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"Si el consultorio del Gordillo no abre en marzo, nos echaremos a la calle"

Esteban Expóxito Delgado dirige la asociación de vecinos Los Girasoles del Gordillo

el 10 feb 2013 / 19:35 h.

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Presume de vivir en "el último barrio de Sevilla": El Gordillo, en el kilómetro cuatro de la carretera de Brenes. Esteban Expósito recuerda sonriente que "las calles estaban con zahorra" cuando llegó al barrio en agosto de 2005 buscando una mayor calidad de vida tras la invalidez provocada por la enfermedad que padece en la espina dorsal. Ello supuso un acicate para "luchar" desde la asociación vecinal Los Girasoles de la que ahora es presidente.

-¿Para cuándo la inauguración del consultorio médico?
-Eso quisiera saber yo. Nos reunimos con la delegada provincial de Salud y Bienestar Social el 16 de enero para reclamar la puesta en marcha del centro, pues el edificio está terminado a falta de designar un médico, que al menos venga dos días en semana.

-¿Qué ha dicho la Junta?
-Que lo iba a valorar y que dentro de un par de meses respondía. Entonces el 16 de marzo, o en su defecto el día 18 que es lunes, vamos a llamar para ver qué solución nos dan.

-Y si la respuesta es negativa...
-Si no abre en marzo, nos echaremos a la calle, cortando la carretera, denunciándolo públicamente o haciendo una cacerolada delante de la sede de la Junta de Andalucía... ya veríamos. Lo que sí está claro es que no nos vamos a quedar con los brazos cruzados, pues los vecinos hemos hecho un esfuerzo cediendo el terreno sobre el que se ha construido (con un alquiler simbólico de un euro) como para que ahora esté cerrado. Y no me vale eso de que somos muy pocos, pues hace unos años se contabilizaron 700 cartillas y desde entonces el barrio no ha dejado de crecer.

-¿Realmente es necesario este centro sanitario en El Gordillo?
-Sí. Aquí viven muchas personas mayores que tienen dificultades para desplazarse. En un 75% superan los 60 años. Además los mayores necesitan ir al médico con mayor asiduidad, y no pueden tener tantos inconvenientes yendo a otros centros fuera del barrio.

-¿Cree que es producto de los recientes recortes sanitarios?
-Sí, totalmente. El barrio es víctima de los recortes en sanidad y en otras áreas. Así, para el segundo Plan de Barrios que iba a hacer el PSOE estaba previsto destinar un presupuesto de más de dos millones para mejorar el barrio con reurbanización de calles, acerado, farolas.... En definitiva, prepararlo para cuando este terreno sea urbano, que actualmente es urbano no consolidado, es decir, no se puede construir. Pero al final no ha llegado ni un céntimo.

-¿En qué punto se encuentra la regularización de las casas?
-Precisamente el 10 de enero tuvimos una reunión con Maximiliano Vílchez [por el delegado municipal de Urbanismo]. Allí se nos garantizó que quedaban paralizadas todas las sanciones administrativas y multas hasta ver de qué forma se podía solucionar esta situación. Aquí quiero dar las gracias a Juan Ignacio [por el alcalde] por su intervención. Y es que algunas construcciones se han hecho sin tener licencias porque se trata de un terreno urbano no consolidado. Ello ha derivado en denuncias de derribo de casas y pago de multas bastante sustanciosas (18.000 euros por un aparcamiento y 90.000 por una vivienda). En total hay once denuncias.

-¿Cuántas viviendas están afectadas por este problema?
-Prácticamente el 90% del caserío del Gordillo. Es una situación muy similar a la que viven los vecinos de Aeropuerto Viejo o Valdezorras, entre otros barrios.

-¿Alguna novedad con el asentamiento chabolista de las naves de AENA después de que se pidiera su erradicación en el pleno del distrito de enero?
-Ninguna, todo sigue igual. Se trata de un asentamiento chabolista que está a sólo 500 metros del Gordillo. Al principio eran naves cerradas y con luz y agua, pero se han ido llevando cosas, y ahora no tienen ni puertas ni techo. Hay hasta ratas. Pero lo peor es que cuentan con niños pequeños sin escolarizar. Entendemos que tienen que estar en algún sitio, pero no en esas condiciones infrahumanas. Pienso que allí puede haber casi 300 personas, que en su mayoría son rumanos.

-¿Cómo afecta el asentamiento al día a día del barrio?
-Está causando grandes problemas de inseguridad, pues se han incrementado los robos, así como la suciedad en las calles con basuras esparcidas por el suelo. Queremos que se vayan de allí ya y derrumben las naves para evitar que vuelvan a meterse. El distrito nos dice que hay muy buena disposición por parte de AENA y del Ayuntamiento, pero lo cierto es que llevamos un año alertando del problema y no vemos cambios.

-¿Qué otras grandes carencias tiene el barrio?
-La principal es que urge empezar a preparar El Gordillo para cuando llegue el día en que el Ayuntamiento recepcione el barrio. En este sentido, habría que soterrar las instalaciones eléctricas y telefónicas, poner acerado - que no hay ninguno-, pues no fue hasta el año pasado cuando se medio asfaltaron las calles. No había baches, había socabrones, como digo yo (se ríe). Falta también más seguridad. En varias reuniones he solicitado al distrito que la policía se de una vuelta de vez en cuando, para que la gente los vea por lo menos.

-¿Es un inconveniente una localización tan alejada?
-Sí, es muy, muy difícil conseguir avances en El Gordillo y en cualquiera otro barrio que está fuera de los límites urbanos, caso de Aeropuerto Viejo, Valdezorras o Camino de la Reina. Lograr algo aquí es un triunfo, eso sí, después de mucho batallar.

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