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Sevilla se libra otro año más de la lista de Patrimonio en Peligro

El alcalde se compromete a impedir la construcción de más rascacielos y a estudiar con Icomos cómo reducir el impacto visual de la torre Pelli

el 27 jun 2012 / 09:40 h.

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Pese a la oposición inicial de países como Alemania, Estonia y Suiza, la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar no entrarán en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro este año. Y si el Ayuntamiento hace sus deberes, es poco probable que la Unesco vuelva a plantear esta inclusión en la lista negra por los efectos de la torre Pelli que Cajasol-Banca Cívica (pronto CaixaBank) construyen en la Cartuja . Icomos -y por ende, Túmbala- ha visto truncadas sus pretensiones de tirar o recortar el rascacielos, mientras que el alcalde, Juan Ignacio Zoido, se erigió ayer en salvador del patrimonio de la ciudad.

Tras un intenso debate en el Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco en San Petersburgo (Rusia), el alcalde logró convencer a la mayoría de los países miembros para cambiar la propuesta del Centro de Patrimonio y de Icomos de incluir a Sevilla en esta temida lista negra, paso previo en muchos casos a la retirada del sello de Patrimonio Mundial. Zoido incluso llegó a manifestar que "prácticamente se da por cerrado el caso".

Eso sí, el Comité le ha puesto condiciones. A falta de la publicación definitiva de la resolución final de la Unesco , una de estas condiciones es que Sevilla tendrá que iniciar estudios en colaboración con Icomos -el órgano asesor de la Unesco y principal detractor de la torre Pelli-, para evitar construcciones similares en el futuro a través de la modificación de los planes de ordenamiento urbanístico. Se exige, pues, un mayor compromiso en el futuro para evitar "situaciones parecidas".

Además, el Ayuntamiento se comprometió a organizar antes de que acabe 2012 un encuentro internacional de expertos para profundizar en el concepto de paisaje histórico urbano y arquitectura moderna, conceptos éstos que se implantaron como categoría en 2009, fecha posterior a la incorporación de los tres monumentos en la lista de Patrimonio Mundial en 1987.

"Tenemos el compromiso de redactar los planes especiales necesarios para que esto no vuelva a pasar. En ese entorno no va a haber más construcciones en altura de esa magnitud", "el Ayuntamiento, Icomos y los promotores del proyecto trabajaremos para reducir el impacto visual" de la torre, explicó el regidor tras apostillar que Sevilla sale reforzada de la Unesco porque la ciudad será un "referente" en el estudio de estos aspectos patrimoniales y urbanísticos.

Lo cierto es que de la propuesta de resolución que el Centro de Patrimonio Mundial llevó al debate en San Petersburgo poco ha quedado: "Los acuerdos adoptados al respecto por la Unesco ni siquiera recomiendan paralizar la obra" de la torre de 178 metros de altura, indicó Zoido tras anunciar en su cuenta de Twitter que la Catedral, el Archivo de Indias y el Alcázar no entrarían este año en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro.

Zoido explicó a Europa Press que, junto a Jesús Prieto, director general de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio, ha defendido ante el Comité la "plena compatibilidad" entre la declaración de Patrimonio Mundial de la que gozan los tres monumentos hispalenses y la construcción del rascacielos.

"Cuando el caso de Sevilla ha sido comparado con el de Dresde (Alemania), no hemos tenido problemas en rebatirlo, porque en la ciudad de Dresde estaba protegido su paisaje histórico y en Sevilla, la declaración de 1987 alude no al paisaje, sino al valor intrínseco de la Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias como monumentos", desgranó el primer edil en referencia a la expulsión de la ciudad alemana de la lista del Patrimonio Mundial.

Lo cierto es que este mismo argumento fue defendido por el Estado español en los años anteriores (desde 2009), cuando también se debatió el posible impacto visual de la torre en el casco antiguo. Incluso el informe que realizaron varios expertos para que el Gobierno central lo presentase ante la Unesco -en el que participó el arquitecto español Jaime Montaner- ya se hacía alusión a este aspecto, así como al compromiso de ampliar la zona de amortiguamiento y de cambiar la normativa urbanística para evitar la construcción de más torres en el entorno del casco antiguo. Esta misma estrategia, la de garantizar que no habrá más rascacielos, ya la utilizó la ciudad alemana de Colonia para salir de la lista de Patrimonio en Peligro.

Con todo, Juan Ignacio Zoido reconoció que los representantes de Alemania, Suiza y Estonia se han posicionado "siempre en contra" de las tesis expuestas por Jesús Prieto de Pedro y él mismo en defensa de Sevilla. No obstante, finalmente, el Comité ha aceptado, "sin votos en contra", todas las enmiendas defendidas por el Ayuntamiento y la Secretaría de Estado de Cultura, frente a la mencionada propuesta de resolución del Centro de Patrimonio Mundial, que incluso ordenaba parar la obra antes del 15 de agosto y ponía un calendario para rediseñar el proyecto y recortar su altura.

Hasta en tres ocasiones ha tenido que intervenir en el tenso debate el alcalde, quien expuso un discurso claro muy alejado de sus primeras posiciones, entonces en sintonía con Túmbala. Atrás quedaron sus amenazas a Cajasol con que iba a revocar la licencia de obras y parar los trabajos; su rueda de prensa con la ministra de Fomento, Ana Pastor, en la que cuestionaba la legalidad del rascacielos porque había sido multado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea; y el envío de los informes pedidos por la Unesco casi fuera de plazo y sin traducir sobre el estado de conservación de los tres monumentos y el estado de los trabajos en el edificio diseñado por César Pelli.

Ayer, en cambio, Zoido defendió sin ambages que el proyecto está fuera de la ciudad, al otro lado del río, que Sevilla está comprometida con los principios de Icomos, que no quiere entrar en la lista negra y que la legalidad de la torre no está en entredicho. "Estamos tomando medidas para que la visión de la torre no afecte a la parte monumental", llegó a decir sin precisar más.

Incluso subrayó ante los 21 miembros del Comité la importancia económica y social de la construcción de este rascacielos: "El proyecto mejora la ciudad, reduce el tráfico en el Centro y mejora las perspectivas de empleo y progreso de la ciudad". No aludió al colapso de tráfico que se vaticina en la Isla de la Cartuja si no se mejoran sus conexiones. En definitiva, Zoido se transformó ayer en el fan número uno de un proyecto que, en Sevilla, remarca que él no hubiera permitido.

 

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