Cultura

«Si a los empresarios nos dan dinero, te echas a la Bartola»

Arturo Fernández vuelve a Sevilla tras 18 años con ‘La montaña rusa’

el 18 nov 2010 / 19:45 h.

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Con la elegancia que le caracteriza, hace su aparición por las puertas del Teatro Quintero saludando amablemente a todos los presentes. Parece que su reloj biológico se ha detenido y que los años no pasen para él. Sólo basta una frase para reconocerle: "Buenos días, chatines", dice con ese tono inconfundible. Y aparece Arturo Fernández.

Tras 18 años sin pasar por Sevilla, regresa este sábado al Quintero con nueva obra bajo el brazo: La montaña rusa de Eric Assous, autor de la versión teatral de Los puentes de Madison. Como no podía faltar en un galán nato como el actor, en esta obra le acompaña la joven y premiada actriz Carmen del Valle. Arturo se mete para la ocasión en la piel de César, un hombre maduro y atractivo (como era de esperar) con una vida estable y feliz que, por casualidades del destino, se cruza con Lola, una joven atractiva y dispuesta a una aventura sin más, pero que le traerá más de un quebradero de cabeza.

"Al levantarse el telón huele a Chanel, a glamour y elegancia", explica el actor y director de esta comedia, que lleva 40 años al frente de su propia compañía "sin recibir ninguna subvención". "Si a los actores y empresarios nos dan dinero, te echas a la Bartola", afirma rotundo el también director y productor de Esmoquin.

Aunque los más jóvenes le conocerán por sus exitosas series de televisión Truhanes o La casa de los líos, por sus venas corre la sangre teatral, con un sin fin de obras a sus espaldas, la mayoría dirigidas por él. "Para mí un actor o una actriz no es nada hasta que no pisa un escenario", confiesa el poseedor de la Medalla de las Bellas Artes.

Pero no hay buen truhán sin bella dama del brazo. Mujeres como Juncal Rivero en Desconcierto o la malagueña Remedios Cervantes en Un hombre de cinco estrellas han sido algunas de sus compañeras de cartel. "Dicen que ésta es mi mejor representación; si es así se lo debo a Carmen del Valle", dice elogiando a una actriz que desconocía. Tras escuchar buenas referencias de ella, se decidió a llamarla. Pensando que le estaban gastando una broma, Arturo tuvo que decirle aquello de chatina para que la actriz le terminara de creer.

Esta joven intérprete de dilatada carrera sobre las tablas tiene en su haber premios de prestigio como el Max de las Artes Escénicas (2006) o el premio que otorga la Unión de Actores (1997). "Sé que un actor o actriz es bueno cuando me da los buenos días y por su forma de entrar. Con ella lo supe cuando la vi entrar en el bar del Palace", explica el actor.

El que es considerado máximo exponente de este género admite que no se cansa de ser un truhán. Su porte dice a gritos que lo será de por vida. "Si mis personajes han sido atractivos ha sido por las estupendas frases y guiones que han escrito otros", apostilla. Sobre todo, no se cansa de hacer reír. "Sin duda soy una actor de comedia y creo que he acertado", admite con sinceridad. El también protagonista de Pato a la naranja admite la dificultad de interpretar una comedia. "A una interpretación dramática no le doy importancia", añade.

Esta tarde, a las 19.00 horas, responderá a los internautas de Elcorreoweb. Puede mandar sus preguntas en www.elcorreoweb.es .

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