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Sevilla, tercera de España en patentes

Más de 400 inventos llevan registrados las universidades públicas de Sevilla desde el año 2006, situándose en tercer lugar a nivel español.

el 07 ene 2012 / 20:23 h.

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La mayoría de las solicitudes de patentes que realizan las universidades sevillanas tienen que ver con la biología, la medicina o la química.

No hace demasiado tiempo, concretamente el pasado mes de diciembre, el rector de la Universidad Pablo de Olavide destacó que "la investigación española no se traduce como debería en patentes aplicables a procesos industriales", y por tanto en la generación directa de riqueza. Pese a ser la octava o novena potencia mundial en producción científica, "quedamos muy atrás en cuanto a patentes", lamentó. Si nos fijamos en Sevilla, aún siendo válido el mismo panorama, las cifras empiezan a ser no obstante alentadoras: mirando sólo la Hispalense , la mayor de nuestras universidades públicas, encontramos que es la tercera a nivel español y primera de Andalucía en este campo, con 261 patentes registradas desde 2008.

Si nos fijamos en la Olavide, la segunda y más joven de nuestras universidades, los números descienden -lógicamente dado su menor tamaño-, aunque también van en clara progresión desde el año 2006 hasta la actualidad, de igual forma que sucede en la Hispalense. Concretamente, entre el citado año y 2010 se solicitaron 34 patentes (39 si llegamos hasta 2011), siendo 17 de ellas españolas y el resto internacionales. De esta forma hemos alcanzado los 400 inventos reconocidos como tales, sólo en el marco de la universidad pública hispalense (sin contar centros privados).

La mayoría de estos inventos sevillanos tienen un factor en común: su alto grado de complejidad técnica y científica. No son meras maquinas sencillas o aparatos ingeniosos, se trata de patentes relacionadas con trabajos de laboratorio altamente especializados. Algunos ejemplos, destacados por los propios centros universitarios como "hits" de su actividad investigadora, serían el desarrollo de fertilizantes obtenidos a partir de residuos del tabaco, la creación de sistemas de evaluación de antibióticos ante la actividad de los microbios, o el desarrollo de métodos para seleccionar semillas aptas para celíacos. Éstas serían patentes procendentes de la Universidad de Sevilla, efectuadas el pasado año 2011, señaladas por el propio centro como "especialmente importantes" cada una en su campo.

Pasando a la Olavide, nos encontramos ante el mismo panorama de alta especialización científica, igualmente orientada hacia la biología y la biomedicina (dos de las grandes especialidades hispalenses derivadas de la actividad de los centros de investigación presentes en la ciudad). En este campo, la Pablo de Olavide destaca ciertas invenciones, como un nuevo sistema para estudiar la función de los genes, o un protocolo para el estudio de bacterias marinas, en ambos casos muy recientes.

En el campo de la química y sus derivados, incluyendo las tecnologías y el estudio de los materiales (de nuevo grandes especialidades de la investigación hispalense), encontramos que desde Sevilla se han registrado también diversas patentes, entre las que aparecen como destacadas las relativas a las nanopartículas (de tamaño 100.000 veces inferior a un milímetro). Estas pequeñas sustancias son el fundamento de los materiales inteligentes, es decir, aquellos que por su propia estructura realizan una función útil determinada (desde luchar contra células cancerígenas hasta reflejar colores determinados de la luz solar). Un estudio de la Olavide, en el que se han combinado nanopartículas metálicas con moléculas orgánicas fluorescentes, es una de estas patentes.

Tal y como explica Mari Ángeles Bermúdez, investigadora del hispalense Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis (IBVF), y ganadora del premio cicCartuja 2010 a la mejor investigadora joven, las patentes que se producen en la ciudad "derivan directamente" de la actividad de los centros de investigación de Sevilla. "Tanto profesores universitarios como científicos del CSIC e investigadores en diversas situaciones laborales (unas 4.500 personas en total para el caso de Sevilla) llevan a cabo en ellos sus principales proyectos", explica la joven científica.

Organizados conjuntamente por las universidades sevillanas (tanto Hispalense como Pablo de Olavide) junto a la administración autonómica y el CSIC , estos centros de investigación aglutinan la actividad científica pública de la provincia, orientando así la producción de patentes hacia sus respectivos campos. En el caso de Sevilla, situados en su mayoría en la Cartuja, el CSIC cuenta con 14 institutos (tanto dirigidos en exclusiva como en colaboración con una o ambas universidades), siendo la provincia con más entidades de este tipo de Andalucía. La comunidad autónoma, con un total de 24 centros, ocupa el segundo puesto a nivel nacional en este ranking, únicamente después de Madrid.

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