Economía

«Si las cajas se bancarizan, será por una necesidad de mercado»

Mariola López Torres es la nueva directora de la Territorial Sur de Catalunyacaixa, que nace de la fusión de las cajas de Catalunya, Tarragona y Manresa. Considera que no hay guerra del pasivo, sí del cliente.

el 23 ene 2011 / 21:19 h.

Mariola Pérez, en su despacho en la capital sevillana.

-Tras la fusión, ¿qué estrategia tiene Catalunyacaixa para Andalucía?
-Más y mejores clientes con más servicio y calidad, pues al fin y al cabo en este negocio está todo inventado. En suma, ganar cuota de mercado, que en estos momentos es insignificante: 46.000 clientes activos que, en el cómputo global de Andalucía, no llegan siquiera al 1%. Nos queda aún mucho por hacer. Eso sí, vamos encaminados más a ganar cuota y número de clientes que a medirnos en volúmenes de negocio, en las grandes cifras. Pasito a pasito.

-¿Y cuál es su volumen de negocio andaluz?
-3.500 millones de euros. 900 millones son recursos de clientes, la parte a la que ahora más tiempo dedicamos, y el resto, cartera de créditos, financiación.

-En estos momentos de necesidades de liquidez, todas las entidades tratan de dar la vuelta y que pesen más los recursos que los créditos...
-Nuestra principal apuesta no va tanto a cambiar esos balances como a tocar más palos que antes, cuando la estrategia era la del dinero barato y holgada financiación. En cambio, ahora buscamos clientes con recursos que se vinculen a la entidad a través de muchos productos y que nos duren toda la vida. No vale captar clientes por precio que luego se van por precio. La estrategia de acercamiento al cliente nos está funcionando bien, y para ello hemos lanzado depósitos diferenciadores que se están comercializando muy bien y forjamos una herramienta que ofrece un servicio personalizado, y que llamamos Gestión 10, donde el cliente puede valorar a su gestor e incluso elegirlo. Una relación, pues, vis a vis.

-¿Está pues muy involucrada Catalunyacaixa en la guerra del pasivo?
-Al mismo nivel que el resto de entidades, ni más ni menos, y creo que no ha sido ni algo masivo ni generalizado, salvo campañas puntuales. Nosotros estamos en la guerra del cliente, y si éste pide pasivo [interés por los depósitos], pues ahí estamos, pero no destacamos precisamente por eso. Son depósitos con un interés similar al que ofrece el mercado, pero damos algo diferente que no siempre es alta remuneración. Por ejemplo, tenemos un depósito, llamado Natural, cuya rentabilidad está vinculada a la evolución del maíz, el café y el azúcar, y que podría alcanzar hasta el 7%. Se trata de buscar y ofrecer un plus para que el cliente se case para siempre con nosotros.

-Pero no faltan quienes, incluso en el sector financiero, reprochan que se hayan usado los recursos del FROB para ofrecer esas altas remuneraciones y lo consideran una evidente competencia desleal...
-Eso es falta de información. El dinero del FROB ha tenido su destino, y éste nada ha tenido que ver con el día a día de la entidad ni con sus productos.

-Hasta ahora, los depósitos. ¿Y qué hay de los créditos, incluidas las hipotecas?
-Si existe la sensación de que prestamos menos, es porque hay menos solicitudes, ya que las inversiones de los particulares y las empresas han descendido, quizás por excesos pasados. Quien quiera un crédito de Catalunyacaixa, que lo solicite, y lo estudiaremos. ¿Diferencias con respecto a lo que hacíamos años atrás? Entonces éramos proactivos en la venta del crédito, y ahora reactivos en las solicitudes. Pero no se puede olvidar que somos una caja de clientes, a los que gestionamos los ahorros, y si necesitan una hipoteca, ahí estaremos con ellos.

-¿Y en lo que a las empresas se refiere? ¿Está cerrado el grifo del crédito?
-Nuestro enfoque no ha cambiado mucho. La empresa buena sigue siendo buena y le damos el mismo nivel de financiación que antes, pero sí ha variado el interés puesto que el precio del dinero es ahora diferente.

-¿Las cajas van inequívocamente hacia la bancarización?
-No sé si caminamos hacia la bancarización, pero sí que el entorno nos exige cada vez más capitalización y eficiencia, y hacia dónde iremos dependerá de esos factores. Las cajas llevamos muchísimos años de éxito, quizás incluso más que los bancos, y si acabamos como ellos, será por una necesidad de mercado.

-¿Cómo calificaría la fusión de Catalunya, Manresa y Tarragona en Catalunyacaixa?
-Ese proceso no lo califico sólo yo, sino también el Banco de España y otras entidades, como ejemplar y modélico, e incluso ya somos ejemplo en las escuelas de negocio, pues las tres juntas son más que por separado. La fusión se inició en julio y está cerrada, cada semana hay productos nuevos, hemos captado 125.000 nuevos clientes en España...

-Pero se quedaron cortos al pedir ayudas al FROB...
-Se pidió lo que entonces se estimó necesario y ahora seguirá la segunda petición que, ojo, es para todas las entidades. No fuimos los únicos que acudimos al FROB, algunos demandaron incluso más dinero que nosotros. Se valorará en el momento oportuno si solicitaremos más recursos en esa segunda vuelta del FROB, siempre y cuando sea necesario.

-Y el test de estrés les dio un suspenso...
-Era anterior tanto a la fusión plena como al aumento de la actividad y de la clientela y también a las operaciones de venta de participadas, como Repsol. Hacía referencia a una hipotética coyuntura de máximo deterioro de la economía, sin tener en cuenta el dinamismo de la entidad. Somos novedosos y las decisiones se ejecutan rápido. Y otros procesos de integración de cajas no pueden decir lo mismo.

-Elucubremos. ¿Cabría una operación a la catalana con una fusión del Banco Sabadell y Catalunyacaixa?
-Se dice que habrá una nueva reestructuración del sistema financiero. Somos una caja más y eso ahora no nos preocupa, sí en el día a día. Puestos a elucubrar, como usted dice, en las combinaciones de las finanzas españolas cabe de todo.

«El nivel empresarial andaluz es altísimo»

-Después del ajuste que deparó la fusión, ¿cómo queda vuestra red comercial andaluza?
-Son 39 nuestras oficinas actuales en la comunidad, con Cádiz, Sevilla y Málaga como principales provincias. En los últimos seis meses se han cerrado 28 sucursales. La apuesta de la red comercial irá hacia el segmento especializado y, de hecho, vamos a crear un centro de empresas.

-¿El recorte laboral ha sido parejo al de la red?
-Prácticamente somos los mismos. El acuerdo laboral contemplaba prejubilaciones, que, por motivos de edad, lógicamente se acometieron mayoritariamente en Cataluña, mientras que aquí la gente es más joven. Tener menos oficinas no quiere decir que hagamos menos cosas, sino con más eficiencia, de ahí que los trabajadores se reubicaran en otras sucursales o en segmentos especializados, sobre todo en banca de empresas y en banca privada [grandes patrimonios]. En total somos 285 trabajadores andaluces en la caja.

-¿Banca privada? Si es un segmento en retroceso...
-Hay negocio para lo que tenemos y para más. De hecho, disponemos de una potente gestora de fondos. En un semestre han entrado unos 60 millones de euros de banca privada en Andalucía. Empresarialmente Andalucía tiene un nivel altísimo y queremos estar con sus empresarios en sus empresas pero también como personas físicas.

-¿Cómo percibe la situación económica andaluza?
-Debería haber más confianza en una recuperación que será lenta, pero somos gente emprendedora. Hay oportunidades de inversión en estos tiempos de crisis.

-En cuestiones de ladrillo, ¿cómo anda la caja?
-Tenemos una banca de promotores específica dedicada en exclusividad al tratamiento del mercado inmobiliario, y nuestra situación es buena y solvente. La cartera de viviendas que tenemos la gestionan, insisto, personas especializadas, y somos la entidad que más ha disminuido esa cartera. En el conjunto del Estado tenemos 7.000 viviendas en venta, y reduciendo.

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