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Sevilla tiene más de 30.000 viviendas en ‘stock’ que tardarán 20 años en absorberse

Hay 17.000 pisos acabados y otros tantos en construcción sin comprador. El Colegio de Aparejadores apuesta por vender a extranjeros

el 26 sep 2012 / 07:55 h.

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Familias que ocuparon un bloque de pisos en la calle Feria ante la imposibilidad de acceder a una vivienda.

A los casos de ocupaciones como el de la Corrala de la Utopía -en San Lázaro- y de la Alegría -calle Feria-, ya desalojada, se suman otros muchos en la provincia como los registrados en Almensilla, San Juan de Aznalfarache, Bollullos de la Mitación, Camas, Villaverde del Río y El Coronil. El fenómeno de los asaltos a las viviendas vacías se está extendiendo ante los efectos de la crisis y la desesperación de muchas familias. Mientras, se van conociendo datos precisamente de la magnitud del stock de casas en la capital y provincia. En concreto, 17.014 viviendas están terminadas y no tienen comprador, mientras que un número muy similar está a medio construir y tampoco tiene futuro dueño.

Eso fue lo que aseguraron ayer el presidente del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla, José Antonio Solís Burgos, y el doctor en Economía y director del Instituto de Práctica Empresarial, José Antonio Pérez Ramírez, quienes presentaron el XVIII Pulsímetro Inmobiliario sobre la evolución del mercado inmobiliario en España, Andalucía y la provincia de Sevilla.

En total, el número de viviendas vacías en Sevilla y provincia supera las 30.000, terminadas y en construcción, y el ritmo de venta no es nada alentador.

"Si las administraciones hicieran un estudio del stock de viviendas no acabadas, nos serviría para conocer cómo evolucionará el mercado de la construcción y nos serviría para saber las posibilidades que hay de construir en cada sitio. Pero hay una nebulosa sobre este dato", lamentó Solís tras advertir de que con el actual ritmo de ventas se necesitarán diez años para vender las viviendas nuevas construidas y otros diez para drenar el stock de las no terminadas".

¿Y cuál es la receta de los expertos? Aumentar el ritmo de venta con hipotecas con condiciones más razonables y con medidas de las administraciones para, por ejemplo, facilitar la transmisión de las VPO. "La economía necesita al sector de la construcción", remarcó el presidente del Colegio.

Vender fuera o derribar. Tanto Solís como Pérez apostaron por vender fuera de España. "Al parado no se le puede pedir que compre vivienda, pero sí a ciudadanos del norte de Europa, de países árabes o asiáticos atraídos por el clima. Serían necesarias campañas serias que ofrezcan garantías y seguridad", defendió Solís. Provincias como Málaga, Cádiz y Huelva son más atractivas para este mercado internacional, pero Pérez también defendió otros encantos: "El avistamiento de aves y la naturaleza puede ser un imán para ornitólogos que puedan venir a Lora del Río", puso de ejemplo.

Solís incluso aplaudió el modelo de Irlanda, donde se han derribado edificios a medio construir. "Puede que al banco le interese perder el 8% invertido y darle otro uso al suelo. Hacen falta ideas. Pero sí, hay sitios donde yo metería la piqueta", sentenció.

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