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Cultura

"Si los bancos nos hunden a todos, nadie saciará su codicia"

Vázquez-Figueroa, escritor, periodista, inventor y empresario se atreve con el toro de la recesión

el 31 mar 2012 / 19:42 h.

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    Alberto Vázquez-Figueroa ha escrito medio centenar de novelas, algunas de ellas entre las más leídas de España. Periodista y cronista de guerra en África -de la que es gran conocedor- en los 60 y 70, guionista, inventor... fue de los primeros en divulgar la cara sangrienta de la tecnología móvil, las minas de coltán en el pisoteado corazón de África. También presume de no padecer enfermedades (y de no poder soportar el ajo) desde que le mordió un murciélago amazónico en 1969.

    -¿Por eso del murciélago ha titulado su conferencia en la Academia de Medicina de Sevilla ‘Siete vidas y media'?

    -Tengo 75 años, y también me he visto cerca de la muerte en más de una guerra, con las balas silbando muy cerca. Pero el momento más peligroso me llegó de mano de una orca en las Islas Galápagos. Pasé una noche encaramado en una roca marina.

    -Usted escribió en 1997 un libro titulado ‘Matar a Gadafi'. ¿Se diferencia mucho el final imaginario del real?

    -No pude imaginar que lo mataran de forma tan terrible, en directo y sodomizado. Y menos cuando yo lo conocí, recién llegado al poder: me pareció un ser humano extraordinario. Su vida es una prueba de cómo corrompe el poder hasta límites inimaginables.

    -Usted conocer muy bien el sufrimiento del Tercer Mundo. ¿Por qué no ha habido una Primavera Negra tras la árabe?

    -La hay cada dos por tres. Ahora mismo tenemos la campaña contra Joseph Kony. Hace pocos años escribí Kaláshnikov, libro en el que trato sobre él. No nos enteramos porque los países centroafricanos apenas aparecen en nuestras noticias.

    -El tema común de muchos de sus libros es esa falta de respeto por la vida y la dignidad. ¿Tiene límite la codicia?

    -No. Uno se puede hartar de comer, de beber o de hacer el amor. Pero a empresarios y banqueros todo les parece poco y al final nos llevan al abismo. No se dan cuenta de que si hunden a las sociedad nadie va a poder producir para aplacar su codicia.

    -Llega a Andalucía en vísperas de sus elecciones ¿percibe olor a cambio de tortilla?

    -No hablo de lo que desconozco, pero me ha llamado la atención de que en mi AVE_viajaran [Manuel]_Chaves y [Alfonso] Guerra y ni se saludaron.

    -A un veterano periodista: ¿qué es lo que podemos conocer de la crisis de los medios?

    -Los medios de comunicación no son sino una muestra de la crisis que tenemos todos. El otro día hablé con unos bodegueros de La Rioja y me contaron que lo mejor se vende mejor que nunca, lo peor, peor que nunca, y lo de enmedio no se vende. Con los medios de comunicación pasará igual. Se van a ir concentrando. Los pobres desaparecerán, y los importantes lo serán cada vez más, con el apoyo publicitario de bancos y poderosos.

    -¿Que podemos hacer?

    -Ahora escribo un libro sobre eso. Los bancos han hinchado la cantidad de dinero fantasma, que no existe, de tal manera que no se puede pagar. Daban hipotecas a 30 años y se apuntaban ese dinero que sólo estará dentro de 30 años. Si alguien deja de pagar la hipoteca ese dinero no existe. Los bancos ahora se lo tienen que quitar a los ciudadanos. No tenemos ninguna libertad, los políticos tampoco, dependen de los bancos. Y pasa desde siempre. Los nativos americanos fueron esclavizados hace 500 años para pagar las deudas de los Reyes Católicos con los bancos. Ahora nosotros somos esos nativos.

    -¿Qué se puede esperar?

    -La ruina. En lugar de cinco millones de parados habrá 20.

    -¿Ha pensado que se ha jugado la vida como periodista de guerra para amenizar desayunos de lectores despreocupados?

    -Lo que he vivido ha valido la pena, porque de otro modo hubiera acabado siendo otra persona.

    -Los periodistas de su generación se quejan de lo que ha degenerado esto. ¿Sigue a algún corresponsal de guerra de la mía?

    -A los periodistas nos siguen matando igual y los de hoy tienen el mismo mérito, con medios y forma de trabajar distinta. Todos.

    -¿Se arrepiente de haber colgado sus libros en internet para que los bajen gratis?

    -No me arrepiento, pero las editoriales no me dejan hacerlo.

    -En su blog habla de la huelga general, pero no aclara si apoya el paro o no.

    -Como escritor escribo el día que quiero. Y tengo que decir que las cúpulas sindicales no han hecho nada para evitar que seis millones de parados los acompañen en las manifestaciones, aunque no podrán hacer huelga sin trabajo.

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