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'Si Sevilla me lo pide, me gustaría ejecutar mi proyecto para el Prado'

Ya le llegó el "globo sonda" hace año y medio de que el Ayuntamiento quería rescatar, casi una década después, su proyecto de oficinas para el Prado, y ahora el rumor le llega convertido en noticia. A falta de que el Ayuntamiento se lo notifique, él se muestra receptivo y "encantado si pudiera volver a trabajar en Sevilla".

el 14 sep 2009 / 21:16 h.

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Ya le llegó el "globo sonda" hace año y medio de que el Ayuntamiento quería rescatar, casi una década después, su proyecto de oficinas para el Prado, y ahora el rumor le llega convertido en noticia. A falta de que el Ayuntamiento se lo notifique, él se muestra receptivo y "encantado si pudiera volver a trabajar en Sevilla".

"Me sentí muy frustrado cuando, después de haberme encargado el proyecto de oficinas para el Prado y de presentar incluso la maqueta, al final se bloqueó y no llegó a ver la luz". "Sentí muchísimo que no saliera, que no se hubiera podido ejecutar, porque para cualquier creador, y los arquitectos lo somos, lo que ansiamos no es sólo diseñar bocetos, sino verlos crecer, hacerse realidad". De tal guisa se expresa el reputado Rafael Moneo, el profesional al que, hace más de una década, con Soledad Becerril en el sillón de la Alcaldía, se le encargó un edificio de oficinas justo delante de la actual estación de autobuses del Prado de San Sebastián. El mismo que nunca llegó a construirse porque, con el vuelco electoral registrado al poco, que deparó la primera victoria de Monteseirín, la prioridad fue otra y el proyecto, que costó 200 millones de pesetas de las de entonces, quedó guardado en un cajón sin más.

Ahora -bueno, no exactamente ahora, porque al asunto se le viene dando vueltas desde hace unos dos años-, ese mismo alcalde que entonces lo encajonó ha optado por rescatarlo como parte de una estudiada estrategia patrimonial para amortiguar la seria deuda que aqueja a Tussam desde hace años. En vez de partir de cero, lo que encarecería el asunto, se busca resucitar este proyecto de autor, sólo que habrá que hacerle una serie de modificaciones a resultas del nuevo uso que se le quiere dar: de oficinas y hotelero.

"En arquitectura no hay nada imposible, y aunque el asunto puede entrañar cierta complejidad y no lo conozco al detalle, podría resolverse", señala Moneo, quien no obstante avisa de que "rehacer el proyecto obligaría a reconsiderar muchas cosas".

Y aun reconociendo que "el Ayuntamiento no tiene compromiso alguno conmigo, porque ya me pagó por el proyecto entonces, estaría encantado de retomarlo para llevarlo a buen puerto. Vamos, que si Sevilla me lo pide, lo haré con mucho gusto".

Lo que casi no habrá que tocar será el subterráneo -dos plantas- previsto, ya que el proyecto de Moneo ya lo contemplaba; otra cosa será el reparto de las 800 plazas que se espera poner en suerte y que paliarán, junto al millar proyectado en El Cid, la carencia de aparcamientos en la zona.

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