como su condición de urbanista y pieza fundamental en el urbanismo de la Exposición del 29.

  • El último en intervenir, José María Cabeza, subrayó por su parte los importantes proyectos urbanísticos que se emprendieron en la ciudad durante las tres primeras décadas del siglo XX, tales como la instalación de agua y alcantarillado, la pavimentación pública, llegándose a pavimentar más de 90 calle del centro con los adoquines graníticos que procedían de Gerena, la creación de espacios libres o la realización de grandes obras , entre otras el ensanche del barrio de Santa Cruz. Aunque aún perviven varios edificios modernistas en la ciudad, según Cabeza, el sevillano valoró más el arte regionalista, que equivalía a belleza, frente al modernismo, entendido más como un arte.

  • El exconservador del Alcázar concluyó asegurando que la arquitectura de hoy debe abrirse otros caminos, entre otras cosas porque en apenas veinte años, de 1987 a 2007, el espacio urbano en España se ha triplicado, con una media de 538 viviendas por cada mil habitantes, frente a la media europea, que es de 432 viviendas por mil habitantes. De ahí que concluya que "lo que se tendrá que impulsar es, fundamentalmente, la rehabilitación de los edificios"

  • Los tres expertos coincidieron en que hoy día, aquella arquitectura regionalista que dio lustre a Sevilla, ya que la arquitectura está al servicio de los modos de vida y haría falta una fortuna para mantener las grandes casas familiares con un zaguán y varios patios que germinaron durante la arquitectura del regionalismo.

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