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Sevilla se fraguó en el 29

Las dos muestras universales que vivió Sevilla en el siglo XX transformaron la ciudad. El arte, el urbanismo y el espíritu de la Expo del 29 marcaron su carácter.

el 09 oct 2010 / 19:19 h.

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La Plaza de España acaba de ser reabierta al público tras una restauración completa.

Sevilla cambió en el 29. La ciudad debe su identidad, en gran parte, a la transformación que trajo aquella Exposición Universal, uno de los revulsivos del siglo XX. Si la Expo 92 marcó el carácter de la Sevilla actual, más aún lo hizo la del 29. Buena prueba de ello será la reinauguración este domingo de la Plaza de España, que años después sigue siendo uno de los monumentos más representativos -y visitados- de la ciudad. Y Aníbal González sin saberlo. El arquitecto del 29 por excelencia fue artífice de un proyecto objetivo de duras críticas por sus cambios constantes y su paradigmático estilo regionalista de la escuela sevillana.

Las dos críticas tienen explicación. Según María Luisa Bellido, doctora en Historia del Arte, los cambios en el proyecto inicial no fueron un capricho de un genio endiosado: se debieron a que "no había un emplazamiento concreto para la Expo". Bellido explica que el arquitecto "nunca tuvo el espacio definitivo asignado y eso repercutió negativamente en el proyecto. Murió sin saber el emplazamiento real".

La crítica a su regionalismo es otra historia. España buscó insistentemente y desde mediados del siglo XIX un estilo nacional que la alejara de la imagen que de ella tenían desde fuera: la de un país poco serio al que identificaban con lo oriental y lo africano. Lo intenta en los pabellones nacionales de las sucesivas exposiciones universales; también los artistas, probando suerte en el modernismo que venía de fuera; pero, al final, lo que gustaba era lo mudéjar. Y ésa es la apuesta de Aníbal González, que, según Bellido, "abandona el modernismo por el neomudéjar dentro del debate por la búsqueda de un estilo nacional". Su apuesta fue el regionalismo de la escuela sevillana, un lenguaje tradicionalista que se ganó el menosprecio de sus coetáneos. Adaptó materiales de otras épocas, todo un repertorio de profundo estigma sevillano: yeserías, hierro forjado y azulejos. Con ellos hizo el conjunto arquitectónico más importante de la Expo, la Plaza de España, que tampoco estuvo exenta de polémica.

La plaza, explica María Luisa Bellido, "no es original, se inspiró en Villa Trisino y Villa Badoer, dos obras de Palladio". En ella reinaban y reinan sus dos torres, "muy criticadas en su momento porque competían con la Giralda". En realidad, lo que González pretendía era homenajear dos tradiciones: la sevillana, que plasmaría en el exterior de las torres, y la cordobesa, en el interior. Pero no se entendió. "Ocurrió lo que ocurre hoy con la Torre Pelli", dice Bellido.

La repercusión de las exposiciones del 29 y del 92 en la Sevilla actual fueron analizadas en un curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía, en el que se dejó claro que su influencia llega hasta hoy día.

El regionalismo artístico de la ciudad se combinó con una planificación urbanística donde vías como la avenida de La Palmera se convirtieron en referente. "Sevilla es así hoy gracias a los diseños de calles anchas llenas de jacarandas y naranjos", dice María Fernanda Morón, profesora de la Universidad de Sevilla. "Se lo debe a la Expo del 29". Carlos Sánchez de las Heras, jefe de gabinete de Redacción de la Dirección General de Planificación de la Consejería de Obras Públicas, confirma los aciertos de la época: "Un gran logro fue la transformación de la ciudad con el ensanche hacia el sur: la avenida de La Palmera, que no se ha quedado pequeña, como la gran vía de expansión, el parque de María Luisa, un referente para la ciudad, y también un gran hotel como el Alfonso XIII".

Pero no sólo el arte y el urbanismo fueron definitivos para la identidad de la ciudad. El espíritu de apertura que cuajó en aquellos años pretendió abrir Sevilla al mundo y la Expo dio un paso importante. Morón cuenta que "en las crónicas de la época se intuye un hermanamiento con Iberoamérica porque era el aniversario de la independencia de las colonias". La idea la impulsó también Aníbal González en su diseño de la Plaza de España, que simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias mirando al río como camino hacia América. La cuestión es que, si bien la idea prevalece, lo curioso es que en 1929 pasó casi desapercibida, eclipsada por el quebradero de cabeza que asoló a los responsables del acontecimiento: la bancarrota.

La Exposición del 29 comenzó a idearse 20 años antes. A medida que pasaban los años, más se hinchaba el proyecto; y con él, su presupuesto. "De los cuatro millones previstos se pasó a los 90 que costó finalmente. La idea de la Expo se hizo nacional y a la ciudad se le exigió en los mismos términos". La consecuencia más visible de aquel descalabro fue la inestabilidad política. "En 30 años, Sevilla tuvo 26 alcaldes", cuenta Morón. La Ley de Auxilio Económico de 1934, impulsada por Manuel Giménez Fernández, concejal por entonces del Ayuntamiento, vino a salvar las arcas municipales. Pero la crisis del momento hizo, según Morón, que "la ciudad no fuera consciente en ese momento del espíritu que estaba detrás de la Expo". Aunque, años después, tampoco se entiende sin ella.

"La ciudad tiene tan asimilada la aportación del 29 que ya no parece ni que es de la exposición", afirma la catedrática. "Los ciudadanos pasean por allí creyendo que la ciudad se ha desarrollado, cuando el sector sur de Sevilla le debe todo y parte de la identidad del concepto de la capital como ciudad se lo debemos a la muestra".

Aún así, eso no ha sido suficiente para que no se destruya parte de su patrimonio o, en su defecto, se transforme tanto que apenas queda conciencia de lo que fue. El Coliseo, el Palacio de Sánchez Gal, el antiguo Teatro San Fernando... Algunos lo achacan a que por aquel entonces no había la conciencia de hoy. "Lo veo justificado porque no había normativas de conservación de patrimonio", afirma Morón. "Ahora, lo del 92, eso sí que no está justificado".

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