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«Si enseñamos sin entretener estamos perdidos»

Este escritor y divulgador científico asegura que la ciencia tiene demanda popular, porque puede dar respuesta a algunas de las preguntas que nos hacemos. Además, afirma que ahora se está avanzando en el conocimiento.

el 07 feb 2010 / 18:53 h.

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-Usted dejó la política para dedicarse a la divulgación científica ¿Le costó mucho dar este paso?
-Nada. Tuve la suerte de poder participar como estudiante en las protestas que se realizaron contra el franquismo en los años 50 y luego en la transición, para luchar por la apertura del país al exterior, pero abandonar la política no me costó trabajo.

-¿Echa en falta algo de esa época?
- No, pero no tiene nada de extraño porque siempre me ha ocurrido lo mismo. Yo he disfrutado todas las etapas de mi vida y eso que han sido muy distintas como desde la condición de economista y periodista económico en Inglaterra con la BBC y The Economist, a mi trabajo de representante en el Fondo Monetario Internacional en Haití o de asesor sobre el aprendizaje social y emocional. No he abjurado ni odiado ningún paso profesional.

-¿Ahora se alegra de estar alejado de la vida política por todos los caos de corrupción que están surgiendo en España?
-Estoy en otra nube. A mí me interesa más el pensamiento y qué le pasa a la gente por dentro.

-Usted dirige un programa de divulgación científica en TVE ¿Le costó convencer a los directivos de la cadena sobre la necesidad de incluir un programa de estas características?
-Debieron tener cierta clarividencia de que tarde o temprano viniese esta demanda popular. Los directivos de la TVE al aceptar mi programa sólo se opusieron al nombre, Redes, alegando -aunque lógicamente por la época de la que estamos hablando- que el nombre se podía confundir con redes de pescar.

-¿Alguna vez pensó que iba a tener tanto éxito?
-Cuando antes la gente me paraba para comentar algo sobre Redes yo siempre les decía: "Pobre" y me contestaban: "¿Pobre por qué? Y es que a la 1.30 de la mañana cuando empezó a emitirse el programa era una hora bastante tardía. Ahora, sin embargo, no lo puedo decir porque se emite a las 21.30 horas, en prime time. Pero no sólo la divulgación científica que realizo triunfa en la televisión, también es el blog, Facebook, los libros, las conferencias, los vídeos ... es una cantidad importante de estímulos que hacen creíble que la ciencia puede dar respuesta a algunas de las preguntas de la gente.

-¿Cuál es la clave de su éxito?
-No lo sé, pero lo que sí he procurado es cumplir la conciliación entre conocimiento y entretenimiento. Yo lo he visto en las universidades, en las empresas y en el mundo del ocio que si intentamos enseñar sin entretener estamos perdidos. Un ejemplo claro es el de las empresas, cuando hay un personaje negativo, que en vez de conciliar crea desengaños, no cumple como empresario.

-¿Cuál es el invento con el que sueña y que está aún por llegar?
-Va a llegar, pero estamos muy lejos aún de ello: una sociedad que gestione de una manera más desinteresada sus propias emociones básicas y universales.

-¿El cerebro es el gran misterio por resolver?
-Sí, en el sentido del que habla un amigo mío que dice que es una chapuza evolutiva. Es verdad que el cerebro está forrado del esqueleto y no ve nada, se sabe poco de él, pero estamos dando zancadas en el conocimiento.

-¿La educación tiene futuro en España?
-Es la gran reforma pendiente y eso lo sabemos todos.

-¿Cree que habrá acuerdo entre los partidos políticos en esta materia?
-No veo por qué no. Pero antes que nada, antes de destilar cualquier conocimiento académico, hay que enseñar a los niños a gestionar sus emociones básicas como el miedo, la ira, la rabia, no veo que en esto haya problemas y sólo después viene el resto.

-Usted sufrió una grave enfermedad ¿Ha cambiado después de superarla?
-No, creo que los médicos se confundieron.

-Parece un hombre feliz. ¿Siempre ha sido así?
-Sí, básicamente porque la felicidad está en la antesala de la felicidad. Eso me lo enseñó mi perra. Cuando le preparaba los cereales no paraba de dar saltos, y cuando le ponía el plato unas veces se los tomaba y otras no. Además, la felicidad es un proceso que se va buscando si hay ausencia de miedo, pero si hay miedo se paraliza.

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