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Si todo fuese así, el objetivo podría ser hasta fácil

Quien viese la primera parte del Albacete-Betis y la segunda mitad a partir del 1-3 tiene todo el derecho a hacerse la pregunta que los béticos, de hecho, se hacen una y otra vez desde el 31 de mayo: ¿Pero cómo es posible que el Betis esté en Segunda?

el 20 sep 2009 / 20:34 h.

Quien viese la primera parte del Albacete-Betis y la segunda mitad a partir del 1-3 tiene todo el derecho a hacerse la pregunta que los béticos, de hecho, se hacen una y otra vez desde el 31 de mayo: ¿Pero cómo es posible que el Betis esté en Segunda?

No se trata de aventurar que la temporada será un plácido paseo hacia el ascenso; líbrese el bético de semejante osadía. Tampoco se trata de menospreciar a los adversarios que el equipo de Antonio Tapia se irá encontrando por el camino.

No se trata de nada de eso porque la historia del club de las trece barras demuestra que la confianza es un pésimo compañero de viaje, y así quedó patente en los inquietantes veinte primeros minutos de la segunda parte, pero ver el Albacete-Betis fue como contemplar un partido entre un primer equipo y su filial, entre gigantes y enanos.

La superioridad verdiblanca, en una palabra, fue brutal. Control absoluto de la pelota, triangulaciones interminables, llegadas al área, no más de dos o tres lanzamientos en contra con cierto peligro, un rival atemorizado... Lo que se dice coser y cantar, vamos. Y así debe de ocurrir, en teoría, con la gran mayoría de rivales.

El resultado de tantísima superioridad en el Carlos Belmonte era de 0-2 al descanso gracias a un gran zurdazo de Fernando Vega (sí, del lateral izquierdo) tras un nuevo pase de Pavone y un buen remate del argentino tras un fallo de López Ramos.

Podría parecer que el Betis se empleó al cien por cien para adquirir tamaña ventaja, pero no. En realidad no puso ni la cuarta marcha. No lo necesitó. El Albacete que venía de marcar cinco goles en Castellón, el Albacete con mayoría de jugadores con experiencia en Primera salió a su propio campo sacudido por una especie de temor superlativo a su adversario, a lo que representa el Betis, a nombres como Sergio García y Pavone.

El pánico fue especialmente visible en su línea defensiva. La primera vez que Pavone controló un balón en el campo rival, los centrales se metieron dios sabe dónde y Fernando Vega, que no es Roberto Carlos, se plantó solo en el área. 0-1.

Y sin poner mucho más énfasis ofensivo (un chut alto de Nacho, un pase de Sergio al que Damiá no llegó por poco...), incluso cediendo el esférico a su atribulado oponente, el Betis logró el 0-2 en su segunda jugada con sentido en el área.

El partido tenía una pinta de goleada que no podía con ella, pero el Betis no es perfecto, aunque lo pareciese en el tramo final del primer tiempo. Tras el intermedio, de repente, Callejón halló la ayuda de Stuani y el Albacete se lanzó a por Goitia con la connivencia de los de Tapia.

El propio Callejón no marcó de milagro porque un defensa desvió su chut y el central César, sin nadie que lo detuviese, llegó hasta la frontal y forzó la primera parada de Goitia. Luego marcó Stuani y Antonio López casi empata por una mala salida del meta bético. Por suerte para el equipo verdiblanco, su pegada permanece inalterable.

Mientras Sergio era atendido de su hombro, Pavone aprovechaba que un defensa medía mal un centro de Nacho para batir con soltura a Notario. Otro gol, y van once; otra victoria, y van tres de cuatro; otra vez segundo, aunque sólo es la cuarta jornada. Y el domingo, contra el líder.

1 ALBACETE: Notario; Blanco (Antonio Hidalgo, 58), César, López Ramos, Amantegui; Fernando Sales (Altobelli, 73), Alberto, Sousa (Uglessich, 80), Antonio López; Callejón y Stuani.

3  REAL BETIS: Goitia; Damiá, Carlos García, Arzu, Fernando Vega; Iriney, Juande; Juanma, Sergio García (Emaná, 66), Nacho (Caffa, 89); y Pavone (Rodri, 81).

Goles: 0-1: Min. 9, Fernando Vega. 0-2: Min. 34, Pavone. 1-2: Min. 57, Stuani. 1-3: Min. 64, Pavone.

Árbitro: Hevia Obras, madrileño. Amonestó a los locales César, Uglessich y Antonio Hidalgo, y a los visitantes Arzu, Goitia e Iriney.

Escenario: Estadio Carlos Belmonte de Albacete, con unos 9.000 espectadores, un millar de ellos béticos.

 

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