Economía

"Si las fotos no salen del ordenador, perderemos nuestros recuerdos"

El consejero delegado de Surcolor , un laboratorio fotográfico y el único fabricante andaluz de lentes oftálmicas, señala que lo peor de la crisis es «querer crecer e innovar y que los bancos no te den crédito». «Sería más fácil deslocalizar, pero no lo haremos

el 17 oct 2009 / 20:23 h.

Castilla muestra lentes graduadas para gafas que fabrica en las instalaciones de Surcolor en el sevillano Polígono Store.

-Surcolor sobrevive y crece dentro de un negocio, la fabricación de lentes oftálmicas, que está en manos de multinacionales y en otro, el laboratorio fotográfico, que, sin embargo, se encuentra atomizado. ¿Cómo es posible?

-¿Sobrevivir? Pues con mucho esfuerzo, la gran implicación de los trabajadores, a los que estoy agradecido, dando un trato personalizado a los clientes y ofreciendo un producto cada vez de mayor calidad gracias a las inversiones en innovación y nuevas tecnologías, que son las que nos permiten ser muy competitivos.

-En alza están las operaciones para corregir defectos en la vista, como el astigmatismo y la miopía. ¿Cegarán el negocio de las lentes?

-No, al contrario, nos dan negocio. Por un lado, juega a nuestro favor la pirámide española de población. Pasado el baby boom de los setenta, a medida que la generación se haga mayor necesitará algún tipo de corrección óptica. Es más, se calculan en 3 millones los españoles que no llevan gafas y sí deberían llevarlas, y la mitad de la población requerirá de ellas conforme pasen los años. Y por otro, se somete a operación, a lo sumo, el 4% de la población, y este porcentaje al final necesitará también gafas para leer.

-Parece un círculo vicioso, no hay manera de ver bien sin lentes por delante...

-Sí. Es mi caso. Me operé con 29 años y tengo 40. Claro está, he ganado en calidad de vida, pero sé que, a partir de los 45 años, tendré gafas para ver de cerca.

-Es curioso. En algunas cadenas de ópticas, todos sus trabajadores llevan gafas. ¿Es necesidad, estética o empatía con los clientes?

-[Ríe]. No lo sé. Supongo que dependerá de la óptica.

-En el negocio de las lentes, ¿cuáles son los principales mercados de Surcolor?

-Andalucía, Extremadura, Alicante, Murcia y Portugal. Acabamos también de llegar a un acuerdo para distribuir en Marruecos. Dentro de España somos capaces de servir a cualquier parte.

-¿Por qué Marruecos?

-Es un país emergente, por la proximidad geográfica y, además, nuestras lentes pueden funcionar muy bien allí.

-¿Tienen algo que ver los problemas en la vista que hay en el Sáhara? No son pocos los niños saharauis que se operan aquí.

-No. De hecho, Surcolor ha donado unas diez mil lentes con sus monturas a distintas ONG, y son ellas las que deciden los países a los que van. Es un ejercicio de responsabilidad social que todos los empresarios deberíamos ejercer, pues lo que sobra en las naciones desarrolladas resulta necesario en el Tercer Mundo.

-¿Qué reporta más dinero, la necesidad o la estética?

-La estética deja más margen, pero la necesidad es la que da volumen a nuestra actividad. Usted podría llevar para la miopía lentes orgánicas o minerales. Por estética, opta por las primeras, pero si usted viviera en Marruecos, seguro que compraría las segundas, que son más baratas.

-Pasemos a revelar la actividad de Surcolor dentro de la actividad fotográfica. Si todas las fotos digitales que acumulamos en el ordenador personal se pasaran a papel, menudo negocio el que se vendría encima...

-Esas miles de fotografías del ordenador se almacenan ahí y, al final, ni tan siquiera se ven o son las que menos vemos. Si no se imprimen las imágenes, perderemos los recuerdos.

-Cuando se generalizó la cámara digital, ¿en esta empresa se gritó un que Dios nos coja confesados?

-Este laboratorio es de los más antiguos de España en el mundo de la fotografía, y al hablar de antiguo me refiero a la experiencia. A finales de los 80 vislumbró que la imagen digital podría implantarse, de ahí que comenzara su diversificación. Mi familia cogió las riendas de la empresa en 2005 en una delicada situación económica. Se reestructuró, se saneó y, asimismo, se dotó de las tecnologías más avanzadas, que hacen que estemos, hoy por hoy, entre las primeras empresas del sector en España. Tratamos todo tipo de imágenes y las situamos en cualquier tipo de producto, ya sea para decorar o para jugar un parchís personalizado, al tiempo que imprimimos libros digitales.

-¿Cliente particular o profesional?

-Ambos. La innovación en tecnología no sólo ha convertido una empresa analógica en digital, sino que también trabajamos a través de internet. Cualquier usuario de la web puede descargarse un software gratuito, tratar las imágenes y remitirnos el pedido, que servimos en su casa.

-Viva el photoshop...

-Nosotros tratamos incluso fotografías de profesionales. Por eso dos tendrían que firmar una foto, quien la hace y quien la retoca.

-Son tiempos difíciles, pero ¿algún proyecto que contar?

-Nuestra facturación el pasado año fue de 3 millones de euros y la plantilla, de 50 personas. Nos afecta la bajada del consumo en la división de fotografía, pero la de lentes es estable. Invertiremos en tecnología y desarrollo de productos, pero lo peor de la crisis económica es que la banca no nos da crédito. Lo más fácil sería deslocalizar, pues competimos en un mundo global y con países con bajos costes laborales. ¿Los políticos y sindicatos son conscientes de dónde nos movemos? El empresario sí, y las instituciones debería gestar un marco que le permita trabajar y crear empleo.

La niña de sus ojos. Se mueve de aquí para allá, de allá para acá, enseñando la fábrica y explicando todos los procesos de fabricación de una lente graduada. "Ser empresario es difícil. La peor parte del día es cuando te pregunta tu hija cuándo vas a volver a casa". Manuel Castilla, licenciado en Empresariales y en su día profesor de marketing en el centro de estudios superiores CADE y director de marketing de Fibes, se lamenta del escaso reconocimiento que tienen los empresarios. "No sé por qué estamos tan mal vistos. Nosotros sólo queremos que las instituciones nos ayuden y nos dejen trabajar". De su fábrica sevillana salieron el año pasado 160.000 lentes oftálmicas, 200.000 serán cuando acabe el presente, parece que el negocio de la vista marcha. ¿Quién es la niña de sus ojos? "Mi hija Ángela". 

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