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Si una victoria deja tal hastío, algo grave está pasando

LA CONTRACRÓNICA. Unai Emery defendió a sus jugadores explicando que habían hecho un gran partido ¡en defensa! ante el equipo más goleado de Primera.

el 23 feb 2014 / 19:49 h.

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Los jugadores del Sevilla se abrazan al final del partido. /RAFA Casal Los jugadores del Sevilla se abrazan al final del partido. /RAFA Casal El sevillismo no es resultadista. Al menos, es la opinión de este humilde periodista. El Sevilla ha vuelto del barrio de Vallecas con tres puntos más en su casillero pero el partido ha dejado una sensación de hastío tremenda. Los hombres de Unai siguen ofreciendo un juego bastante pobre y plano que es capaz de dormir a un rebaño de ovejas. La victoria al menos minimiza los efectos que pudiera tener un empate o una derrota, pero sí queda claro que el aficionado quiere divertirse cuando va al estadio o cuando pone el televisor para ver su equipo. Los años de bonanza, de juego y títulos, que por cierto cada vez quedan más lejos, acostumbraron a la afición al jamón del bueno. Sí, ese que no da sed y que tiene un precio no apto para todos los bolsillos. Aunque haya pasado el tiempo, el atracón de delicatessen fue tal con aquella alineación que se recuerda de memoria que el respetable ya no se conforma con cualquier cosa. Sabe cuando le dan bellota y cuando cebo, aunque el tendero intente convencerle de que tiene algo muy bueno y a buen precio que es casi lo mismo. Pero no es igual, y ahí esta la diferencia. El partido ante el Rayo Vallecano fue un auténtico tostón, aunque Emery se tapara en la rueda de prensa diciendo que sus jugadores habían hecho un excelente partido ¡en defensa! Como el tendero, quería colar el de cebo por el de bellota. Habría que recordarle al técnico de Hondarribia –que cada vez tiene menos crédito entre la afición– que el equipo de Paco Jémez es actualmente el más goleado de primera (59) y ocupa la penúltima posición de la tabla con 20 puntos. Si ante un equipo con pie y medio en Segunda es capaz de conformarse con aguantar las tímidas embestidas del Rayo Vallecano apaga y vámonos. Este es el sino del Sevilla esta temporada. El mismo que las anteriores. Intentar amarrar una plaza en la Europa League, aunque sea la última en disputa, y justificar así una buena temporada a pesar de que el equipo debe ofrecer mejores prestaciones. El proyecto, a tres años, tiene muy buenos mimbres pero si el conductor de la nave no es capaz de poner a punto todas sus piezas y sacarles el máximo rendimiento el problema es serio. No vale sólo ganar. El sevillismo no es resultadista.

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