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Sí que hay dos sin tres

Lo volvió a intentar Jiménez con tres delanteros, pero está visto que no es solución para remontar los partidos que se ponen cuesta arriba, al menos con muchos minutos por delante.

el 29 nov 2009 / 00:30 h.

Las variantes tácticas del encuentro de ayer se sucedieron casi todas en la segunda parte. Por designios futbolísticos, el Sevilla se fue al descanso con un sorprendente 0-2. Y eso que planteó el partido como acostumbra. Fue a por el encuentro, creó sus primeras ocasiones, pero las falló esta vez, y el Málaga se recreó en su efectividad y en la inusual bisoñez defensiva del equipo nervionense para tomar la delantera en el encuentro basándose en un buen posicionamiento en el  campo y en la eficacia.

Y así se le presentó el partido a Jiménez en el descanso. Se la jugó el de Arahal, como en Bucarest, con tres delanteros sobre el campo, con Kanouté de enganche. Y llegó el gol, pero no por esta variante, sino a balón parado. Con los tres delanteros el Sevilla perdió el centro del campo, perdió el balón y la circulación. Las pelotas no llegaron a las bandas y el juego directo por el que apostó el técnico nervionense no tenía línea de rechace que lo aprovechara. Por eso rectificó sobre  la marcha colocando a Perotti en la mediapunta y dejando a Zokora sólo en labores defensivas.

La cuestión es que ya, al final del partido, el equipo estaba entregado al juego directo y se quedó totalmente partido. Fio todas las opciones el Sevilla a esa carta y la jugada salió, pero no tanto como para superar el lastre de la primera parte.

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