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Sí amo, pon el dedo donde quieras que vaya

Truenan los fracasos de una gestión basada en la minimización del Estado sin nada humano que lo sustituya.

el 15 sep 2009 / 18:43 h.

Truenan los fracasos de una gestión basada en la minimización del Estado sin nada humano que lo sustituya. Aún así las directivas europeas siguen ahondando en la venta de los servicios públicos y la OCDE aconseja que la madre Economía exige todavía más esclavitud y precariedad para los contratos de trabajo.

En este panorama, la universidad no es una excepción. Esta entidad jerárquica, basada en la aristocracia, la imagen y el pasilleo, que ha conocido épocas recientes donde las clases humildes podían soñar con futuros mejores gracias a las ayudas para el acceso de sus hijos, es hoy el objeto despiadado de los procesos de mercadeo.

Las universidades europeas se han lanzado a una carrera sin freno para trabajar en la adaptación acrítica a los deseos de un mercado inhumano que por destruir se destruye hasta a sí mismo. En lugar de humanizarse, de enfrentarse a los poderes establecidos desde el conocimiento, de romper sus muros para salir a la calle y codearse con las realidades más imperiosas, agacha la cabeza, tanto para mostrar obediencia como para adoptar una postura ergonómica que le permita llegar la primera a dónde le señale el dedo.

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