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Sevilla se reencuentra con la Purísima

392 años después de que la Hermandad de El Silencio jurara el voto concepcionista y 153 años años después de su proclamación por Pio IX como dogma de la Iglesia, Sevilla se reencontró con la Inmaculada.

el 14 sep 2009 / 21:14 h.

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392 años después de que la Hermandad de El Silencio jurara el voto concepcionista y 153 años años después de su proclamación por Pio IX como dogma de la Iglesia, Sevilla se reencontró con la Inmaculada de la mano de los alumnos del colegio de las esclavas y otros tantos jóvenes en una vigilia de cantes, guitarras y cómo no... cornetas y tambores.

La de ayer fue una vigilia histórica para la Diócesis de Sevilla y muy emotiva para la familia educativa de las Esclavas. Por primera vez la Virgen a la que tantas mañanas habían rezado de pequeño y confesora de sus travesuras salía a la calle. Y lo hacía para presidir la Vigilia de la Diócesis en la parroquia del Sagrario de la Catedral. Generaciones de sevillanos y familias enteras se dieron cita en las inmediaciones del centro educativo, en la calle Virgen de los Buenos Libros.

Muy cerca de allí, en la capilla del Dulce Nombre de Jesús (Vera-Cruz) les estaba esperando la Virgen de su niñez cargada de recuerdos: "De las Esclavas del 76, Ana Gutiérrez ¿no?", eran los saludos que se escuchaban en la delantera de las andas procesionales de la imagen, cedidas para la ocasión por las Siete Palabras.

Las primeras lágrimas de emoción brotaron al entonar el himno de las Esclavas. Quienes guiaron a la Virgen hasta la Catedral fueron los jóvenes de la diócesis: 3.000 hicieron el pasillo de honor a la Virgen. Portando las andas antiguas antiguas alumnas -ya hoy madre- como Inma Sánchez.

En la Campana el colegio de Portaceli llevó la voz cantante. Fue uno de los siete coros juveniles repartidos por el recorrido. Sobre las diez de la noche, la Inmaculada ingresó en la catedral por la Puerta del Perdón. Fue recibida por el cardenal. Comenzaba la vigilia.

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