Cultura

Si los maestros se marchan

Espectáculo 'Mano a mano' en el Espacio Santa Clara con los cantaores Pedro el Granaino y Miguel Lavi.

el 01 oct 2014 / 21:37 h.

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MANO A MANO * * * Escenario: Espacio Santa Clara. Cante: Pedro el Granaino y Miguel Lavi. Toque: José de Pura y Manuel Parrilla. Compás y palmas: Carlos Grilo y el Quini. Entrada: Casi lleno.   Un momento del ‘Mano a mano’ de Miguel Lavi y Pedro el Granaíno. / El Correo Un momento del ‘Mano a mano’ de Miguel Lavi y Pedro el Granaíno. / El Correo Aunque el desánimo cunde a veces con razón entre los aficionados, no creo que esta edición de la Bienal esté siendo el páramo que ven los más críticos. A menos de una semana de su finalización hemos visto reivindicarse con mucha fuerza a jóvenes como Rocío Márquez, Dani de Morón, Diego del Morao, Antonio Reyes o Jesús Méndez, y esa es la mejor noticia que pueden recibir los amantes de lo jondo. Este carácter confirmatorio lo tenía sin duda la cita del lunes, con dos de las voces más prometedoras del momento: Pedro el Granaíno y Miguel Lavi, representantes de la tan traída y llevada pureza del cante. Le tocó a Pedro lidiar con el ambiente algo frío del patio de Santa Clara. Empezó, como Lavi, cantando por toná, a la que sumó el martinete y el pregón uvero, para seguir por soleá acordándose –y no sería la única vez– del maestro Morente. Aunque venía con la garganta rozada, dejó muestras de su moroso poderío en los tientos tangos, camaroneros por momentos, y echó el resto por Chocolate en los fandangos, poniendo de relieve su amplitud de repertorio. La sensación general fue que no dio lo mejor de sí, pero no cabe duda de que es uno de esos cantaores del momento que vale la pena seguir adonde vayan. También lo es sin duda Miguel Lavi, que luchó por abrir la Puerta Grande y se conformó al fin con una vuelta al ruedo. Ha madurado enormemente el de La Plazuela en los últimos años, va camino de abrirse un camino en la élite, pero personalmente me gusta más cuando canta sin forzar, sumando puntos poco a poco y sin enfatizar notas buscando el ole. No obstante, conjuró el escalofrío por seguiriyas y lució su compás ampliamente por bulerías. Quienes estuvieron espléndidos fueron los respectivos guitarristas, José de Pura y Manuel Parrilla, mucho más que acompañantes, verdadero motor del espectáculo. Habrá quien prefiera voces más comerciales, menos oscuras y atormentadas. Pero gente como Pedro y Miguel, y otros jóvenes antes citados, nos hacen falta, porque la cruda realidad es que se nos van muriendo los maestros y alguien debe alentar la llama.

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