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Si en el Nou Camp eran elogios...

Jiménez, meticuloso y firme en sus principios, no sorprendió y dispuso su clásico 4-4-1-1, aunque con una variante inesperada. Navas y Capel figuraron en las bandas.  

el 07 mar 2010 / 00:04 h.

Jiménez formó de inicio con su clásico 4-4-1-1.

5 de enero de 2010. El Sevilla firma una hazaña memorable en el Nou Camp tras derrotar al Barça en la ida de los octavos de final de la Copa del Rey.  

El sistema de Manolo Jiménez, un 4-4-1-1, con un falso mediapunta y un doble pivote de músculo y poderío aéreo. 6 de marzo de 2010. El conjunto de Nervión cede una derrota en el Bernabéu ante el Real Madrid ofreciendo un decálogo de virtudes defensivas y un minúsculo repertorio ofensivo.

Jiménez, meticuloso y firme en sus principios, no sorprendió y dispuso su clásico 4-4-1-1, aunque con una variante inesperada. Navas y Capel figuraron en las bandas, y Perotti, elegante interior zurdo, ocupó la mediapunta.

Negredo, disfrazado de llanero solitario, ejerció de delantero. El Sevilla entregó la posesión y reculó tras el 0-1. El experimento fue ideal hasta que Cristiano Ronaldo firmó la sentencia de muerte de un reo con orgullo.

Con 2-2 en el electrónico, el arahalense reprogramó su apuesta y distribuyó un 4-5-1. Van der Vaart explotó el artefacto y la apuesta, un éxito en enero. Si antes eran elogios...

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