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"Si Villamarín no fallece, el Betis habría ganado otra Liga"

Juan Antonio Álvarez, bético de 81 años, repasa la historia de un club que hoy celebra el 107 aniversario. Alaba la figura de quien para él ha sido el mejor presidente y de jugadores, como Gordillo, y técnicos, como Antonio Barrios.

el 12 sep 2014 / 10:17 h.

betico juan antonio alvarez - inma flores_opt Antonio posa con varios de sus carnés y calendarios de Liga del Betis. Foto: Inma Flores. El Betis cumple hoy 107 años de historia y para dicha conmemoración el socio número dos de la entidad –esta temporada comenzó como el tercero pero el fallecimiento del socio número 1, en julio, hizo que avanzara en la numeración–, Juan Antonio Álvarez Sánchez (27-06-1933, Sevilla) ha atendido la llamada de El Decano Deportivo. Este bético, de 81 años, es historia viva del conjunto de Heliópolis y repasa sus vivencias como aficionado de un equipo verdiblanco por el que siente un gran cariño y una devoción enorme. Antonio, como le gusta que lo llamen, recuerda sus primeros partidos en el Campo del Patronato Obrero, cuando su padre, con el Betis en Segunda División, tras finalizar la Guerra Civil, lo llevaba a ver  un cuadro heliopolitano que le provoca emoción por tantos recuerdos: “El campo estaba al final de la calle Brasil, en paralelo con la calle Montevideo y la calle Porvenir. Yo vivía en la calle Progreso. Mi padre y yo nos juntábamos con unos amigos y recuerdo con siete y ocho años acudir a ver al Betis. Hubo momentos muy buenos”. Pero si hay una época que marcó a Antonio fue la del Betis en Tercera División. Siete años en los que no olvida a un gran bético, Alfonso Jaramillo: “Fueron temporadas canallescas. El club estaba muy mal económicamente y hubo un socio, don Alfonso Jaramillo, y su señora, que ayudó mucho al equipo. Hacían en sus casas tortillas para los jugadores, a los que dieron de comer muchas veces. Y eso no es para reírse. Eso pasó unos pocos de años y es así, pero en esta ciudad hay mucha gente ignorante que se ríe de esto”. Además, considera que al Betis, en aquel momento, “lo machacaron de todos lados”. “Nos intentaron hundir los árbitros y los que no son los árbitros. Mucha gente con dinero en esta ciudad buscó la manera de ver si el Betis desaparecía, pero no lo lograron”. Y de ahí asegura Antonio que surgió el Manquepierda: “Nos estaban masacrando tanto que salió esa frase como grito para salir hacia delante. Venían jugadores y cuando deslumbraban nos los quitaban, y otros equipos reforzaban a los rivales del Betis. Todo con el fin de que desapareciéramos”. Pero en esta época mala, este abonado del Betis recuerda al que para él ha sido el mejor presidente de la historia, Benito Villamarín Prieto (1955-65). “Le dio una categoría y un caché al Betis impresionantes. Si este hombre no hubiese fallecido (murió de cáncer en 1966), el Betis hubiera vuelto a ser campeón de Liga y sería aún más grande. Don Benito trajo a gente con mucho sabor bético, era una bella persona”, asegura Antonio, de nuevo, muy emocionado. Pero no se olvida, este sevillano, dedicado a la guarnicionería, de otros presidentes importantes, como el coriano Manuel Ruiz Rodríguez (1952-55), José Núñez Naranjo (1969-78) y Juan Manuel Maduit (1979-83). “Manuel Ruiz hizo un trabajo sensacional. Puso mucho dinero para ascender de Tercera a Segunda y después fue Villamarín quien culminó su trabajo con un empujón más a la entidad. Después, me quedo con Núñez Naranjo, un bético muy serio que pese a descender a Segunda hizo una muy buena labor. Igual que Maduit, que también realizó un trabajo intachable”, indica Antonio, que también recuerda a entrenadores, como Antonio Barrios –conocido por los béticos como Tito Antonio por sus tres ascensos–, y jugadores, como Esnaola, Saro, Areta, Vila y, sobre todo, Rafael Gordillo. “No entiendo a esos béticos que le gritan esas cosas al Gordi”, asegura. El repaso a la historia bética la termina Antonio mandando un mensaje a la afición y expresando su deseo: “Al Betis hay que tenerle siempre mucho cariño. Hay que sentirlo dentro. Que los jugadores se entreguen y la gente les meta esa fuerza. La afición tiene que echarse encima de los futbolistas, pues así éstos responderán. Ahora, hay que tener paciencia y ver si Velázquez hace que el equipo funcione para colocarnosos arriba y estar ahí todo el año”. No obstante, y como más importante, este ilustre bético recalca algo que nunca morirá, el sentimiento: “Al Betis hay que quererlo como si fuera uno más de la familia. Hay que tenerle un cariño al club como si fuese uno más de tu casa”.

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