Economía

«Si Fomento rescinde contratos y a la vez alarga plazos, matará a este sector»

El vicepresidente y consejero delegado de Sando, Luis Sánchez Manzano, habla sobre el recorte en la obra pública que el Ministerio detallará esta semana, una obra pública que iba a ‘sacarnos' de la crisis

el 18 jul 2010 / 20:48 h.

Luis Sánchez Manzano, en las oficinas que la constructora malagueña Sando posee en la capital sevillana, en la Avenida San Francisco Javier.

-Hasta hace sólo unos meses, la obra pública iba a convertirse en amortiguadora de la crisis. Debido al déficit público, toca recortarla. ¿Cómo repercutirá en la recuperación?

-Es un error la rescisión de contratos de la que se habla [en el Ministerio de Fomento]. Sería más positivo y crearía más confianza si le diéramos estabilidad a lo que ya hay aunque fuera ampliando los plazos de ejecución de los proyectos, y así se ayudaría a amortiguar en el tiempo las necesidades financieras del Estado. Pero una combinación de las dos [rescindir contratos y ampliar plazos] y obligarte a cumplir con la Ley de Morosidad, pagando a los proveedores y contratistas antes de que te pague el cliente [la Administración], matarán al sector y el empleo se verá muy afectado.

-Si hay rescisión de contratos, ¿habría una demanda masiva de las compañías contra el Estado ante los tribunales?

-Se tendrá que ver contrato a contrato y reclamar conforme a lo que la ley de contratos con las administraciones te permita.

-Pues las administraciones se podrían aplicar el cuento de la Ley de Morosidad...

-Se supone que lo harán. No todas las administraciones públicas revelan el mismo rigor. Las hay que cumplen y las hay que no.

-¿Y cuáles cumplen?

-Normalmente, cuanto mayor envergadura tienen, más recursos tienen y cumplen mejor.

-La central.

-Normalmente.

-No se ha concretado aún el recorte de Fomento...

-Todos en este sector estamos muy preocupados. No se ha definido la reducción de la inversión pública. Y la incertidumbre, para cualquier empresa, es mala.

-¿Las constructoras os sentís los demonios de esta crisis?

-Al hablar de construcción se tiende a meter en el mismo saco construcción de infraestructuras y obra civil y pública y promoción inmobiliaria, y eso es un error. La primera es nuestra principal actividad y no está demonizada. Las empresas de nuestro sector han demostrado que son competitivas a nivel internacional y en Sando hemos sido capaces de salir al exterior. En cuanto a la promoción inmobiliaria, se debería tener en cuenta que estaba satisfaciendo una demanda [de vivienda], aunque ésta no tenía una base sólida, era soportada por un mercado que tendió mucho hacia la especulación. Y ahí hay muchos implicados que participaron de ese crecimiento prácticamente ilimitado. No se puede demonizar.

-Si Sando pudiera echar la vista atrás y revisar decisiones, ¿volvería a apostar por el sector inmobiliario?

-Si cualquiera, no sólo Sando, echara la vista hacia atrás, quizás el rumbo hubiera sido distinto. Es algo generalizado. Durante una época, perdimos el respeto a los riesgos y creímos que las crisis no iban a ser tan importantes.

-¿Cómo atajar el problema inmobiliario en España? ¿Qué medidas tomar para el stock?

-El primer paso ya se ha dado con una reducción de los precios ajustándose a la demanda real. El ritmo de venta, sin embargo, no es el de antes y lo que se vende es sobre todo primera residencia. Por tanto, la absorción del stock será prolongada. ¿Qué debería hacerse? No incrementar el parque de viviendas sociales por parte de empresas públicas. Sería más positivo llegar a conciertos con las empresas privadas y aligerarles de la carga. Así, se cumplirían tres objetivos: por parte de las administraciones, poner viviendas sociales en el mercado, por parte de la empresa privada, descargarse de stock, y por parte de la banca, diversificar riesgos.

-Y hablando de entidades financieras, ¿las ve como competencia desleal por poner en el mercado su bolsa de viviendas?

-No la llamaría desleal, sí una competencia con ventaja, porque priorizan las mejores condiciones financieras a los clientes de sus viviendas.

-El grifo del crédito se cerró para promoción inmobiliaria. ¿También para obra civil?

-Se ha reducido en general. El colapso financiero perjudicó primero a la construcción pero, al ser prolongado en el tiempo, ha afectado a todos los sectores. Para el negocio de infraestructuras, algo menos ya que están detrás las administraciones. Bancos y cajas tienen sus propias necesidades que atender y todas las actividades económicas se ven afectadas.

-¿Se han pasado de la raya?

-No. Son circunstancias que nos sorprendieron a todos. Nadie fue capaz de prever esta crisis.

-La Junta firmó un Pacto por la Vivienda en el que se incluía a la banca. ¿Se cumple?

-Los trámites administrativos llevan tiempo y son lentos.

-Siempre las constructoras os habéis quejado de la política de adjudicaciones por parte de la Junta de Andalucía, pues apostaba mucho por empresas de fuera. ¿Hay ahora más cariño hacia la empresa andaluza?

-Nos comparamos con el trato que recibimos en otras comunidades con respecto a sus empresas, y desde luego son mucho más proteccionistas que en Andalucía. Aquí cualquiera tiene las puertas abiertas y desde el punto de vista de la transparencia y la legalidad es así, pero también es verdad que entrar una empresa andaluza en otra comunidad es prácticamente imposible.

-Pero vosotros tenéis obras en otras comunidades...

-Sí, pero son contratos con la Administración central. Con las autonómicas, sólo cositas y, por supuesto, con un socio local.

-Sando fue una de las primeras grandes constructoras en reestructurar con éxito su deuda. ¿Habéis tenido después algún problema al respecto?

-No. Se tuvo que reestructurar la deuda de la empresa dándole aplazamiento por la reducción de los mercados. De eso hace ya un año. No hay que tener complejos ni esconderse de nada.

-¿Nada de salir a bolsa?

-No. Ni fue prioridad antes ni lo es ahora.

-¿Y habéis recibido muchas ofertas de compra?

-Es cierto que en estos tiempos todo el mundo habla con todo el mundo, pero concretar no se concreta nada.

-¿Estaríais abiertos a una fusión, venta o compra?

-Como cualquiera, podemos estar interesados en alguna operación corporativa positiva para la compañía. Pero no es cierto que estemos ahora en ningún proceso. Si llega una oferta interesante, la estudiaremos.

-¿El Gobierno lo hace mal o bien para salir de la crisis?

-Para salir de la crisis hay que crear confianza y que vuelva la estabilidad financiera. Ésta se está digiriendo y el Gobierno puede contribuir mucho a generar confianza. Es vital que las dos principales fuerzas políticas del país, en vez de tirarse los trastos a la cabeza, se pongan de acuerdo en un plan estratégico con puntos fundamentales que velen por el interés general. Es necesaria la confianza, en especial para la imagen exterior ya que dependemos tanto de las inversiores de fuera, y para que los dos principales pilares de nuestra economía, construcción y turismo, se reactiven.

-Pero si lo que se lleva es la economía sostenible, las energías renovables...

-También, pero no se puede cambiar el modo de vida de un país de la noche a la mañana.

El perfil. Por el tono de la entrevista, Luis Sánchez Manzano parece ser hombre pesimista, pero no. "Soy realista. De todas las crisis económicas se sale, pero siempre trabajando y arrimando el hombro en la parte proporcional de cada uno para generar confianza, pero uno no puede abstraerse de la realidad como si no pasara nada, y menos cuando el recorte de la obra pública afecta a mi sector".

Casado y con tres hijos, dice anteponer la obligación a la diversión, aunque le dedica todo el tiempo que puede a su familia. El partido de la final del Mundial de Fútbol lo vio en casa y con sus críos, cantando con ellos "soy español, soy español". Considera que de esta crisis económica se debe aprender que hay que guiarse por la prudencia, la cautela. De todas formas, agrega, los ciclos económicos siempre han existido y existirán, y que cuanto más largo es el tiempo de bonanza económica, más grave será la crisis que le suceda. "No hay que correr tanto. La carreta siempre tiene que ir detrás de los bueyes y ligerita de peso".

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