“Si a mí no me dejan hacer

"Me gustaría sentarme con el PP porque es un partido fundamental"

el 12 ene 2014 / 00:00 h.

ENTREVISTA A CARMEN CASTILLA, SECRETARIA GENERAL DE UGT-A La nueva secretaria general de UGT-A, Carmen Castilla La nueva secretaria general de UGT-A, Carmen Castilla –Usted es la primera mujer en dirigir la UGT-A en 125 años de historia, es joven y preparada. Es inevitable comparar su perfil con el de Susana Díaz. –La verdad es que sí, no es la primera ni la última que me lo dice. Espero que las comparaciones con Susana sean en tono positivo, porque algunas veces escucho cosas que no lo son. Ella llegó a la Secretaría General del PSOE-A fuera de todo el tema de los ERE y yo estoy en las mismas circunstancias. Entro en un relevo más que generacional, de etapa. Yo entré en mayo pasado en la nueva ejecutiva y todo lo que está salpicando al sindicato por presuntas irregularidades se remonta a etapas anteriores. También hay parecido en que somos dos mujeres licenciadas en derecho, carrera que yo hice como tercera opción, aunque de profesión soy enfermera. –¿Se puede vender renovación cuando usted proviene de la ejecutiva saliente y además se mantienen otros cinco miembros? –Ha habido una gran renovación. De las personas que empezamos en mayo pasado solo había tres que formaban parte de las ejecutivas anteriores de Manuel Pastrana: José Carlos Mestre, Paco Fernández Sevilla y Pepa Castillejo. El jueves, Pepa Castillejo y José Carlos Mestre se fueron y Paco Fernández ya no está. Por lo tanto, sigue la gente que entró en mayo pero que no pertenecía a ejecutivas anteriores y se han sumado otras tres personas más. Una ejecutiva más nueva no puede ser. –Los críticos sin embargo sostienen que solo ha habido un cambio estético, ¿qué les diría? –El comité fue muy bonito. Fue largo y se debatió mucho porque, a diferencia del congreso, ahí cualquiera que pida la palabra tiene derecho a hablar. Las federaciones que apostaban por un congreso con una gestora de por medio dijeron claramente que ellos iban a respetar la decisión del comité y que iban a empezar a trabajar con la nueva ejecutiva desde el minuto uno. Por eso, para mí estos comentarios son una deslealtad. Ellos pedían una ejecutiva nueva, con una persona al frente que no tuviera ningún tipo de pasado sindical, la famosa mochila; mejor si fuera mujer y que estuviera preparada. Espero que sea un desacuerdo leve y que en poco tiempo todos rememos en la misma dirección, porque problemas hay. –Su primer gran reto ha sido “poner el contador a cero” para restablecer la minada credibilidad en el sindicato. ¿Qué va a hacer para lograrlo? –Hay varias líneas estratégicas. Lo primero es esto: no llevo ni 24 horas en el cargo y ya he hablado con varios medios de comunicación. Prometí que iba a tener línea directa con la prensa porque sois fundamentales para transmitir con objetividad a la ciudadanía lo que está pasando. El lunes [mañana] tenemos la primera ejecutiva y ahí vamos a fijar las líneas fundamentales. No me gusta hablar de transparencia como algo hueco porque parece que es la palabra de moda. Aquí va a haber hechos que demuestren que nosotros vamos a hacer las cosas diferente. No se van a intentar maquillar las cosas: si esto es un vaso de agua, es un vaso de agua; no te voy a intentar convencer de que es un vaso de vino. ¿Que va a ser duro? Pues sí, pero si hablamos de empezar desde cero para recuperar esa credibilidad, tenemos todos un trabajo enorme por delante. –El sindicato se enfrenta al peor momento de su historia. ¿Escándalos como el presunto desvío de fondos de formación y la investigación de las sobrecomisiones de los ERE hacen posible restablecer la imagen de UGT-A? –Sí, va a ser posible. UGT-A, igual que el PSOE porque se fundaron casi a la vez, han sufrido sus vaivenes, y ha habido épocas muy complicadas, pero de todas hemos salido. Yo estoy convencida de que aquí hace falta mucho trabajo, visitar cada una de las empresas, estar en contacto con los trabajadores y todo eso estoy dispuesta a hacerlo yo. ¿Que es un año de elecciones y va a ser difícil? Pues sí, lo reconozco, pero vamos a trabajar para hacer cambiar de opinión a los que parece que han dejado de creer en el proyecto de la Unión General de Trabajadores. Es una pena porque UGT no es solo lo que sale en los periódicos, también ha negociado muchos convenios y ha defendido a muchos trabajadores con problemas muy graves. –Defiende que no trae ‘mochila’, pero ¿cómo va a hacer limpieza en el sindicato? ¿La van a dejar? –Si a mí no me dejan hacer limpieza, yo me voy. Creo que he sido contundente. Llevo muy bien las críticas malas porque nunca he tenido un trabajo fácil, pero el otro día preguntó un señor en Twitter que si yo he trabajado en algo más que en el sindicato y en el partido [en referencia al PSOE], cuando yo nunca había trabajado ni en el sindicato ni en el partido. O sea, ¿que todas las guardias que he hecho en el hospital salvando vidas no cuentan? Primero tengo que enterarme bien de cómo está el sindicato. Para eso están las ejecutivas que voy a montar, muy seguidas en el tiempo. Desde luego, si alguien ha hecho algo inapropiado, lo tendrá que pagar, y hay dos tipos de costes: uno es el coste sindical, frente a los compañeros, y otro es el coste judicial. toda la documentación de UGT-A la tiene la jueza. –Sí pero la instrucción judicial es siempre más lenta. ¿Va a depurar responsabilidades internas? –Por supuesto que sí. Yo no voy a permitir ningún caso de corrupción si los hubiera. Aún no sé si han existido. Primero voy a hacer un diagnóstico de la situación para ver realmente qué ocurrió, contrastar con la realidad todas las informaciones que han salido en los medios. Me duelen mucho las siglas, la situación de descrédito que tiene ahora el sindicato, pero creo que la credibilidad es recuperable porque una organización con 125 años de historia, con tanta implantación en la sociedad como la UGT, es muy complicado que se la borre del mapa como algunos quieren hacer. –En paralelo hay una investigación que ha abierto la Junta para revisar ayudas por valor de 7,5 millones de los que, por ahora, 1,8 parece que tendrán que devolver. ¿Qué teme que salga de ahí? –Nosotros estamos tranquilos porque la revisión de 1,8 millones es de 2010 y entonces al parecer el dinero estaba bien justificado. En su día no nos pidieron memoria. Yo no temo a nada, cuando tenga la resolución por delante, ya veremos, pero lo que está claro es que no vamos a quedarnos de brazos cruzados. –¿Cree que UGT-A gestionó bien su crisis negando durante mucho tiempo las informaciones periodísticas que iban saliendo? –Creo que todo lo que se hizo se hizo con la mejor voluntad. ¿Cómo lo hubiera gestionado yo? No lo sé, no estaba en ese momento, pero a lo mejor los contactos con la prensa podrían haber sido de otra forma. –¿Debió dimitir Fernández antes? –No, no. Creo que Paco no debería haber dimitido porque hay gente en puestos de mucha responsabilidad en otras organizaciones que están imputados y no han dimitido. Paco dimitió incluso antes del registro de la Guardia Civil. –Pero había que actuar, ¿no? –Él dimitió y al día siguiente continuaron machacando a la UGT. Fue un sacrificio que no sirvió de mucho. Ya nos tenemos que apartar un poco de eso y demostrar a la ciudadanía que la UGT está renovada, que creemos en lo que hacemos, que tenemos vocación y que esta ejecutiva es honesta. –¿Qué grado de responsabilidad le atribuye a las ejecutivas de Pastrana en las facturas falsas? –Eso se va a dirimir cuando tengamos acceso a toda la información interna y según como avance la investigación judicial. Están saliendo muchas cosas, no podemos negar la mayor, pero muchas están fuera de contexto, lo cual me preocupa enormemente porque nos genera indefensión. Algunas están en el contexto adecuado y no tienen defensa ninguna. Ya Paco Fernández pidió perdón por la factura de la feria, por la factura de los maletines… A lo mejor hay quien piensa que yo voy a heredar todos los presuntos pecados y tengo también que pedir perdón. –Lo que sí le van a pedir es autocrítica por las irregularidades. –Autocrítica va a haber toda la del mundo. Si no hice autocrítica en mi primer discurso tras el comité es porque no era el momento. Mis compañeros necesitaban una inyección de moral. –¿Y considera que la organización federal también ha sido responsable por falta de controles? –Los estatutos de UGT dicen claramente que la federación andaluza tiene autonomía. Lo que tiene que haber es comunicación entre organizaciones. Esta mañana (por el viernes) he estado hablando con el secretario general, Cándido Méndez, y le he dicho que tengo muchas ganas de que nos sentemos a trabajar juntos. El problema no lo tiene UGT Andalucía, lo tiene toda la UGT, por eso tenemos que estar más unidos que nunca. –¿Y cómo piensa recomponer unas relaciones con el federal que estaban casi quebradas? –Han estado tensas, pero a partir de la celebración del comité, el confederal dejó claro que iba a respetar y apoyar nuestra decisión. Para mí es fundamental trabajar con Cándido. Yo reconozco que tengo mucho carácter y si a mí no me dejan hacer lo que tengo que hacer, no tengo problema en irme. Y como sé que la organización quiere exactamente lo que estoy planteando, que es una nueva UGT, pues ya está. –Pero la dirección federal había dejado muy claro que prefería un congreso. ¿Por qué se optó por un comité previamente pactado y a puerta cerrada? –Sí, el federal prefería un congreso, pero le recuerdo que en los congresos también se pactan las cosas, aunque durante tres meses. El candidato que sale del comité tiene que salir con una mayoría reforzada de dos tercios; en un congreso con un 51% de los votos es suficiente. Ha habido muchas reuniones de las federaciones y se ha llegado a un consenso. Un 83% ha apoyado mi elección. Lo que no puedes es tener el sindicato abierto en canal durante tres meses, con un presidente de la gestora que tiene una capacidad limitada.  Cuanto más tiempo estuviera abierto este asunto, peor. –¿Cómo afronta la bronca en su propia casa por el ERE sindical? –Desde que entramos en mayo, el secretario de Organización, que es el responsable del personal, se ha reunido muchísimas veces con la sección sindical. Ese problema lo afrontaremos con mucho diálogo. Hay actitud positiva por parte de la sección sindical, así que vamos a intentar solucionar también eso. –¿Considera que la concertación ha sido un fracaso? –No. La concertación en sí es un gran instrumento de acuerdo entre tres partes fundamentales. Habrá fallado algo estructural pero como idea es muy válida. Que desaparezca me parecería un desacierto total. –La presidenta de la Junta ha invitado al PP al diálogo social. –A mí no me parece mal porque me gustaría sentarme con el PP para hablar de los problemas importantes. Independientemente de que nuestros ideales sean diferentes, el Partido Popular es fundamental, es el partido más votado y su opinión y su ayuda son muy necesarios. Espero tener con ellos buena sintonía. El problema fundamental, no lo olvidemos, es el 21% de pobreza en España. Si todos estamos unidos, olvidándonos de tanta batalla política y sindical, podemos ayudar a mucha gente.

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